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RESEÑAS


Curso práctico sobre el procesamiento de la terminología

Fundación Germán Sánchez Ruipérez - Ed. Pirámide. Madrid, 1993
Traducción: Laura Chumillas Moya

Nos hallamos ante un manual de introducción a la terminología completo y moderno, escrito por uno de los más conocidos especialistas en la materia, cuya lectura resultará de interés no sólo para los terminólogos, sino también para los traductores de textos especializados. El original inglés fue publicado en 1990, y contamos ahora con una edición española muy cuidada, como es habitual en las obras que componen la «Biblioteca del Libro», colección a la que pertenece. Alcanza esta edición las 442 páginas, frente a las 254 solamente de la versión original. Se explica por los varios añadidos que contiene: una introducción a cargo de otro gran especialista, J.-C. Boulanger, que es un resumen de la reseña de la versión inglesa que este autor publicó en Meta el pasado año, un capítulo sobre formación de términos en español a cargo de G. Clavería y J. Torruella, con su correspondiente bibliografía, y un glosario que recoge, en inglés y español, una serie de términos utilizados en el libro.

Se observa cierta simetría en la estructura de la obra. Hay un capítulo inicial, en el que se define y justifica la actividad terminológica, y un capítulo final sobre aplicaciones y usos de la terminología. Entre ambos, dos grandes bloques de tres capítulos cada uno. El primer bloque estudia las tres dimensiones de la terminología: cognitiva, lingüística y comunicativa. En el capítulo dedicado a la dimensión cognitiva se abordan la teoría de la referencia y la de los conceptos, así como la caracterización de estos últimos mediante definiciones u otros métodos alternativos. En el correspondiente a la dimensión lingüística se presentan los términos como elementos lingüísticos: su formación y cuáles pueden ser las directrices para crear términos nuevos, con un apartado final en el que se estudian las nomenclaturas. El capítulo que cierra el bloque está dedicado al papel de la terminología en la comunicación especializada: explica cómo puede contribuir esta disciplina a la eficacia del mensaje, sentando los criterios de economía, precisión e idoneidad, y discute todas las cuestiones relacionadas con la normalización. El segundo bloque trata del «procesamiento» de la terminología. Partiendo de la idea de que en la actualidad el tratamiento de datos léxicos sólo es posible con medios informáticos, se estudian sucesivamente las tres fases del proceso terminológico: compilación, almacenamiento y recuperación de la información de interés terminológico mediante ordenador.

No puede concluir esta reseña sin unas palabras sobre la versión española. En el haber de la traductora hay que apuntar el esmero con que ha trabajado el léxico. No es que no puedan encontrarse errores en ese plano, pero traducir actual por «actual», petrol por «petróleo» (lo chocante es la frase a que da lugar este error: «el petróleo es un producto de refinería») o a number of por «un número de» (reiteradamente) es algo que le puede pasar a cualquiera. Lo grave es que, en su celo por traducir las palabras, haya olvidado que también hay que traducir, por ejemplo, la puntuación, la sintaxis o los conectores que estructuran el discurso. El resultado es una traducción casi palabra por palabra que, aunque no pueda calificarse de ininteligible (gracias sin duda a la proximidad de las lenguas española e inglesa en textos de este tipo), impone con demasiada frecuencia al lector la incómoda obligación de esforzarse por descifrar un texto que en su versión inglesa es plenamente transparente. Si admitimos que la traducción de un libro de estas características hay que juzgarla sobre todo desde el punto de vista de la eficacia de la comunicación, difícilmente podrá emitirse aquí un dictamen favorable. La versión inglesa de esta obra, recomendable sin reservas, puede encontrarse en la Biblioteca de Terminología de Bruselas.

Remigio Gómez Díaz
JECL 4/5

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