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En la sección «Colaboraciones» se recogen opiniones y propuestas firmadas por lectores o por miembros de la Redacción cuando intervienen a título personal. La responsabilidad de los cabos sueltos firmados y de las colaboraciones incumbe a sus autores. PUNTOYCOMA

COLABORACIONES


El lenguaje médico en el nuevo diccionario de la RAE1

También el lenguaje médico se ha visto afectado por la nueva edición (21ª) del DRAE. Paso a indicar algunos ejemplos, unos sólo curiosos, otros de más sustancia y trascendencia.

* En cuanto a las supresiones, poco numerosas, desaparece el término morbididad y queda sólo morbilidad, más eufónico.

Han desaparecido los adjetivos verbales, como paralizante, polarizante, ulcerante, que siguen siendo, no obstante, correctos.

El sufijo -terapia también desaparece, a pesar de su importancia. Los términos en los que aparece (radioterapia, etc.) siguen siendo válidos.

* Por lo que toca a las modificaciones ortográficas, desaparecen algunas voces biacentuales. Por ejemplo, sólo se admiten pediatra (y no pedíatra), adiposis, neurosis, etc.

Otras, en cambio, se crean : alérgeno, microscopía, oftalmia.

Lo que sí es interesante es que vamos a poder comprarnos, para retrasar la vejez, cremas de colágeno, y no de colágena, como hasta ahora nos obligaba la Academia.

Por último, es mejor que un medicamento sea inocuo que innocuo y el médico tendrá que hacernos la anamnesia cuando vayamos a su consulta, en vez de la anamnesis que a algunos nos enseñaron.

* En el capítulo de las nuevas definiciones suele haber una menor extensión y una mayor precisión. Es el caso de voces como bilis, petequia, tráquea, virus, artrosis, colesterol, menopausia, venéreo y otras.

* Palabras que ya existían en castellano han sido aceptadas con un significado distinto, en el campo de la medicina; son, pues, verdaderos neologismos. Véanse: frigidez, que ya no es sólo frialdad; insuficiencia, como incapacidad de un órgano o sistema para cumplir sus funciones; rechazo (el inmunológico, claro); eutanasia, preservativo, algo más que lo que tiene virtud de preservar, y otras entradas como fetichismo, heterosexual, ingresar, regresión, magnético, visitador y un largo etc.

* En cuanto a los neologismos médicos, ha habido una invasión, incluidos algunos que se prestarían a polémica. A guisa de ejemplo:

Sustantivos - aferencia, asbestosis, bioestadística, biopolímero, cardiocirujano, citogenética, clonación, ecografía, displasia, endodoncia, espermateca, fitoterapia, hepatólogo, intensivista, laparoscopia, mamografía, neurocirugía, psicofármaco, ribosoma, tomografía, ventriculografía son sólo una pequeña muestra.

Adjetivos - antihipertensivo, biomecánico, circadiano, dermofarmacéutico, espermicida, fototóxico, hidrosoluble, intradérmico, medicolegal, nefrótico, psiquiátrico, ribosómico, tumoral y tantos otros.

Verbos - alcalinizar, centrifugar, clonar, informatizar, inseminar, psicoanalizar son algunos de los nuevos admitidos con todas las bendiciones.

* Neologismos sobre los que habría algo que decir

El vocablo biomedicina ya existe en los diccionarios desde hace tiempo, pero su acepción actual en el mundo científico excede a la definición de la Academia. Quizá sería más acertado dar carta de naturaleza a la expresión ciencias de la vida, que ya ha hecho fortuna en muchos ambientes.

Los que traducimos este tipo de textos ya podemos escribir blister (doble lámina, de aluminio o plástico, con cavidades para alojar comprimidos) con la conciencia tranquila; no obstante, ¿por qué no blíster, con el acento gráfico que mandan los cánones?

Podemos seguir llamando al colesterol por su nombre, pese a que se admite la colesterina; al fin y al cabo, es un alcohol (-ol).

Se admite discapacitado (¿es preciso subrayar el calco?), pero no sé si añade algo al concepto de minusválido.

Bastante cómodo va a resultar el verbo dopar, que permite distinguir el matiz «...para potenciar artificialmente el rendimiento», diferenciándolo así de drogar. También se acepta la acepción en electrónica.

Aunque se lee con cierta frecuencia, en traducciones de revistas científicas, el adjetivo inmune, ahora adoptado por la Academia como «relativo a la inmunidad», creo que debe seguirse empleando inmunitario (sistema inmunitario, respuesta inmunitaria).

La aceptación de sida como sustantivo común no hace sino recoger lo que ya era de uso en casi todos los ambientes.

Aparte de estas y otras entradas que se prestan a confusión, creo que es sobre todo en la lista de neologismos donde mayor aproximación se da a la realidad del habla en el mundo médico. No obstante, puesto que se trata de un diccionario general, no se le debe pedir más que el reconocimiento de aquellos vocablos que, procedentes del campo de la Medicina, han sido adoptados en el habla común. En este camino queda, sin duda, bastante por recorrer.

Antonio López Peña
JECL 4/18 - Tfno. 57266









1. Obras de referencia: Revista Medicina Clínica, Diccionario Médico Dorland y Diccionario de la RAE.


















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