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En la sección «Cabos sueltos» se publican notas breves en que se exponen argumentos o se facilitan datos para solucionar problemas concretos de traducción o terminología. El carácter normativo o meramente orientador de las soluciones aportadas se desprende de la categoría de las fuentes. PUNTOYCOMA

CABOS SUELTOS


Lisboa o el fin de la Comunidad

Dando todos los trámites por concluidos, el Tratado de Lisboa (con sus protocolos, sus anexos y sus sesenta y cinco declaraciones) entró por fin en vigor el pasado 1 de diciembre (como reza su artículo 6, apartado 2, «el primer día del mes siguiente al del depósito del instrumento de ratificación del último Estado signatario que cumpla dicha formalidad»). Y cambiará una parte sustancial de la terminología comunitaria; de hecho, llamarla comunitaria ya es impropio, pues las «Comunidades Europeas» han dejado de existir como tales.

En efecto, el cambio más visible en cuanto a terminología se refiere es acabar con el periodo de transición abierto en Maastricht, cuando una flamante «Unión Europea» empezó a acompañar a las «Comunidades» definidas por los Tratados de París (CECA) y Roma (CEE y Euratom). Esa transición, iniciada el 1 de septiembre de 1993 (entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea), abrió la etapa de los «pilares», que ha sido «binominal» (Comunidad vs Unión: unas políticas entraban en el ámbito de actuación comunitario y otras no) y que acaba de finalizar.

Así pues, el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea ha pasado a denominarse Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (artículo 2 del Tratado de Lisboa).

Con arreglo a este principio, todas las referencias a la Comunidad desaparecen, incluso en el caso del nombre de instituciones y órganos: el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas pasa a ser el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La denominación Comisión de las Comunidades Europeas se abandona por la de Comisión Europea.

La única excepción a este principio es la Comunidad Europea de la Energía Atómica, que seguirá denominándose así con arreglo al Protocolo nº 2 del Tratado de Lisboa.

Por su parte, el Tribunal de Primera Instancia ha pasado a denominarse Tribunal General. Y hace unos meses la Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas ya se puso al día y se rebautizó Oficina de Publicaciones de la Unión Europea.

Asimismo, los actos jurídicos también serán de la UE, y no de la CE, pues «las palabras "la Comunidad" o "la Comunidad Europea" se sustituyen por "la Unión" [artículo 2, apartado 2), letra a) del Tratado de Lisboa]».

Obsérvese que en la versión española del Tratado aparece unas cuatrocientas cincuenta veces la expresión «la Unión» a secas, lo que deberemos tener en cuenta a partir de ahora, sintiéndolo mucho por los habitantes de las docenas de ciudades de España y América Latina que llevan también ese mismo nombre.

Texto íntegro del nuevo Tratado: http://europa.eu/lisbon_treaty/full_text/index_es.htm.


Miquel Vidal
Comisión Europea
Miguel.Vidal-Millan@ec.europa.eu

 

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