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NEOLÓGICA MENTE


Familias monomarentales

Traduciendo una declaración de un Ayuntamiento catalán con motivo del Día Internacional de la Mujer apareció un neologismo que aún no conocíamos: «monomarental».

Iniciamos una búsqueda y encontramos que dicho término se había utilizado ya en varias lenguas y que había aparecido en artículos no exclusivamente políticos, sino también del ámbito académico. Es evidente que se trata de uno de esos términos innovadores que desatan las iras conservadoras, que ya le han aplicado los calificativos insultantes de turno, similares a los que lanzaron en su día contra el término «matrimonio» aplicado a los homosexuales.

Visto sin prejuicios, es evidente que el concepto de «familia monomarental» existe, pues las necesidades reales de las familias formadas por un adulto y unos niños difieren en función de si el adulto es hombre o mujer. Hay ayudas públicas que, en el marco de la llamada acción positiva, se conceden en concreto a determinadas personas en situaciones difíciles, y constituir una familia monomarental puede dar derecho a recibirlas.

El Boletín Oficial del Estado recoge incluso una definición de dichas familias:

Se considerará familia monomarental la formada por una mujer que tenga a su cuidado menores de 21 años o mayores con discapacidad que no obtengan ingresos de cualquier naturaleza superiores al 75 % del Salario Mínimo Interprofesional vigente en el momento de publicación de esta Resolución1.

Esta es una definición restringida para una ayuda concreta, pero la idea queda clara: la familia monomarental es aquella que tiene por responsable a una mujer y que no incluye a otras personas adultas.

Queda una cuestión por resolver: si este neologismo acaba por imponerse, ¿qué va a pasar con el término «monoparental»? Lo lógico será que su significado se vaya desplazando, deje de indicar a cualquiera de los dos progenitores para señalar exclusivamente al padre. Algo parecido a lo que está ocurriendo ya con el término «hombre», cuyo significado se va deslizando de la acepción de «ser humano» a la de «persona de género masculino» (en efecto, sería difícil que en la actualidad ningún medio publicara una noticia como la que apareció hace algunos años en un periódico de gran difusión y que informaba de que se había pasado revista «a una exhibición de la Brigada Pesada, compuesta por 4 873 hombres —un 10 % de ellos mujeres»—).

Miquel Vidal
Comisión Europea
Miguel.Vidal-Millan@ec.europa.eu

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Resolución del Instituto de la Mujer de 29 de abril de 2008, BOE nº 121 de 19.5.2008.

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