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RESEÑAS


AGL-1 (IT), Guida per il Servizio di Traduzione, 1992

Hace algunas semanas ha aparecido esta Guida, equivalente italiano de nuestro Manual. Pensamos que estas publicaciones —de finalidad eminentemente práctica— pueden irse enriqueciendo sucesivamente unas a otras, por lo que no estará de más un rápido vistazo al trabajo elaborado por nuestros compañeros italianos.

Destaca en primer lugar el trato dado al tema de las mayúsculas, tan traído y llevado últimamente entre nosotros. En la Guida se ha optado por desechar toda consideración teórica (al menos explícita), ofreciendo simplemente una lista de los casos dudosos más usuales. Las ventajas de este enfoque para la consulta son innegables: «presidente del gruppo di lavoro, Presidente di una istituzione comunitaria, Presidente Scalfaro».

En un extenso prontuario se abordan principalmente las alternancias ortográficas características del italiano (diptongación, presencia superflua de la «i» en ciertos grupos consonánticos, representación de ciertas expresiones en una, dos o más palabras, etc.), generalmente recomendando unos usos frente a otros. Aunque es indudable que este problema no nos afecta en la misma medida, cabría plantearse si convendría o no normalizar las alternancias permitidas en español (me refiero a casos como período/periodo, la tilde facultativa en los pronombres demostrativos, etc.). No se trata tanto de querer ser más papistas que el Papa como de cerciorarse de que, al menos dentro del mismo texto, se respete una coherencia mínima, cosa nada fácil si tenemos en cuenta el método de trabajo de las instituciones. Señalemos que ya se han producido algunos casos de normalización espontánea de estas alternancias admitidas: la ortografía así mismo ha quedado desterrada de nuestros textos.

El capítulo sobre países y nombres geográficos sigue las mismas líneas que el de nuestro Manual, pero -actualidad obliga- incluye un apéndice sumamente completo con os restos del desguace de la URSS: las antiguas repúblicas, naturalmente, pero también las repúblicas autónomas y hasta las regiones autónomas (y no sólo las de la Federación Rusa). El listón queda, pues, muy alto para las demás lenguas.

El repertorio de «trampas» de la traducción FR-IT resulta un tanto heterogéneo, ya que en él tienen cabida tanto una parte del vocabulario especializado de las unidades como nuestros «escollos» (denominados tranelli particolarmente insidiosi y destacados mediante una presentación gráfica especial, suponemos que con fines disuasorios). Aquí es tal vez donde los manuales de las distintas lenguas pueden encontrar un campo más fecundo para la colaboración.

La sección que trata las fórmulas de encabezamiento y despedida en todas las lenguas comunitarias ha sido supervisada por el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, iniciativa interesante si tenemos presente el carácter protocolario de gran parte de la correspondencia que traducimos.

Mención aparte merecen también una excelente introducción al Derecho comunitario y -de acuerdo con el espíritu práctico de la obra- una guía de la documentación, en la que se indica la forma de obtener los distintos tipos de documentos oficiales de las instituciones.

Por último, no debería pasar desapercibido el marcado carácter interinstitucional de este trabajo, en el que han colaborado activamente el Parlamento y la OPOCE. En este sentido, representa un claro paso adelante con respecto a nuestro Manual y en la dirección deseada, creemos, por todos los traductores: la fijación de normas mínimas válidas para todas las instituciones.

Santiago del Pino

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