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RESEÑAS


XI Jornada de AETER
18 de noviembre de 2011

La organización de la Jornada anual de AETER, que celebraba este año su undécima edición, corrió a cargo de los profesores Bertha Gutiérrez Rodilla, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, y Joaquín García Palacios, de la Facultad de Traducción y Documentación de la misma Universidad. El tema, «Terminología y diacronía: instrumentos para el estudio del léxico especializado», no podía ser más apropiado, por la solera de la universidad salmantina y por el hecho de que en ella trabajan varios grupos especializados en la investigación de nuestra historia documental y lexicográfica.

El interés del enfoque diacrónico propuesto por los organizadores es más evidente aún si tenemos en cuenta que, al hablar de terminología, se tiene la fastidiosa tendencia a hacer tabla rasa del pasado. Parece que la reflexión sobre el léxico especializado hubiera surgido de la nada en las primeras décadas del siglo XX. Así nos lo quisieron hacer creer los ingenieros y técnicos que pensaron que la normalización industrial necesitaba nada menos que una nueva ciencia (Terminologiewissenschaft).

«Decíamos ayer»: en Salamanca la evocación del pasado y de su continuidad con el presente es siempre fácil. Tras un emotivo saludo de bienvenida del Decano, Carlos Fortea, el Director del Departamento de Traducción e Interpretación, Fernando Toda se remontó al siglo XVIII para recordar a Samuel Johnson, lexicógrafo inglés que publicó en 1755 su Dictionary of the English Language1, obra a la que sienta muy bien el paso del tiempo por la modernidad y falta de prejuicios de su planteamiento.

Teresa Cabré, presidenta de AETER, habló a continuación de la necesaria convergencia de los recursos terminológicos y recordó que, en la actualidad, una lengua que no esté presente, aunque sea como lengua traducida, en los ámbitos técnicos y científicos no puede considerarse plenamente una lengua de cultura. La profesora Cabré aludió a la muy significativa proliferación, en ciertas lenguas, de estudios y trabajos académicos sobre la «pérdida de dominios», resultado de un proceso de diglosia que culmina con la sustitución de una lengua, considerada de menor prestigio o utilidad, por otra que acaba imponiéndose en determinados ámbitos y circunstancias.

Joaquín García Palacios justificó la elección del tema de la Jornada porque la diacronía es, en cierta manera, la «marca de la casa», expresión con la que aludió a la importante presencia de estudios históricos en la Universidad de Salamanca, tanto en los programas de enseñanzas humanísticas como científicas. Cabe mencionar aquí el grupo de investigación GEDHYTAS2, que tiene entre sus principales ámbitos de actividad el estudio de los textos científicos y enciclopédicos medievales, y el Instituto de Estudios Medievales y Renacentistas (IEMYR3), que se dedica, entre otras cosas, a la recopilación y difusión de traducciones, textos técnicos y glosarios de la Edad Media y el Renacimiento. Además, el grupo Lexicografía y Ciencia4 (coordinado precisamente por Bertha Gutiérrez Rodilla), del que forman parte universidades españolas italianas y alemanas, tiene entre sus proyectos en curso la identificación, catalogación y estudio de la terminología contenida en los repertorios peninsulares de interés lexicográfico o científico aparecidos hasta el siglo XVI.

Francisco Cortés Gabaudan, profesor del Departamento de Filología Clásica de la Universidad de Salamanca, presentó el Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico (Dicciomed5), disponible en el sitio de las ediciones de la Universidad de Salamanca. Esta obra, que ya fue brevemente reseñada6 en nuestras páginas, ofrece un repertorio de los lexemas griegos (y en muy menor medida latinos y de otras lenguas) utilizados en la terminología de la medicina y la biología. Se dirige a un público muy amplio, «desde el bachillerato a la universidad», y ha contado con la colaboración de estudiantes de los primeros cursos de medicina, biología y farmacia. Las entradas contienen información etimológica muy pertinente, con definiciones breves y redactadas en un registro divulgativo, y las referencias de tipo enciclopédico son generalmente a la Wikipedia. Dicciomed se organiza en torno a palabras, lexemas y sufijos y tiene muchas posibilidades de consulta o navegación, lo que hace posible para quien consulta esta obra «jugar con las palabras». El diccionario tiene una clasificación conceptual de los lexemas griegos y latinos, lo que le da una profundidad interesante desde el punto de vista histórico. Dicciomed permite, además, suscribirse a una lista de envíos y, concretamente, a la «palabra de la semana», serie de artículos con útiles y amenos comentarios. Desde las entradas de Dicciomed puede accederse, mediante Google Books, a documentación temática relacionada. Terminada la intervención del profesor Cortés, Fernando Pardos añadió desde el público que esta utilísima obra puede «servir de inspiración para la creación racional de nombres científicos de nuevas especies, algo a lo que los zoólogos debemos hacer frente con cierta frecuencia».

