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COLABORACIONES


El inglés severe en medicina: ¿severo, grave o algo más?

La traducción del inglés severe es, desde hace tiempo, una de las cuestiones léxicas que más debate suscita entre los médicos y traductores científicos de habla hispana1-6. Y en ese debate resulta fácil distinguir, básicamente, dos posturas antagónicas.

Están, por un lado, quienes rechazan de plano el uso médico de «severo», por considerarlo anglicismo innecesario, y traducen el inglés severe de forma sistemática por «grave». Llamémoslos, por comodidad y para abreviar, «casticistas».

Y están, por otro, quienes —llamémoslos «anglicistas»— admiten sin problemas «severo» y no tienen reparo ninguno en hablar de «hepatitis severa» o de «traumatismo craneoencefálico severo». Aducen para ello dos argumentos principales: que el anglicismo «severo» se está usando ya de forma habitual en nuestra lengua, y que «grave» no transmite todos los matices del inglés severe, ni puede reemplazar a este en gran parte de los casos.

Personalmente, he dado muchas vueltas a este asunto y me he ocupado ya de él en numerosas ocasiones7-10, pero considero que puede tener todavía alguna utilidad exponer brevemente a los lectores de puntoycoma cuál es mi postura en este asunto tan debatido y de importancia crucial para la traducción médica. Postura que, como suele suceder en traducción, ha de ser por fuerza mucho más ponderada y matizada de lo que habitualmente encontramos en los apasionados y enconados debates de nuestras listas de distribución.

Coincido con los casticistas en el rechazo absoluto a traducir el inglés severe por el anglicismo «severo» (fuera, claro está, de su aplicación al carácter estricto de una ley o de una persona).

Pero, por otro lado, comparto con los anglicistas el convencimiento de que el uso de «severo» al ánglico modo es ya habitual no solo entre los hispanohablantes de los Estados Unidos, sino también en España y en las dieciocho repúblicas hispanoamericanas, así como que el uso de «grave» para traducir el inglés severe resulta incorrecto o insuficiente en buena parte de los casos. Funciona bien en severe heart failure (insuficiencia cardíaca grave) o severe TB (tuberculosis grave), pero chirría de mala manera cuando, ante expresiones inglesas como severe pruritus o severe hiccup, alguien traduce «prurito grave» o «hipo grave». ¿Cómo puede ser grave el hipo?

El quid de la cuestión radica, a mi modo de ver, en que se olvida con frecuencia que la mayor parte de las palabras tienen más de un sentido en cada idioma, de modo que la correspondencia entre vocablos de distintas lenguas rara vez es biunívoca. Ningún traductor en su sano juicio se atrevería a afirmar que la palabra española «disco» signifique siempre en inglés disk (puede ser también record, discus, disco-theque, dial, road sign, traffic light o signal, según el contexto); o que la palabra inglesa paper signifique siempre en español «papel» (puede ser también «envoltorio», «artículo», «trabajo», «ponencia», «comunicación», «periódico» o «diario» según el contexto). No se entiende bien, entonces, cómo alguien podría defender, por un lado, que la palabra inglesa severe solo pueda traducirse por «grave»; o, por otro, que en español sea absolutamente necesario echar mano del anglicismo «severo» para traducir severe cuando «grave» no nos sirve.

1. «Grave» no siempre expresa peligro de muerte

Con frecuencia, los anglicistas extrapolan al español la distinción que los médicos anglohablantes suelen establecer entre grave (que expresa para ellos peligro inminente de muerte) y severe (que expresa más bien un grado de intensidad). Con lo que, llevados por el modelo del inglés, parecen pasar por alto que el adjetivo inglés grave y el español «grave» presentan importantes diferencias.

En primer lugar, en inglés el adjetivo grave está muy marcado en medicina por las funestas connotaciones del sustantivo homógrafo grave (tumba). En segundo lugar, el adjetivo inglés grave tiene un uso mucho más limitado que el español «grave», y generalmente restringido al registro formal. En tercer lugar, y lo que es más importante, estos adjetivos han adquirido en inglés y español significados muy distintos, que los hacen inintercambiables. Obsérvese, a modo de ejemplo, la enorme diferencia existente entre «mi hermana está grave» (en inglés, my sister is seriously ill) y my sister is rather grave (en español, «mi hermana es más bien seria»).

