COLABORACIONESEl término «spa»1El término «spa» designa un establecimiento de salud que ofrece tratamientos, terapias o sistemas de relajación, utilizando como base principal el agua. Mucho se ha escrito con respecto al origen de esta palabra, aunque han sido muy pocas las investigaciones que se han basado en estudios bien documentados, como bien afirma Mourelle Mosqueira (2007). De acuerdo con esta autora, una de las opiniones más extendidas en los foros de turismo de salud es que el término proviene del acrónimo SPA: Salus/Sanus Per Aquam (o salud a través del agua). Además, según se ha constatado, este concepto estaba muy arraigado en la cultura romana, llegándose incluso a afirmar que se habían encontrado inscripciones de este tipo en las paredes de las antiguas termas romanas. Se trata de una explicación muy ingeniosa, aunque la autora concluye que, tras haber consultado tanto a diferentes especialistas en cultura clásica como a investigadores del mundo romano, no existen pruebas de que tal origen sea el verdadero. En este sentido, González Soutelo (2006; 2008) indica que, aunque los romanos diferenciaban las zonas de agua mineromedicinal de las de agua normal, hasta la fecha no se han encontrado indicios, referencias escritas o algún tipo de inscripción relativos al acrónimo latino que apuntábamos anteriormente. Por otro lado, según Mourelle Mosqueira (2007), el término también podría proceder de la palabra latina spargere, cuyo significado es el de 'derramar' o 'esparcir', aunque también advierte que puede proceder del vocablo espa, que significa 'fuente' en la lengua valona antigua, o spaw2, palabra del inglés antiguo derivada del valón. Así, muchos investigadores sitúan el origen de este término en relación con la ciudad belga de Spa, ubicada en la provincia de Lieja. Esta localidad es famosa desde la época romana por las propiedades curativas de las aguas y baños de su centro termal. A partir del siglo XVII, el término comienza a generalizarse como nombre común para fuente termal o establecimiento balneario en inglés (de ahí que se piense erróneamente que su origen deriva de una palabra inglesa), para extenderse más adelante a otras lenguas. Por el contrario, su uso en español es muy reciente, a veces con mayúscula inicial y otras veces todo en mayúsculas. De hecho, en la mayoría de los establecimientos que ofrecen tratamientos relacionados con la salud y belleza, así como en algunos documentos de carácter oficial, como el publicado por la Junta de Andalucía en el año 2006, se opta por el término con mayúscula inicial. En cambio, no habría motivo para emplear la mayúscula si se ha lexicalizado como nombre común. A este respecto, la Fundación del Español Urgente (Fundéu)3 recomienda la hispanización:
No obstante, dado el rápido proceso de inclusión del término en la sociedad española y, por ende, en la lengua española, nuestra postura, siguiendo a Mourelle Mosqueira (2007), es la de dejar el término tal cual, como se ha venido haciendo en todos los países, es decir, simplemente «spa». Referencias bibliográficas Junta de Andalucía (2006), Plan Director de Marketing de Andalucía 2006‑2008, Consejería de Turismo, Comercio y Deporte, Sevilla. González Soutelo, S. (2006), La arqueología del agua en la Galicia romana. [Tesis doctoral]. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Santiago de Compostela. González Soutelo, S. (2008), «Los baños de agua de mar en el mundo antiguo: una propuesta de estudio», 227‑240 en Gallaecia 27, Universidad de Santiago de Compostela.
Mourelle Mosqueira,
L. (2007), «El origen del término spa», en Tribuna Termal 6, TP
Comunicación, S.L.L., Villaviciosa de Odón (Madrid).
Cristina Castillo
Rodríguez
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