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NECROLÓGICA


En recuerdo de Tomás Segovia

El 7 de noviembre del pasado año murió en la Ciudad de México, a la edad de 84 años, Tomás Segovia. Poeta, ensayista y traductor, su vida transcurrió a caballo entre México y España, de donde tuvo que salir camino del exilio con su familia a la corta edad de once años. Hijo de una bailaora sevillana, Rosario de los Reyes, muerta de tuberculosis cuando él apenas contaba nueve años, y de José Segovia, fallecido cuando tenía dos, se crio con su tío Jacinto, cirujano de la Plaza de Toros de Madrid, y llamó hermanos a sus primos. Durante la guerra civil se exilió a Francia, donde fue acogido en la Casa de España en París junto a un numeroso grupo de niños refugiados. Posteriormente se trasladó a Casablanca, donde comenzó el bachillerato. Desde allí viajó a México, para instalarse definitivamente con su familia.

Comenzó a escribir poesía todavía adolescente y a los dieciocho años ya había publicado en algunas revistas estudiantiles. Desde entonces y hasta su muerte no dejó de escribir en ningún momento. En la poesía de Tomás Segovia siempre ha habido una conciencia de luz y provisionalidad. Pero, al mismo tiempo, también se expresa una conciencia de presente. Para Segovia la poesía debe estar en diálogo constante con lo cotidiano y lo real. Quizás por eso da poco crédito a la invención. Como él mismo confesó en varias ocasiones, el armazón de sus poemas iba construyéndose mientras caminaba o en bulliciosos bares y cafés.

El poeta granadino Luis García Montero lo definió como:

un poeta nómada, desarraigado, que frente al malditismo opta por el camino de la inteligencia, pero de una forma sensual, con un gesto lírico que lo ata al presente. Esta dialéctica del vértigo y de la realidad, del lenguaje movible, pero corporal, caracteriza la poesía de Tomás Segovia y la convierte en un referente fundamental en la poesía española contemporánea1.

«Yo no fui al exilio ―solía decir para evitar aprovecharse de su situación―. A mí me llevaron».

A lo largo de gran parte de su vida mantuvo una intensa actividad como animador e impulsor de revistas literarias en México: fue codirector de la Revista Mexicana de Literatura (1958-1963); secretario de redacción de Plural (1971-1972), dirigida por Octavio Paz; y miembro del consejo de redacción de Vuelta (1976).

Mención especial merece su actividad ensayística. A pesar de no haber contado con una formación académica, sus reflexiones acerca del lenguaje son de una enorme originalidad y vigencia. Poética y profética2 es su gran ensayo acerca del lenguaje, el simbolismo y el sentido. En 1998 publicó un volumen titulado Ensayos, que reúne dos anteriores: Actitudes y Contra-corrientes. Después vinieron más, Alegatorio, y más recientemente Recobrar el sentido3, «un libro para volver a él periódicamente y volverse a bañar en las aguas de un pensamiento libre y original que toca lo más profundo de la filosofía del lenguaje»4.

Como tantos escritores, compaginó a lo largo de toda su vida la creación literaria con la actividad ensayística, la traducción y la docencia. De hecho, Tomás Segovia nunca vivió de la literatura. Llevaba a gala haber sobrevivido toda su vida sin tener que recurrir a ella. Trabajó de mecanógrafo, profesor de francés, intérprete simultáneo y, sobre todo, traductor. Fue uno de los fundadores del Programa de Formación de Traductores del Colegio de México y siempre estuvo vinculado a la docencia. Justo cuando a mediados de los ochenta se jubila y comienza a regresar a España, México atraviesa un periodo de grave deterioro de la economía, con el consiguiente derrumbe del peso mexicano, que le deja en una situación de extrema precariedad. La traducción fue entonces su principal medio de subsistencia.

No se entiende al poeta, pensador y traductor sin su faceta de artesano. En ocasiones sus obras las imprimía y encuadernaba él mismo; quizá por ello durante un tiempo fue poco y mal conocido en España, hasta que la editorial Pre-Textos comenzó a publicar su obra poética con regularidad. Como el propio poeta dijo en una ocasión:

Siempre he publicado en editoriales marginales y, sin embargo, mi obra ha acabado por trasminar en alguna que otra editorial central. Lo cual a su vez me sorprende, ya pueden imaginárselo, porque ese logro, o esa suerte, ese «reconocimiento», no impide que tenga que seguir recurriendo a editoriales marginales para dar a conocer mis cosas.

Sus traducciones fueron siempre de una gran calidad, el fruto de un raro talento. Dignas de reseña son las versiones de poetas como Cesare Pavese, Giuseppe Ungaretti5, Rimbaud, Carducci, Victor Hugo, Breton, Wilde, Rilke o Gérard de Nerval6, aunque también merecen especial atención las traducciones forzadas por la situación de precariedad en la que se encontró en varias épocas de su vida, como las de Mircea Eliade7, Albert O. Hirschman, Harold Bloom8, Michel Foucault y Jacques Derrida9. Fuera de serie están dos grandes hitos: la traducción de los Escritos de Jacques Lacan, y la muy reciente de Hamlet para Ediciones Sin Nombre.

