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COLABORACIONES


Tres tipos de organismos acuáticos

Quisiera aportar una pequeña aclaración al «cabo suelto» sobre los suspension feeders publicado en puntoycoma nº 117. No para discutir nada de su contenido, desde luego, sino para matizar una frase que dice que esos animales se nutren de «los alimentos que se encuentran en suspensión en el agua», definición que podría llevar al lector poco familiarizado con la biología marina a pensar que se dedican a comer los restos de los bocatas de los bañistas.

Para dejar esto bien claro desde el principio intentaré presentar la cuestión de la forma más precisa: todos los organismos acuáticos, marinos o fluviales, autótrofos o heterótrofos, macroscópicos o microscópicos, actuales o extinguidos, se dividen en tres tipos distintos: los bentónicos, los nectónicos y los planctónicos (los biólogos acostumbran a utilizar más los sustantivos: el bentos, el necton y el plancton). Y atención: esta es una clasificación ecológica, no taxonómica.

Los organismos bentónicos habitan en los fondos acuáticos. Algunos permanecen simplemente fijos sobre ellos (como los corales, algunos crustáceos, los pelmatozoos y las ascidias), mientras que otros pueden desplazarse (como los gasterópodos y varios pelecípodos). Muchos se nutren de los restos de los organismos muertos que caen al fondo.

Los organismos nectónicos pueden desplazarse por el agua, como los peces, e incluyen desde las medusas hasta los cefalópodos y los quelonios, sin olvidar a los mamíferos marinos.

Los organismos planctónicos son los que viven realmente en suspensión, pues su movimiento es errante (eso justamente significa «plancton» en griego, palabra que ya había utilizado Homero para referirse a todo lo que se desplazaba pasivamente debido al movimiento de las aguas). Estos organismos representan la base de la cadena trófica acuática: sin el plancton, el necton moriría por falta de alimento, lo que acarrearía a su vez la desaparición del bentos.

Los organismos planctónicos pueden desglosarse de varias maneras. La distinción clásica es entre fitoplancton y zooplancton, términos que se acuñaron pensando que el primero estaba formado por «plantas» y el segundo por «animales». Con arreglo a su definición actual, el fitoplancton está compuesto por los organismos fotosintéticos, ya sean clorobiontes («plantas» y «algas verdes»), rodobiontes («algas rojas»), cromistas («algas amarillas») o cianobacterias («algas azules»), mientras que el zooplancton lo forman los organismos no fotosintéticos, carnívoros u herbívoros, ya sean metazoos, alveolados o excavobiontes (se ha calculado que cada tonelada de plancton carnívoro precisa de diez toneladas de plancton herbívoro, que a su vez necesitan de cien toneladas de plancton fotosintético).

Otra clasificación del plancton se basa en su tamaño: así, los seres de talla superior a 200 µm constituyen el macroplancton (donde se hallan los copépodos y los anélidos); el microplancton incluye a los que miden entre 20 µm y 200 µm (como las dinofitas, las euglenofitas y la mayoría de las diatomeas); el nanoplancton, a los que miden entre 2 µm y 20 µm (como los coanoflagelados, los foraminíferos o los planctomicetos), y finalmente está el picoplancton, compuesto por organismos aún más diminutos (como las cianobacterias y ciertas clorofitas). Este desglose puede cruzarse con el anterior: así, puede hablarse del fitonanoplancton, formado sobre todo por criptofitas y haptofitas.

Existe también un término para designar al plancton llamado «de penumbra», que evoluciona a una profundidad superior a los 30 m: se trata del cnefoplancton. Es difícil encontrar organismos planctónicos a profundidades superiores a los 500 m, pues la escasez de luz solar dificulta mucho la fotosíntesis: no hay ningún tipo de plancton batial ni abisal, pero se han encontrado quetognatos carnívoros incluso a 900 m.

Otra división distingue entre el holoplancton, que reúne a los organismos que son planctónicos durante toda su existencia, y el mesoplancton, constituido por aquellos seres que solo son planctónicos en una etapa de su ciclo vital (por ejemplo, cuando son huevos o larvas).

Por último, ciñéndonos exclusivamente al plancton marino, podríamos hacer otra distinción en función de la distancia a la costa: así, hablamos de plancton nerítico (que vive en el litoral, donde la profundidad del mar no supera los 200 m) y de plancton oceánico (el que se sitúa en el mar abierto).

Para finalizar este pequeño glosario recordaré que todos nosotros, los vertebrados, somos descendientes directos de animales suspensívoros, pues las branquias de los peces no aparecieron como parte del sistema respiratorio, sino del digestivo: todavía hoy existen cefalocordados que absorben los alimentos en suspensión por la boca y expelen el agua residual por las branquias.

Organismos
acuáticos

Bentónicos

Nectónicos

Planctónicos

Fijos

Móviles

Fitoplancton

Zooplancton

P
R
O
T
I
S
T
A
S

Bacterias

«algas azules»

 

 

cianobacterias, proteobacterias
y planctomicetos

 

A
N
T
E
R
O
C
O
N
T
E
S
 

Cromistas

«algas amarillas»
y «algas pardas»

 

 

diatomeas,

critofitas
y haptofitas

 

Rodobiontes

«algas rojas»

 

 

 

 

Clorobiontes

«algas verdes»  
y carofitas

 

 

ulvofitas
y glaucofitas

 

Rizarios

 

foraminíferos

 

 

ciliados
y actinópodos

O
P
I
S
T
O
C
O
N
T
E
S

Acelomados

esponjas, actinias
y corales

 

medusas

 

 

Protóstomos

cirrípedos

crustáceos,          
pelecípodos
y gasterópodos

cefalópodos

 

copépodos, branquiópodos, eufausiáceas, rotíferos
y quetognatos

Deuteróstomos

crinoideos
y ascidias

equinoideos
y asteroideos

agnatos, peces, quelonios, sirenios
y cetáceos

 

alevines, larvas
de ambulacrarios
y de urocordados

 

Bibliografía

DEMANGEOT, Jean (200910), 196-ss. en Les milieux «naturels» du globe, Armand Colin, París.

DE REVIERS, Bruno (2002), 287-ss. en Biologie et phylogénie des algues I, Belin, París.

DE REVIERS, Bruno (2003), 204-ss. en Biologie et phylogénie des algues II, Belin, París.

LOUCHET, André (2009), 236 en La planète océane. Précis de géographie marine, Armand Colin, París.

RAMADE, François (2008), 468 y 469 en Dictionnaire encyclopédique des sciences de la nature et de la biodiversité, Dunod, París.

 MIQUEL VIDAL
Comisión Europea
Miguel.Vidal-Millan@ec.europa.eu

 

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