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NECROLÓGICA


En recuerdo de Enrique Alcaraz

El pasado 26 de abril, a la edad de 68 años, nos dejó prematuramente Enrique Alcaraz, catedrático de la Universidad de Alicante, en plena madurez creativa, lleno de proyectos y de ideas.

Enrique Alcaraz, profesor de reconocida trayectoria en el ámbito de la Filología Inglesa y en particular en el de la lexicografía especializada, se había curtido en la enseñanza secundaria y universitaria (primero en la Escuela de Magisterio y luego en el Departamento de Inglés de la Universidad de Alicante, del que fue fundador y Director). Impulsó los estudios de traducción e interpretación de la UA y fue fundador del IULMA (Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas), centro joven y ya prestigioso. Era uno de esos profesores a los que no les importa «bajar a la arena» para someter las teorías a la prueba de la realidad. Su afán por conciliar teoría y práctica le llevó a la lexicografía especializada.

Solía decir que «la mejor manera de aprender algo sobre un tema es ponerse a escribir un libro», pero olvidaba añadir, por modestia, que él escribía esencialmente para enseñar, es decir, para compartir sus conocimientos. Fue un gran sistematizador y divulgador: escribió los manuales Tres Paradigmas de la Investigación Lingüística (1990), El inglés profesional y académico (2000) y El inglés jurídico (2002 [1994]) y, junto con Brian Hughes (su entrañable colega y amigo, también fallecido prematuramente hace ahora cinco años), el Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales (2004 [1996]) y el Diccionario de términos jurídicos (2005 [1993]). Su enfoque pragmático de la lexicografía especializada ha creado escuela, como queda de manifiesto en la colección de diccionarios que dirigió para la editorial Ariel y en la labor del IULMA.

Además de por su excepcional trayectoria académica, recordaremos a Enrique por su generosidad y humanidad. Tuvimos la suerte de que visitara nuestro servicio de traducción en un par de ocasiones. Su hija Aurora nos decía hace poco que siempre volvía de estas visitas a Bruselas y Luxemburgo cargado de energía, con mil y una ideas nuevas. Nosotros solíamos aprovechar sus charlas para «asaetearle» a preguntas (no son muchas las ocasiones que tiene un traductor de estar frente al autor de un diccionario) y él contestaba, a veces planteándonos nuevas dudas, saltando de un término a otro, aportando ejemplos, intercalando anécdotas o jugosas digresiones. Su disponibilidad era incondicional: cuando le hacíamos consultas por correo electrónico siempre contestaba con argumentos muy sólidos, pero también con humildad y sentido común.

Recientemente hemos tenido ocasión de recordar su figura en el Congreso «El español, lengua de traducción», celebrado en Toledo. En una edición de este mismo congreso, celebrada también en Toledo hace cuatro años, presentó una ponencia amena, bien estructurada, práctica, … una delicia. La generosidad de Enrique Alcaraz no ha sido solo provechosa para la comunidad de traductores (ahí están sus diccionarios, artículos o trabajos lexicográficos), sino también para la lengua española, en concreto para el «español profesional y académico» por cuya consolidación y dignificación tanto luchó.

Es una verdadera pena que nos haya dejado tan pronto. Teníamos todavía mucho que aprender de él, aunque para no disgustarle diré mejor mucho que aprender con él.

Luis González
Comisión Europea
Luis.Gonzalez@ec.europa.eu

 

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