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En la sección «Cabos sueltos» se publican notas breves en que se exponen argumentos o se facilitan datos para solucionar problemas concretos de traducción o terminología. El carácter normativo o meramente orientador de las soluciones aportadas se desprende de la categoría de las fuentes. PUNTOYCOMA

CABOS SUELTOS


Tejijunta

La mayoría de los lectores habituales de puntoycoma les habrá pasado inadvertido el reciente auge de las labores de aguja, particularmente del punto de media. Como en tantos otros campos, la innovación viene principalmente de los Estados Unidos y se sirve de internet para su difusión mundial.

Y, como en tantísimas otras ocasiones, las nuevas adeptas de habla hispana adoptan calcos y barbarismos, probablemente tanto por ignorancia de los términos correctos como por el imaginado prestigio que el inglés parece conferir a cualquier tema que toque. El punto del siglo XXI no es un pasatiempo de abuelitas desocupadas, sino una forma de expresión de una juventud fresca y desenfadada.

A veces, el hecho de que la nueva traducción resulte graciosa parece ser su única razón de ser. Por ejemplo, el planchado y asentado de las piezas se llama blocking en inglés; en los foros hispanos se está traduciendo como «bloqueo» y «bloquear»: «tengo que bloquear el chal».

Como ya se ha apuntado, fenómenos similares se constatan en cualquier otro campo de la actividad humana, pero hay un aspecto particular del vocabulario del punto que le confiere un interés especial.

Suele aceptarse que el punto de media con dos agujas se introdujo en Europa durante la Edad Media a través de la Península Ibérica, a donde llegó —como tantísimos otros saberes— procedente del mundo árabe. Entre las piezas de punto más antiguas de Europa se encuentran los cojines funerarios de Fernando, hijo ilegítimo de Alfonso X, que se conservan en el Monasterio de las Huelgas; las medias de seda tejidas en España fueron un objeto de lujo codiciado por los monarcas europeos del siglo XVI. ¿Cómo es posible, pues, que el español sea tan indeciso a la hora de nombrar tan antiguo oficio? «Hacer punto», «punto de media», «hacer calceta», «calcetar», «tejer», «tricotar»: las hispanohablantes solemos tener que usar varios sinónimos para aclarar qué es lo que hacemos, frente a la simplicidad del knitting inglés o el tricot francés.

Estos mil años de punto en España tampoco nos han dejado un vocabulario especializado particularmente sistematizado; al punto más básico de todos se le conoce hoy en día como «punto bobo», «punto musgo» o «punto espuma»… eso sin entrar en las variantes americanas. En las «Labores del Hogar» de los años treinta se le llama «punto faja». «Punto musgo» y «punto espuma» derivan del francés point mousse, mientras que el «punto faja» parece ser un calco del garter stitch inglés. «Punto deslizado» (slip stitch) o «surjeté», «elástico» o «canalé», los términos españoles vacilan entre copiar el inglés o el francés.

Ante tal panorama resultan reconfortantes los esfuerzos del foro Hispanohablantes Desmadejadas por acuñar neologismos castizos ―si se me permite la expresión―, como es el caso de tejijunta. Si antiguamente las mujeres del barrio salían a la calle con sus labores y las niñas aprendíamos a tejer con nuestras madres o hermanas mayores, hoy en día se teje y se aprende a tejer en comunidades y grupos que se organizan a través de internet. Varias personas acuerdan hacer el mismo proyecto a la vez y permanecen en contacto a través de un foro o de un blog, para animarse mutuamente y aclarar dudas. Si la distancia física lo permite, pueden organizarse también reuniones presenciales. Nótese que no se habla de patrones o de labores, sino de proyectos. Pues bien, a este tipo de colaboración, que en inglés se conoce como knitalong, la bloguera «desmadejada» conocida por Urraca (traductora de profesión) le ha puesto el nombre de tejijunta y el término parece ir cuajando en el foro.

Curiosamente en sueco se dice syjunta (junta de cosedoras, donde la palabra junta es de origen español) para referirse a un grupo informal de amigas que se reúnen para charlar y realizar labores de aguja; desgraciadamente, las tejedoras suecas no parecen haber seguido este patrón para crear stickjunta, sino que se han apuntado al knitalong.

 

Isabel Gancedo
Eurostat
Isabel.Gancedo@ec.europa.eu

 

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