En español, «grave» es un adjetivo usitatísimo y que con frecuencia no expresa proximidad de la muerte. En el diccionario académico10, de hecho, solo una de las nueve acepciones recogidas para «grave» hace referencia al enfermo de cuidado. No se trata únicamente de que para nosotros sea de lo más normal calificar de «grave» un problema, un asunto o un error que en nada ponen en peligro la vida de nadie (uno puede cometer un grave error, a serious error, tan inocuo como haber olvidado enviar la invitación de boda a un familiar); o que califiquemos de «grave» el tono, la expresión o el gesto de una persona seria (en inglés grave o solemn), la voz de un barítono (en inglés, deep) o la tilde descendente de izquierda a derecha de idiomas como el francés y el catalán. Llamamos asimismo «grave» (en inglés, paroxytone word) a toda palabra cuyo acento fonético recae en la penúltima sílaba, como es el caso de «Europa» o Ireland. Y no creo que nadie vea connotaciones mortales ni funestas en todos estos usos de «grave».

Pero es que, incluso en medicina, «grave» se ha utilizado desde antiguo para calificar no solo la gravedad de una enfermedad, sino también su intensidad ­—intensidad leve, moderada o grave— e incluso el pronóstico medicolegal de las heridas: una herida, aunque no entrañe riesgo ninguno de muerte, se califica oficialmente como «de pronóstico grave» si el tiempo previsto de incapacidad laboral o baja médica es superior a los 30 días (si fuera de 15 a 30 días, se hablaría entonces, en el lenguaje especializado de la medicina legal, de «pronóstico menos grave»).

2. Severe no siempre es «grave»

Con la pareja severe-severo, en cambio, sucede todo lo contrario de lo que hemos comentado para grave-grave.

En español, «severo» ha sido tradicionalmente un adjetivo menos usado que en inglés, más propio del registro formal, y prácticamente con una única acepción (correspondiente al inglés severe o strict, aplicados al carácter de una persona).

En inglés, y ciñéndome al ámbito médico, no es raro encontrar el adjetivo severe con el sentido de «grave», como en las expresiones severe illness (enfermedad grave), severe injury (lesión grave) o in severe condition (en estado grave).

Esa no es, sin embargo, la única acepción del inglés severe, de tal modo que el médico y el traductor científico deben evitar caer en la trampa de recurrir de forma acrítica a la traducción de severe por «grave», pues con frecuencia es preferible optar por otros adjetivos españoles, como «intenso». En una frase como itching is more severe at night in scabies, por ejemplo, parece obvio que el prurito en español difícilmente puede nunca calificarse de grave, y considero preferible una traducción como esta: «en la sarna, el prurito es más intenso por la noche». Algo parecido sucede con expresiones como severe nausea (náuseas intensas, fuertes náuseas) y severe pain (dolor intenso, dolor agudo).

En el caso concreto de la dermatología, es especialmente frecuente el uso de severe para expresar, no peligro de muerte ni intensidad, sino afectación de una amplia zona cutánea. En estos casos, en mi opinión, resulta más claro en español recurrir a los adjetivos «extenso» o «diseminado» que echar mano del socorrido anglicismo «severo». Personalmente, por ejemplo, suelo traducir severe acne como «acné noduloquística extensa» (o «acné noduloquístico extenso», si alguien prefiere, siguiendo el uso actual, despojar a «acné» de su género femenino etimológico), severe psoriasis como «psoriasis extensa» y severe skin rash como «exantema extenso» o «exantema diseminado».

Y no acaban, por supuesto, en «grave», «intenso» y «extenso» las posibilidades de traducción del inglés severe. Como es costumbre en nuestra profesión, el traductor tiene a su disposición todas las posibilidades que ofrece la riqueza de nuestra lengua para dar en cada caso con la traducción más adecuada, según el contexto correspondiente.

Cuando imparto algún seminario de traducción médica, me gusta proponer a los alumnos —¿o debería decir «las alumnas11»?— un sencillo ejercicio de manejo del vocabulario especializado en español. Se trata de nueve frases como las que ofrezco a continuación, en las que severe se usa en inglés con sentidos bien distintos.

a.  The situation is severe; however, it has not yet reached a critical point.

b.  She was admitted with severe dyspnea at rest, but now she is comfortable.

c.  My daughter sustained a severe blow on her elbow.

d.  She developed a severe rash after taking three doses of the drug.

e.  Have you ever had a severe disease?

f.   He had a severe loss of blood.

g.  Polyuria is usually accompanied by severe thirst.

h.  There is a severe food shortage in Khartum.

i.   A total of 10,582 women suffering from severe breast cancer were included in the study.

El ejercicio consiste en traducir estas frases al español sin recurrir nunca al anglicismo «severo» ni repetir tampoco la misma solución en más de una ocasión. Si, por ejemplo, uno opta por traducir severe por «grave» en la primera frase («la situación es grave»), no podrá ya en ninguna de las ocho restantes recurrir a la socorrida —pero a menudo traicionera— traducción de severe por «grave». Al final del artículo, tras la bibliografía, ofrezco al lector curioso una de las múltiples soluciones que admite este pequeño ejercicio de ampliación de vocabulario.

