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En la sección «Colaboraciones» se recogen opiniones y propuestas firmadas por lectores o por miembros de la Redacción cuando intervienen a título personal. La responsabilidad de los cabos sueltos firmados y de las colaboraciones incumbe a sus autores. PUNTOYCOMA

COLABORACIONES


Sobre latinismos procedentes del inglés y otras cuestiones

Ha llegado a nuestras manos un artículo de Justo Fernández, del Centro de Información y Documentación del CSIC, titulado «TOTUM REVOLUTUM» (Revista Española de Documentación Científica, 14.3.1991) en el que se plantean, entre otras cosas, dos problemas que vale la pena reseñar. El primero de ellos guarda relación con la utilización en castellano de latinismos por influencia del inglés. El autor pone el ejemplo de intercepción, que a nuestro entender, está imponiéndose sobre todo en el lenguaje periodístico, a la palabra autóctona interceptación. El problema reside en la legitimidad de este préstamo de palabras latinas procedentes del inglés. Como señala Justo Fernández, Nebrija hubiera preferido intercepción a interceptación porque se aproxima más al latín. La Academia, por su parte, adoptó en su día compleción por influencia inglesa, si bien es cierto que no existe, como en el caso de interceptación, una palabra derivada del verbo español, a saber completación1.

La respuesta a esta cuestión puede encontrarse en la incorporación al castellano de verbos ingleses formados a partir de un nombre de acción latino, por ejemplo,contorsionarse, colusionar, o de un participio pasivo: anexar (anexus).

El español tiene sus propias formas para estos verbos: contorcerse, coludir, anexionar, y su sustitución no parece, por ello, justificada. Contorsionarse, colusionar y anexar, son, por tanto, barbarismos que hay que desechar.

De acuerdo con lo anterior debería preferirse interceptación en lugar de intercepción, a pesar de la supuesta opinión de Nebrija. Ahora bien, en nuestra opinión, el hecho de que hoy en día se esté imponiendo la segunda de estas palabras no es arbitrario y puede responder a las siguientes razones: a) los sustantivos de cinco o más sílabas como, por ejemplo, la interceptación, son relativamente poco frecuentes en español, b) intercepción, como compleción, no es un anglicismo propiamente dicho, sino una adaptación de una palabra latina que, como hemos señalado, se utiliza en español por influencia del inglés.

En este artículo se alude a otra cuestión que desearíamos comentar. En español existen nombres de acción procedentes del latín que no tienen un verbo correspondiente, por ejemplo, conflación (acción y efecto de fundir), abrasión («acción y efecto de raer o desgastar por fricción»), deleción. Para las palabras correspondientes conflation, abrasion y deletion el inglés utiliza abrade, conflate y delete, procedentes del infinitivo latino en el primer caso (abradere) y del participio pasivo en los otros dos (deletus, abratus).

En español, como se ha dicho, no hay un verbo para estas nominalizaciones. Justo Fernández indica que para crearlo puede optarse por la solución culta (a partir del verbo latino, como en inglés, por ejemplo, conflar) o por la «vía del mínimo esfuerzo» (por derivación «vulgar», diríamos nosotros): abrasionar, conflacionar, delecionar o deletear.

Un ejemplo de cómo actúa la Academia en tales casos es el verbo correspondiente a intrusión (intrudir, del latín intrudere), incorporado en la edición de 1984. Aquí se ha optado por la solución culta al ser intrusión evidentemente una voz de este tipo.

No obstante, en este caso hay una tercera opción, que el autor no ha señalado. Cuando el nombre de acción designa un proceso, puede utilizarse una paráfrasis con «someter»: «Someter a abrasión, conflación, etc.».

El artículo de Justo Fernández es una estupenda contribución al estudio de la influencia del inglés sobre el español que merece una continuación en ámbitos léxicos más amplios que el analizado en esta breve reseña. No hemos tocado otros aspectos interesantes del artículo porque no se refieren directamente a la traducción, pero está a disposición de quien lo desee en la redacción de PUNTOYCOMA.

Jose Luis Martín
JMO A3/068A - Tfno. 34909









1. La Academia no reconoce la influencia del inglés en la adopción de compleción, sino que, según ella, dicha palabra procede directamente del latín completio.















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