Raquel Sánchez Romo y Nieves Sánchez, del grupo GEDHYTAS, presentaron el Glosario7 de la versión castellana del De Proprietatibus Rerum de Bartolomé Ánglico8, un texto que forma parte de una enciclopedia medieval, que contiene más de 8 000 entradas y casi 14 000 registros de acepciones. La consulta se realiza con un motor de búsqueda simple, pero con opciones como «contiene», «comienza por», «termina en», que resultan muy útiles para rastrear la presencia en el Glosario de, por ejemplo, verbos incoativos en –ecer o –izar o de préstamos de lenguas como el francés o el provenzal (formas terminadas en –aje).

María Jesús Mancho, del Departamento de Lengua Española de la Universidad de Salamanca, presentó el Diccionario de la Ciencia y de la Técnica del Renacimiento (DICTER9), a la vez diccionario terminológico y diccionario de citas, que contiene, además, información enciclopédica. DICTER está basado en un corpus (incorporado al CORDE10 de la Real Academia) de setenta y cuatro textos científicos y técnicos del Renacimiento. Aunque el proyecto se presentará formalmente en enero, puede consultarse ya tanto el lemario completo como los textos transcritos y digitalizados. Las búsquedas pueden hacerse por palabras exactas o por aproximación y también por imágenes indizadas.

Fernando Pardos, responsable lexicográfico del Diccionario de términos médicos (DTM) de la Real Academia Nacional de Medicina, hizo una muy amena presentación de los aspectos más destacables de esta obra, que los lectores habituales de puntoycoma ya conocerán por la exhaustiva reseña que de ella hizo su director técnico, Fernando Navarro, en el número 123 de este boletín11. El DTM es ya, sin duda, la gran obra de referencia de la lexicografía médica en español, por su originalidad y rigor, pero también por el pragmatismo de su planteamiento, que sabe modular perfectamente el enfoque terminológico con un enfoque de tipo más enciclopédico. Es una obra que no solo resuelve, gracias a los diferentes niveles de información que contiene, las dudas consultadas, sino que logra dar respuesta a las «dudas sobrevenidas», aquellas que en el proceso de consulta de un lema se plantean por las relaciones (desconocidas o mal conocidas por el usuario) con otros lemas presentes en la obra. Sus más de 50 000 entradas actuales irán aumentando en sucesivas ediciones. Como es lógico, el DTM concedió, desde su inicio, una gran importancia a la etimología. Francisco Cortés, el autor de Dicciomed, ha participado en el proyecto como principal responsable de la parte etimológica del DTM.

Por último, José Antonio Pascual, académico de la Real Academia Española de la lengua y director del Nuevo diccionario histórico de la lengua española, clausuró la Jornada con una interesante conferencia sobre «Voces descatalogadas por la realidad. A propósito de las armas», en la que abogó por una revisión del diccionario general para que determinados anacronismos léxicos (y mencionó al respecto algunos ejemplos de nombres de armas, como «chuzo» o «azagaya») no sigan figurando como voces usuales (y por lo tanto actuales) en los diccionarios de uso. Estas voces «descatalogadas por la realidad» deberían estar recogidas, lógicamente, en el diccionario histórico, que ha de incorporarlas con toda la información necesaria y con la delimitación adecuada del «contorno» (por utilizar el término de Manuel Seco) de sus definiciones, para que el lector entienda realmente el término en su contexto porque, en palabras de José Antonio Pascual, «un diccionario no debe decirme qué tengo que decir, sino explicarme por qué debo decirlo así».

Por la tarde se celebró la asamblea general de la asociación, que concluyó con la aceptación de la candidatura de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla como sede de la próxima Jornada.

Marta Guilarte
Alumna de 4º curso de Traducción e Interpretación,
Universidad Antonio de Nebrija (Madrid)
marta_jrs@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 http://johnsonsdictionaryonline.com/?page_id=3267.
2 http://campus.usal.es/~gedhytas/presentacion.html.
3 http://www.usal.es/webusal/node/1318.
4 http://dfe.uab.cat/lenguayciencia/grupos.php?grp=24.
5 http://dicciomed.eusal.es/.
6 puntoycoma, n.o 110.
7 http://campus.usal.es/~gedhytas/libro.html.
8 Jaime Coullaut Cordero, Marta Gómez Martínez, Coloma Lleal Galcerán, Laura Rubio Moreno y Mª Nieves Sánchez González de Herrero, Glosario de la versión castellana de fray Vicente de Burgos del De Proprietatibus Rerum de B. Ánglico [en línea] http://campus.usal.es/gedhytas [20.11.2011].
9 http://dicter.usal.es/.
10 http://corpus.rae.es/cordenet.html.
11 puntoycoma, n.o 123.

 

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