3. El traductor especializado, ¿no ha de tener más criterio que el uso?

Sostienen los anglicistas que «severo» se está usando ya en español en el sentido de severe, y tienen razón. Ahora bien, cierto es también que muchos médicos —tanto de habla inglesa como hispana— confunden «queratocito» y «queratinocito», «período embrionario» y «período fetal», «tirosina» y «tiroxina», «íleo» e «íleon», «extremidad superior» y «brazo», «salpingectomía» y «salpingotomía», o «inmune», «inmunitario» e «inmunológico», pero no por eso recomendaré yo al redactor científico que use tales términos como si fueran sinónimos. Ello sería, pienso, más o menos como si el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos recomendara tratar la gripe con antibió-ticos tan solo porque sean muchos los médicos que así lo hacen. Lo que al lector de puntoycoma verdaderamente interesa, creo, no es cómo traducen muchos el inglés severe, sino cuál es, a mi modo de ver, la mejor forma de traducir severe al español. Y es lo que he tratado de exponer.

Alguien podrá aducir, desde luego, que, puesto que otros lo usan, siempre será más cómodo para el traductor echar mano del anglicismo «severo» para traducir el inglés severe en todos los casos. No lo dudo, pero a lo que yo aspiro como médico, como traductor y como hablante, no es a emplear un idioma cómodo, sino a emplear un idioma preciso y claro, que es lo mínimo que puede esperarse de un lenguaje científico. Si puedo distinguir con claridad entre «gravedad de las lesiones» (injury severity) e «intensidad del dolor» (severity of pain), ¿qué ventaja tendría hablar indistintamente de «severidad de las injurias» y de «severidad del dolor»? Si puedo distinguir con claridad entre «leucemia grave» (severe leukemia), «prurito intenso» (severe itching), «psoriasis extensa» (severe psoriasis) y «gran escasez» (severe shortage), ¿qué ventaja tendría hablar indistintamente de «leucemia severa», «prurito severo», «psoriasis severa» y «escasez severa»?

Bibliografía

1    Antonio M. Caballero Plasencia (2003), «Grave o severo, probar o testar, cribado o screening,… español o inglés», 1 en Revista Española de Patología Digestiva 26, Madrid.

2    Gloria Alonso Claudio e Isabel Pastor Encinas (2004), «¿Por qué lo llaman ‘severo’ cuando quieren decir ‘grave’?», 518-519 en Medicina Clínica 122, Barcelona.

3    Rafael A. Rivera (2003), «El problema es severo pero no grave», 1 y 6-7 en Apuntes 11,3, Nueva York.

4    Joaquín Segura (2003), «Severe – severo», 7-8 en Apuntes 11,3, Nueva York.

5    Cristina Bertrand (2003), «Severe – severo», 8‑9 en Apuntes 11,3, Nueva York.

6    Rafael A. Rivera (2003), «Severe – severo», 9-11 en Apuntes 11,4, Nueva York.

7    Fernando A. Navarro (2000), severe, 109-111 en «Consultorio de dermatología y lenguaje», Actas Dermo-Sifiliográficas 91, Madrid.

8       Fernando A. Navarro (2004), «Severe: el debate de nunca acabar», 16-18 en Apuntes 12,1, Nueva York.

9    Fernando A. Navarro (2005²), severe, 912 en Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, McGraw-Hill·Interamericana, Madrid.

10  Fernando A. Navarro (2006), «Severe no siempre es grave», en Laboratorio del lenguaje. Diario Médico, 5 de abril, Madrid: http://medicablogs.diariomedico.com/laboratorio/?s=severe&x=15&y=4>.

11  Real Academia Española (2001²²), Diccionario de la lengua española, Espasa-Calpe, Madrid. Puede consultarse en línea en la página de la RAE: http://buscon.rae.es/draeI/.

12  Fernando A. Navarro (2006), «¿Qué hacemos con el femenino inclusivo en español?», 37-39 en puntoycoma 100, Bruselas: http://ec.europa.eu/translation/bulletins/puntoycoma/100/pyc10016_es.htm.

 

Solución al ejercicio

(apenas una de entre las muchas posibles):

a.   La situación es grave, pero aún no ha alcanzado un punto crítico.

b.   Ingresó con intensa disnea de reposo, pero ahora respira sin dificultad.

c.   Mi hija recibió un fuerte golpe en el codo.

d.   Le salió una extensa erupción cutánea después de tomar tres dosis del medicamento.

e.   ¿Ha tenido usted alguna enfermedad importante?

f.    Perdió mucha sangre (o tuvo una copiosa hemorragia).

g.   La poliuria suele acompañarse de polidipsia.

h.   Hay gran escasez de alimentos en Jartún.

i.    Se incluyó en el estudio a 10.582 mujeres con cáncer de mama avanzado.

 

Fernando A. Navarro
fernando.a.navarro@telefonica.net

 

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