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COLABORACIONES


Adjetivos de origen verbal que terminan en -ante y en -ente y el caso de Lady Ashton

Últimamente circulan por internet un par de «manifiestos» en contra del uso del femenino de «presidente», o sea «presidenta», con el argumento de que las formas en –ente y –ante derivadas de participios son invariables. Recuerdo lo que nos costó al principio en el Consejo utilizar la palabra «presidenta» y la cantidad de charlas de café que ocupó. Y volvió a surgir con el nombramiento de Catherine Ashton, que es Vicepresidenta, pero también Alta Representante. Aunque la polémica es antigua, parece que resurge de vez en cuando, por lo que me decido a escribir esta colaboración.

Es cierto que los adjetivos que se derivan de un participio presente, tanto de un verbo patrimonial español como latino, suelen tener una forma invariable, como es el caso de estudiante, cantante, adolescente, sonriente, combatiente, etc. Pero no es del todo cierto que nunca tengan femenino. Estos adjetivos, además, se sustantivan fácilmente cuando se refieren a personas e indican profesión o cargo (por ejemplo, «la voz cantante» y «la cantante del grupo»). Se puede considerar que son una variante de los adjetivos que acaban en –e, que también son invariables, como triste, verde, grande y los adjetivos de derivación verbal en –ble (posible, inmutable, etc.).

De hecho, tradicionalmente ha habido algunos de estos adjetivos en –ente que tenían forma femenina: dependiente, pariente y asistente (dependienta, parienta y asistenta) y, por supuesto, parturienta, que por motivos obvios no tiene masculino. En cuanto a nombres propios del mismo tipo y origen latino, tenemos el par Vicente/Vicenta, pero no funciona con Clemente (Clementina). Recordemos que una de las novelas más importantes del siglo XIX se llama La Regenta.

En cuanto a los adjetivos en –ante también hay algunos con forma femenina, como gobernanta. En un registro más popular, existe «lianta». Es más que posible que haya otros casos, aunque no muchos.

Es evidente que las lenguas no funcionan como mecanismos de relojería y que crean formas nuevas y excepciones cuando los hablantes lo consideran necesario. Así pues, presidenta y vicepresidenta son perfectamente admisibles. Pero «representanta» no, por lo que Catherine Ashton es Vicepresidenta y Alta Representante. No es imposible que surjan otros casos, que habrá que aceptar si una parte importante de los hablantes (y no solo Bibiana Aído) empieza a usarlos con naturalidad.

 

MYRIAM FERNÁNDEZ DE HEREDÍA
Consejo de la Unión Europea
maria.fernandezheredia@consilium.europa.eu
 

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