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NOTAS


En recuerdo de Álvaro García Meseguer

El pasado 27 de junio fallecía en Madrid Álvaro García Meseguer, ingeniero de caminos polifacético, especialista en hormigón armado, profesor de investigación en el CSIC, estudioso del fenómeno del sexismo lingüístico en español, traductor de obras de teatro, etc. Podríamos seguir enumerando sus múltiples méritos e intereses, pero por encima de todos ellos queremos destacar su personalidad discretamente arrolladora que a nadie dejaba indiferente.

No podíamos dejar de tener un recuerdo agradecido y muy emotivo para él, pues colaboró en este boletín en varias ocasiones y estuvo siempre dispuesto a ayudarnos en las consultas terminológicas sobre las cuestiones más abstrusas de la política científica. Siempre generoso con los traductores, no tuvo inconveniente en ayudar o en hacer de intermediario para que otros nos ayudasen. Hacer una consulta a alguno de sus muchos amigos investigadores era fácil: mencionar su nombre era una inmejorable tarjeta de visita.

A mediados de los noventa fundó y coordinó un pequeño foro llamado Retelengua, en el que una docena de profesores universitarios e investigadores, todos ellos con experiencia internacional, y algún que otro traductor, debatían cuestiones terminológicas. Cuando había materia suficiente Álvaro deleitaba a los miembros del foro con una «recapitulación», que era siempre un balance muy particular, lleno de pragmatismo, humor e ironía. A partir de sus reflexiones sobre el sexismo lingüístico fue interesándose cada vez más por la lengua, a la que dedicó sus últimos trabajos y reflexiones.

En cuestiones terminológicas Álvaro siempre fue razonablemente heterodoxo. Había trabajado en comités de normalización y era muy consciente de los excesos normativistas. Ya en el año 1987 presentó una ponencia al I Congreso Hispanoamericano de Terminología de la Edificación con el título «La importancia de la terminología y los peligros de su normalización». Posteriormente, en la segunda edición del Congreso «El español, lengua de traducción» celebrada en Toledo en el 2004, volvía a la carga con una intervención provocadora «¿Es recomendable la normalización terminológica?», en la que hacía una apasionada pero muy razonada defensa de la imprecisión, necesaria para la creatividad científica.

Como buen científico humanista, era un gran conversador que se interesaba no solo por las ideas sino, sobre todo, por las personas. Charlar con él era un privilegio por la manera tan sutil que tenía de igualarse a sus interlocutores. Su vehemencia estaba totalmente exenta de arrogancia porque era racional e inocente a la vez, tremendamente seductora en suma.

El sábado 27 de junio nos dejaba Álvaro, y dos días después recibíamos un mensaje suyo (?!). Había tenido la delicadeza de despedirse de todos sus amigos con sencillez, sin dramatismo, haciéndonos más fácil el trago a quienes no pudimos verlo en sus últimos días. Así era Álvaro: atento y considerado con todos hasta el final. Te echaremos mucho de menos.

Luis González
Comisión Europea
Luis.Gonzalez@ec.europa.eu

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