CABOS SUELTOS


Nomenclaturas distintas en «química orgánica»

Recordemos ante todo que la química del carbono fue denominada «orgánica» porque se pensaba que los compuestos que estudiaba solo podían encontrarse en los seres vivos, como si un muro infranqueable separase las sustancias de origen mineral (feudo de la química «inorgánica») de las de origen animal o vegetal. En efecto, no fue hasta 1828 cuando el químico alemán Friedrich Wöhler consiguió sintetizar la urea a partir del isocianato de plata y el cloruro de amonio, demostrando así que los compuestos orgánicos eran sustancias como las demás, sin ningún tipo de propiedad «vitalista».

Sin embargo, dado que durante siglos estos compuestos solo se habían obtenido a partir de los seres vivos, existía una vieja nomenclatura basada en su procedencia. Así, un ácido que se producía destilando hormigas se llamó «fórmico». Otro, que se extraía de la raíz de la valeriana, se denominó «valérico» o «valeriánico». El que procedía de la destilación del vinagre se llamó «acético». Si venía de la mantequilla, «butírico», y así sucesivamente.

Cuando los científicos estudiaron la composición de estas sustancias y establecieron sus fórmulas, crearon una taxonomía adecuada; todos recordamos que los primeros hidrocarburos se denominan metano, etano, propano, butano y pentano; sus alcoholes: metanol, etanol, propanol, butanol y pentanol; sus aldehídos: metanal, etanal, propanal, butanal y pentanal; sus ácidos: metanoico, etanoico, propanoico, butanoico y pentanoico. Así lo decidió allá en 1892 la Conferencia Internacional de Ginebra para la Reforma de la Nomenclatura Química.

Nombres sistemáticos y nombres triviales

Junto con estos nombres, que la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) denomina sistemáticos, coexisten aún muchos de los antiguos (denominados triviales). Conviene utilizar siempre los sistemáticos, pero hay algunos nombres triviales muy aceptados por su gran tradición.

Nombre sistemático

Nombre trivial
aceptado

Nombre trivial
tolerado

Nombre trivial
que no debe utilizarse

ácido metanoico

ácido fórmico

 

 

metanoato

formiato

 

formato

ácido etanoico

ácido acético

 

 

etanoato

acetato

 

 

ácido propanoico

 

ácido propiónico

 

propanoato

 

propionato

 

ácido butanoico

 

ácido butírico

 

butanoato

 

butirato

 

ácido pentanoico

 

ácido valeriánico

ácido valérico

pentanoato

 

valerianato

valeriato

ácido hexanoico

 

ácido caproico

 

hexanoato

 

caproato

 

ácido heptanoico

 

 

ácido enántico

heptanoato

 

 

enantato

ácido octanoico

 

 

ácido caprílico

octanoato

 

 

caprilato

ácido nonanoico

 

 

ácido pelargónico

nonanoato

 

 

pelargonato

ácido decanoico

 

 

ácido cáprico

decanoato

 

 

caprato

ácido undecanoico

 

 

ácido undecílico

undecanoato

 

 

undecilato

ácido dodecanoico

 

 

ácido láurico

dodecanoato

 

 

laurato

Así, aunque es evidente que la denominación más acorde con los criterios científicos es la que defiende la IUPAC (los nombres sistemáticos), al traducir un original en el que figuren nombres triviales aceptados no hay ninguna razón para rechazarlos.

Huelga decir que, si debemos traducir originales en los que figuren compuestos con un nombre trivial, no utilizaremos el sistemático cuando este sea mucho más largo: es evidente que nadie va a traducir cholesterol por:

(3S,8S,9S,10R,13R,14S,17R)-10,13-dimetil-17-
[(2R)-6-metilheptan-2-il]-2,3,4,7,8,9,11,12,14,
15,16,17-dodecahidro-1H-ciclopenta[a]
fenantren-3-ol

(¡vaya desbarajuste que produciría esto en publicaciones sinópticas, como el Diario Oficial de la UE!).

Recordemos que el término más largo jamás impreso en inglés fue la fórmula sistemática de la proteína C785H1220N212O248S2, que cuenta con 1 185 letras1 y se halla en un número de Chemical Abstracts de 1964. Ver que imprimir esas fórmulas no aportaba gran valor añadido y que era fuente de engorrosas verificaciones, hizo que el Chemical Abstracts Service empezara a desaconsejar su utilización y a preferir los nombres abreviados2.

Miquel Vidal
Comisión Europea
miguel.vidal-millan@ec.europa.eu

 

 

 

 

1 Según mis cuentas, en español solo tendría 1 156 letras, a causa de la presencia en inglés de muchos dígrafos, como ph o th.
2 No obstante, dado que la grandeza y miseria de internet consiste en permitir que todo el mundo escriba lo que quiera, ahora podemos encontrar en la red términos mucho más largos. Al parecer, la plusmarca actual la ostenta la proteína C169 723H270 464N45 688O52 243S912, llamada titina o conectina, cuyo desarrollo en inglés alcanza la cifra de 189 819 letras.

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