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NEOLÓGICA MENTE


Tres apuntes neológicos: «floable», «chinización» y «populismo»

¿Necesitamos el adjetivo «floable»?

La siguiente frase, reproducida literalmente en cientos de textos disponibles en internet, parece indicar que el término «floable» no es del todo preciso:

«Floable» es un neologismo que corresponde al concepto más ajustado de «suspensión concentrada»1.

A primera vista, este adjetivo (usado cada vez más como sustantivo) parece más bien un calco macarrónico del inglés flowablecapable of flowing or being flowed», según el Merriam-Webster). Se nos dice que se aplica a una sustancia química que combina las cualidades de un concentrado emulsionable con las de un polvo humectable y que, en formulación «floable» (es decir, como suspensión concentrada), se nos presentan sólidos que son «insolubles en agua y también en solventes orgánicos». Estos sólidos se muelen muy finamente y se mezclan con un líquido, con emulsionantes y con dispersantes hasta formar una suspensión concentrada estable.

A los no especialistas en cuestiones químicas puede escapársenos parte del significado técnico de «floable», pero desde un punto de vista puramente formal cabe quizás plantearse si necesitamos este adjetivo (o sustantivo) en español. En el sitio web de una empresa química mexicana se defiende su uso con la siguiente aclaración:

Floable: En sentido estricto es una suspensión concentrada. La diferencia entre una solución concentrada y un floable sería que, en este último, el ingrediente activo se encuentra en estado sólido pulverizado diluido en agua, es decir, que las partículas quedan suspendidas en agua y alcoholes2.

¿Puede ser esta una razón suficiente para recurrir al préstamo adaptado? ¿No hubiera sido más lógico y más claro traducir llanamente flowable por «fluidificable»? «Floable» parece haberse extendido, sobre todo en América, aunque el flowable inglés aparezca también traducido como «fluidificable» o, en otros contextos, ya fuera de la química, por «friable», «dispersable», etc. En todo caso, no parece que este neologismo sea muy usual en España. Pascual Román, catedrático de Química Inorgánica de la Universidad del País Vasco y editor de la revista Anales de la Real Sociedad Española de Química, nos señala que no ve necesario introducir en español neologismos técnicos poco claros «cuando su significado se puede explicar con toda precisión con dos palabras».

Chinización

Entre los sustantivos derivados de verbos terminados en –izar hay unos cuantos formados a partir de topónimos: africanización, americanización, balcanización, bruselización, europeización, germanización, romanización, etc. Casi cualquier topónimo puede prestarse a la formación de este tipo de sustantivos. Uno de los más recientes es, como era de esperar, «chinización» (o a veces «chinificación»). Como en otros términos similares parece predominar también en este el significado peyorativo:

Se quejan los comerciantes mexicanos porque no pueden rebajar tanto sus precios para competir con la baratura de la chinización invasiva3.

En la connotación mayoritariamente negativa de este neologismo tiene mucho que ver la inquietud con la que se contempla, en muchos lugares del mundo, la «exportación» (o importación según se mire) del modelo chino de desarrollo económico, como señala el economista Juan Torres refiriéndose a la España actual:

La alternativa de la chinización es económicamente inviable y solo se puede traducir en una mejora selectiva, de un segmento muy reducido de empresas, pero nunca en la de la economía en su conjunto4.

La revista PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global ha dedicado a este tema un número titulado «La chinización del mundo»5. La chinización es, para muchos de sus críticos, la cara real de la globalización económica.

Parece indudable que la chinización avanza y también que está triturando el llamado Estado del bienestar, aunque para algunos (los menos) tenga, por el contrario, una connotación claramente positiva: «hay que imitar la cultura del esfuerzo de los bazares chinos»6. Y es que en muchos de estos sustantivos la perspectiva condiciona el significado ideológico, haciéndonos ver de manera antagónica la influencia o la expansión a las que estos términos aluden: europeización y chinización serán, muy probablemente, positivas para los (pro)europeos y (pro)chinos, respectivamente; pero es fácil que no lo sean tanto para los demás.

En inglés se usa el término chinafication, pero es curioso que el verbo chinafy [con el significado hoy sorprendente de to reduce (as a country) to a state of passivity and helplessness] tiene ya casi un siglo de vida pues, según el diccionario Merriam-Webster, se acuñó en 1915 para referirse a la impotencia política de China a principios del siglo xx. Contrariamente, la actual «chinización» alude a una situación de hegemonía, opuesta a la irrelevancia a la que nos remitía chinafy, ese verbo ya antiguo. Está claro que China se ha tomado una revancha más que léxica.

«Populismo», un neologismo para la RAE

Llama la atención la ausencia de esta voz en el DRAE, a pesar de su uso ampliamente documentado en el lenguaje hablado y escrito y en los medios informativos. Esta ausencia hace, además, que la definición del adjetivo «populista» sea incompleta, pues coincide en el DRAE con la primera acepción de «popular»: «Perteneciente o relativo al pueblo», definición que no refleja el uso mayoritario actual de «populista», que debería remitir, obviamente, a «populismo», hoy ausente.

Una definición de «populismo» debería tener en cuenta, como mínimo, las dos acepciones siguientes:

1. [Acepción neutra, en desuso] m. ant. Movimiento político y social que defiende que el poder recaiga en el pueblo.

2. [Acepción peyorativa, más usual en la actualidad] m. Movimiento político cuyo objetivo principal es lograr, con planteamientos generalmente simplistas, el apoyo incondicional de amplias capas de la población, preferentemente a través de las urnas, para defender luego, una vez en el poder, medidas tajantes y muchas veces antidemocráticas.

Estas dos definiciones son, claro está, meramente tentativas y manifiestamente mejorables.

En el verano de 2010 la Academia anunciaba la incorporación al diccionario académico de voces como «antiespañol», «cultureta», «muslamen» y «rojillo». Es extraño que a la RAE, tan atenta a estas «novedades», se le haya pasado por alto una palabra como «populismo», bien implantada en nuestra lengua y bien presente aún en nuestra realidad social.

Luis González
Comisión Europea
luis.gonzalez@ec.europa.eu

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1

Revista Agroquímica sostenible, http://www.agroquimica.es/codiagro-nnova
-en-el-envasado-de-agronutrientes-con-bolsas-bag-in-box
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2

Quimix, http://www.quimix.com.mx/grupo/9/.

3 La Vanguardia, «La chinización», http://www.vanguardia.com.mx/columnas-lachinizacion-1466195.html.
4 Ganas de escribir, página web de Juan Torres López, http://juantorreslopez.com
/impertinencias/para-que-servira-bajar-tanto-los-salarios/
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5 http://www.fuhem.es/ecosocial/noticias.aspx?v=9071&n=0.
6 Cinco Días, 7.3.2012, http://cincodias.com/cincodias/2012/03/07/
empresas/1331290734_850215.html
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