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COLABORACIONES


Las hortalizas y sus relaciones con las nomenclaturas

Aclaremos antes que nada que las nomenclaturas de mercancías utilizadas habitualmente con fines comerciales no tienen ninguna pretensión taxonómica. Así pues, aunque la Nomenclatura Combinada1 (que la Unión Europea utiliza a efectos estrictamente arancelarios) tenga una sección denominada «Productos del reino vegetal» (terminología obsoleta, por cierto: la filogenética actual habla de clorobiontes), nadie va a escandalizarse porque figuren en otras secciones varios productos que también proceden, obviamente, de ese «reino vegetal»; por ejemplo, que el aceite esté en la sección de grasas; el azúcar, el cacao y el tabaco, en la de las industrias alimentarias; el caucho, en la de los plásticos; el corcho, en la de las maderas; la celulosa, en la de la pasta de madera, o el algodón y el lino, en la de las materias textiles. El resultado adolece de cierto desorden, pero ya ha quedado claro que la función de esa nomenclatura artificial nunca fue la de ser una clasificación científica.

En esa misma nomenclatura hay otras cosas más extrañas, pero que siguen siendo comprensibles habida cuenta de su finalidad: las mismas plantas, cuando son frescas, figuran como hortalizas y, cuando están secas, como especias, y productos de un mismo taxón (como los melones y pepinos del género Cucumis) pueden ubicarse entre las frutas o entre las hortalizas.

Exceso de homonimia

Un problema muy antiguo en las nomenclaturas de los seres vivos es el de la homonimia, cuando especies distintas reciben una misma denominación: los botánicos (y los biólogos en general) resolvieron esta dificultad con la adopción de la clasificación taxonómica establecida en su momento por Linneo (véase «De la forma correcta de escribir los nombres científicos», puntoycoma nº 96, p. 9); en las nomenclaturas de la UE, en cambio, los nombres científicos no siempre aparecen, y cuando lo hacen se reparten de forma caprichosa.

Un ejemplo de homonimia entre tantos es el de la palabra «comino». En español pueden denominarse con tal nombre muchas especies, incluso de familias distintas (como las apiáceas Carum, Cuminum, Lagoecia, Meum y Seseli o la ranunculácea Nigella). Así pues, en el anexo del Reglamento (CE) nº 178/2006 de la Comisión se clasifican los cominos Cuminum entre las semillas, y los cominos Carum entre las frutas y bayas. Esta homonimia debe evitarse, y en este caso es sencillo si distinguimos entre comino (para Cuminum) y alcaravea (para Carum).

Peor aún, sin movernos de ese anexo, es cuando cita a un pepino entre las berenjenas (Solanum) y, cuatro partidas más abajo, aparecen los pepinos verdaderos (Cucumis). Una solución aquí es mantener pepino para Cucumis y especificar pepino dulce para Solanum2.

Y algo de homofonía

Para liar algo más la situación de los nombres vulgares de todas estas hortalizas, existen ortografías distintas en algunas de ellas: citaré el caso de la endibia (o endivia).

Empecemos por su definición: según el DRAE, se trata de una «variedad lisa de escarola», pero, según María Moliner, es una «variedad cultivada de achicoria». No nos hemos aclarado mucho, porque para mí la escarola es una lechuga rizada (Cichorium endivia L. 1753), la achicoria es un viejo sucedáneo del café (Cichorium intybus L. 1753) y una endibia es una endibia (Cichorium intybus, var. foliosum Hegi 1954). En todo caso, quien nos ofrece la definición más correcta desde una perspectiva taxonómica es Moliner, que también indica el nombre científico (antigua y buena costumbre de la que muchos diccionarios, como el DRAE, carecen).

Luego tenemos el problema de la be y la uve. Ambos diccionarios admiten las dos, pero prefieren la forma con be.

Horror en la nomenclatura

Que la Nomenclatura Combinada, de las dos veces que cita la endibia, lo haga una vez con be y otra con uve, muestra algo de desidia, pero podríamos ser indulgentes y considerarlo un simple desliz. Lo que va más allá de todo lo que cabía temer es que ¡las endibias con be estén en un sitio y las endivias con uve, en otro!

En efecto, las primeras figuran en la partida 0705: «Lechugas (Lactuca sativa) y achicorias, comprendidas la escarola y la endibia (Cichorium spp.), frescas o refrigeradas», y las segundas, en la partida 0709. El origen del horror es una simple errata en unos corchetes, de esas que ciertos traductores consideran pecata minuta: nunca me cansaré de repetir que hay errores tipográficos que pueden tener peores consecuencias que los terminológicos.

Veamos cuáles son las definiciones de la subpartida 0709 90 10 en las lenguas llamadas «de procedimiento»:

DE: Salate (ausgenommen solche der Art Lactuca sativa sowie Chicorée (Cichorium-Arten))

EN: Salad vegetables, other than lettuce (Lactuca sativa) and chicory (Cichorium spp.)

FR: Salades, autres que laitues (Lactuca sativa) et chicorées (Cichorium spp.)

Y en español, en cambio:

ES: Ensaladas [excepto las lechugas (Lactuca sativa)] y achicorias [comprendidas la escarola y la endivia (Cichorium spp.)]

Es decir, al contrario que en las demás versiones (las otras tres lenguas románicas oficiales también ofrecen la traducción correcta), las achicorias de todo tipo figuran en esta subpartida, cuando en realidad ya están incluidas en la 0705, aunque ahí las endivias se llamen endibias (la única circunstancia atenuante de este dislate es que, por pura casualidad, el tipo del derecho es idéntico para ambos grupos, lo que ha evitado los lógicos y graves conflictos económicos y jurídicos que hubieran podido producirse).

Solo cabe esperar que alguien (ya sea de los servicios de traducción o de los de corrección) aproveche la próxima edición de la Nomenclatura Combinada para llevar a cabo un simple ejercicio de quita y pon con esos signos de puntuación y logre acabar con este escándalo de una vez por todas.

Miquel Vidal
Comisión Europea
miguel.vidal-millan@ec.europa.eu

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1

Cuando la UE concluyó la unión aduanera tuvo que crear un arancel único que debía aplicarse de manera común a todas las mercancías importadas de terceros países. El catálogo de esos productos se denomina Nomenclatura Combinada. Todas las citas de dicha nomenclatura presentes en esta colaboración se refieren a su última edición, que figura en el Reglamento (CE) nº 948/2009, publicado en el DO L 287 de 31.10.2009. 

2 Afortunadamente, todo esto ha podido aclararse al traducir un Reglamento que modifica ese anexo.

 

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