Quizás sea en esta última obra en la que se conjuga todo el saber acumulado a lo largo de una larga vida con la frescura y el atrevimiento de un joven octogenario. En esta edición, que retoma y amplía una versión anterior publicada por la editorial argentina Norma10, Tomás Segovia se propone «sobre todo un máximo de legibilidad y frescura; unos textos más para gozarlos que para instruirse, encaminados idealmente a hacer entrar al lector en el mundo de la obra, absorber la experiencia del modo más inmediato posible, mucho más que a hacerle acumular conocimientos sobre ella». Pretende en definitiva lograr un Shakespeare que sea a la vez legible y clásico. Como dice el traductor y poeta mexicano Pedro Serrano en su análisis de la traducción11, el texto de Tomás Segovia «puede ser utilizado en un recinto académico, porque su fidelidad al texto es proverbial, pero también puede servir para una representación teatral, porque su efectividad dramática también lo es». He aquí un ejemplo del célebre monólogo de Hamlet12:

To be, or not to be: that is the question:

Ser o no ser, de eso se trata.

Whether 'tis nobler in the mind to suffer

Si para nuestro espíritu es más noble sufrir

The slings and arrows of outrageous fortune,

las pérdidas y dardos de la atroz fortuna

Or to take arms against a sea of troubles,

o levantarse en armas contra un mar de aflicciones

And by opposing end them? To die: to sleep;

y oponiéndose a ellas darles fin.

No more; and by a sleep to say we end

Morir para dormir; no más ¿y con dormirnos

The heart-ache and the thousand natural shocks

decir que damos fin a la congoja y a los mil choques naturales

That flesh is heir to, 'tis a consummation

de que la carne es heredera? Es la consumación

Devoutly to be wish'd. To die, to sleep;

que habría que anhelar devotamente. Morir para dormir.

To sleep: perchance to dream: ay, there's the rub;

Dormir, soñar acaso; sí, ahí está el tropiezo:

For in that sleep of death what dreams may come

que en ese sueño de la muerte qué sueños puedan visitarnos

When we have shuffled off this mortal coil,

cuando ya hayamos desechado el tráfago mortal,

Must give us pause: there's the respect

tiene que darnos que pensar. Esta es la reflexión que hace

That makes calamity of so long life; [...]

que la calamidad tenga tan larga vida; [...]

«Ser o no ser, de eso se trata»: como vemos, el traductor se aleja del «arado de la costumbre» para llegar a una expresión mucho más natural, sin dejar de ser pertinente y fiel al sentido: para Hamlet se trata de saber si vale la pena estar vivo.

Pero Tomás Segovia no solo encandila por la naturalidad y belleza de su expresión; en el prólogo el traductor nos deslumbra por su conocimiento de la métrica española que lleva a la práctica en esta versión de Hamlet.

Recibió los premios Villaurrutia de poesía (1982) y Octavio Paz de poesía y ensayo (2000), además del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2005) y del Premio Federico García Lorca de poesía (2008). Su labor de traductor fue reconocida en México con el Premio Nacional de Traducción Alfonso X en los años 1983, 1984 y 2000.

En 2008 pronunció la conferencia de clausura en el último Congreso «El español, lengua de traducción»13, celebrado en Toledo. En ella reflexionaba sobre el oficio de traductor, como ocupación de la que no se puede hacer disciplina académica, por un lado, y que escapa, en la medida de lo posible, al Estado, a las autoridades, al poder. Por ello observaba la profesionalización creciente del oficio como un fenómeno inevitable e inquietante.

Crítico tanto con las derivas del socialismo autoritario como con las injusticias del capitalismo, siempre mantuvo una mirada atenta a la realidad y estuvo al lado de movimientos de protesta ciudadana como los indignados de la Puerta del Sol en Madrid o el Movimiento por la Paz de Javier Sicilia en México.

En nuestra memoria queda el recuerdo del poeta sabio y sencillo, el ensayista riguroso y deslumbrante, el traductor concienzudo y artesano, pero sobre todo del hombre cercano, siempre dispuesto a compartir sus experiencias y opiniones.

José Gallego Pelegrín
Comisión Europea
jose.gallego-pelegrin@ec.europa.eu

 

 

 

1 Luis García Montero, «La poesía de Tomás Segovia», Boletín de la Residencia de Estudiantes, 4 (1997), pp. 2-5, http://www.residencia.csic.es/bol/num4/segovia.htm.
2 Fondo de Cultura Económica, México, 1989.
3 Trotta, Madrid, 2005.
4 Luis Fernando Lara, Boletín Editorial, 119, El Colegio de México, 
http://www.colmex.mx/PDFs/boletines/boletin119.pdf.
5 Sentimiento del tiempo. La tierra prometida, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 1998.
6 Poesía y prosa literaria (traducción, prólogo y notas de Tomás Segovia), Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.
7 Tratado de historia de las religiones, Era, México, 1972.
8 Shakespeare. La invención de lo humano, Norma, Bogotá, 2001.
9 La tarjeta postal de Freud a Lacan y más allá, Siglo XXI, México, 1986.
10 Norma puso en marcha el proyecto Shakespeare por escritores, con el que tenía la intención de traducir las obras completas del dramaturgo y poeta inglés, con la colaboración de cuarenta y dos escritores de once países.
11 Hamlet y el verso en español. Alrededor de la traducción de Tomás Segovia,
http://www.traduccionliteraria.org/coloquio2/actas/Serrano.pdf.
12 William Shakespeare, Hamlet, Ediciones Sin Nombre / Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2009.
13 http://cvc.cervantes.es/lengua/esletra/pdf/04/059_segovia.pdf.

 

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