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Funcionarios o reclutas

Aun en estos tiempos de guerras y paces, comerciales o «a la antigua», es quizás algo exagerado hablar de reclutamiento para referirse a la selección de personal de las instituciones comunitarias. La mayoría de los traductores rechaza esta solución «a moco suena», pero como se ha publicado en más de una ocasión (sin ir más lejos, en nuestro Estatuto), siempre habrá quien diga que ya forma parte de la «jerga comunitaria», por lo que no estaría de más recordar que:

En el organigrama de la Comisión (febrero de 1992), allí donde en la versión francesa se lee «recrutement» (DG IX, Dirección A-7), encontramos en español «Selección de Personal». Un jefe de unidad de esta Dirección, Javier Montero, nos explica que «selección de personal» traduce perfectamente la idea de «recrutement» francés, que se refiere a todo el proceso de selección (candidatura, oposición o concurso y, en su caso, nombramiento e ingreso del funcionario en la institución correspondiente)*.

«Contratación» podría ser también una alternativa, pues en España se contratan obreros, pero también profesores de universidad o asesores de imagen (aunque a los mejores se les fiche como a los futbolistas). Sin embargo, la idea de provisionalidad que va asociada a la contratación, sobre todo en la administración, no hace aconsejable su uso cuando se aplique al proceso para cubrir vacantes de funcionarios.

El reclutamiento, y en ello coinciden María Moliner, el Diccionario actual de la lengua española VOX y el de la Academia, es la acción de alistar reclutas y, por extensión, personas para algún fin determinado, por ejemplo, extras para una película, obreros para una obra, prosélitos, manifestantes, etc.

* Según este mismo jefe de unidad, en francés se prescindió del término «embauche», aplicado al proceso de selección de personal de la Comisión, por su connotación «obrera».

Luis González

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