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Del sexo de los ángeles y otras minucias

(Donde minucia indica poca importancia más bien que tamaño reducido y sexo significa género; en cuanto a bondades angélicas...). Aclarado el título, quisiera comentar mi relativa preocupación por el posible desconcierto existente en cuanto al género de algunos elementos de la arquitectura informática. El hecho en sí no tendría mayor importancia -a fin de cuentas cada uno es libre de hablar como mejor le venga en gana- si no fuera por la exigencia de que nuestro trabajo ofrezca una imagen homogénea y coherente.

Tampoco soy yo quién para decir cómo se han de decir las cosas y nunca tuve aspiraciones normativas (podríamos decir, parafraseando a un político de la Transición, que "normas, ni la Duval"). Así pues, me limitaré a exponer mi opinión y quien quiera o pueda decidir, que lo haga. Personalmente, voto por la interfaz, porque lo dice el DRAE del 84 y porque me parece lógico. Sé que alguien me dijo una vez que el antifaz es masculino, pero no entraré a discutir el tema. Me gusta el casticismo del disquete, tan masculino en español y femenino en francés como el clarinete. Por último, pese a la tendencia a utilizar el masculino para términos cuyo género se desconoce, creo extendida la creencia de que macro se refiere a una gran instrucción, ergo femenino.

Observo también un infundado pudor a la hora de hablar de parís o apolo. La tendencia general es a llamarlos "sérber" (del inglés server), que no "serber" (del francés serveur). Conozco el vértigo que produce al traductor el uso de algunas traducciones literales como servidor, pero no veo por qué tendríamos que renunciar a un término cuyo significado composicional es correcto. Ya sé que un servidor puede significar "yo", pero también un tocador de señoras puede connotar atentados contra la moral y en general denota un mueble. En la actual informática distribuida, las máquinas tienden a repartirse los papeles para que cada una de ellas haga lo que sabe hacer mejor. De ahí nace la llamada arquitectura cliente-servidor en la que el usuario dialoga con el cliente de una máquina que le presta un servicio: esa máquina es, pues, un servidor). Un ejemplo claro es Win-ILS, cliente del servidor de correo electrónico mercury o gatelux. El cliente aprovecha las ventajas de Windows y del tratamiento local y el servidor aporta la potencia de una máquina dedicada exclusivamente a una tarea.

Próximo conceptualmente al cliente existe el frontal (front-end), que no es más que una máquina que realiza funciones de antesala de otra máquina, de la que controla los accesos y a la que aporta una interfaz. Ejemplo claro de frontal es CAA, que ofrece un acceso transparente a un conjunto complejo de sistemas de información, luego de máquinas.

Conviene, por último, no confundir el frontal con el emulador -quizá habría que haberlo llamado imitador, pero ya es muy tarde-, que no es una máquina, sino un programa (¿aún quedan defensores del logical?) que permite a un sistema informático, por ejemplo un PC, "imitar" el comportamiento de un terminal de ordenador. El ejemplo más conocido es TerWinal, que emula los terminales VTx00 (100, 200 ó 300), es decir, los conocidos Wyse o Falco y convierte al PC en un terminal gracias a la traducción que hace de las señales entrantes o salientes.

Josep Bonet
JMO A3/063

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