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COLABORACIONES


Neología y textos comunitarios

Introducción

De acuerdo con el artículo 211 de la versión consolidada del Tratado CE1, la Comisión participará en la formación de los actos del Consejo y del Parlamento Europeo en las condiciones previstas en dicho Tratado. Al objeto de aplicar la disciplina presupuestaria y cooperar en el desarrollo del procedimiento presupuestario, estas tres instituciones convinieron en que era necesario concluir un Acuerdo Interinstitucional (AI) en esta materia, cuyo periodo de vigencia coincidiera con el del «marco financiero»2.

Sin entrar en detalles, que no vienen al caso en esta nota, esa cooperación entre Parlamento Europeo, Consejo y Comisión en materia presupuestaria se plasma en un procedimiento de negociación entre estas tres instituciones, procedimiento que hasta el último Acuerdo In-terinstitucional3 se denominó «diálogo tripartito», «diálogo a tres bandas», expresiones muy comunes y generales para un procedimiento que no lo es. Quizá por ello en el último Acuerdo Interinstitucional se optó por «triálogo»4, término que ha originado la presente nota.

Trílogo y triálogo

En efecto, «triálogo» aparece 14 veces en el AI de 2006 como sustituto de «diálogo a tres bandas» / «diálogo tripartito» de los AI anteriores a 2006. Sin entrar en el origen de la acuñación del neologismo «triálogo» (posiblemente un barbarismo), cuestión harto fastidiosa y, además, poco útil, ya que puede tratarse de una errata5, de un error derivativo (suponiendo incorrectamente que el prefijo dia- en «diálogo» significa 'dos', se formaría (i)lógicamente «triálogo», comunicación entre tres personas o, en este caso, instituciones) o de cualquier otro hecho similar, lo más obvio es pensar que se trata de una formación analógica incorrecta a partir de diálogo.

En efecto, «diálogo» (lat. dialŏgus y este del gr. dia-logos), es 'palabra', 'comunicación' (logos6) entre dos o más personas (dia: prefijo y preposición griega, que significa 'a través de'. El prefijo correspondiente a «tres» es tri-, no tria-: así, por ejemplo, «trilogía», «trirreme», «trilingüe», etc. El error provendría de considerar que dia- significa 'dos' y que, en consecuencia, el prefijo para 'tres' debería ser tria-. Falla la argumentación, porque la premisa mayor de la que parte es falsa («en diálogo dia- indica 'dos'»).

Claro que también puede ser, lisa y llanamente, una de tantas erratas que se deslizan en todo tipo de textos, como parece apuntar la corrección de errores antedicha.

A mi juicio, pues, para la creación de un neologismo adecuado, que no atente además contra las reglas de derivación, habría que acudir directamente al latín, que es el procedimiento natural utilizado por las lenguas romances a la hora de acuñar términos nuevos en registros técnicos o especializados. El neologismo provendría etimológicamente del griego (prefijo tri+logos) a través del nombre latino no atestiguado *trilŏgus, del que derivaría el término español «trílogo», necesariamente palabra esdrújula por ser la penúltima sílaba latina breve.

Además, el término «trílogo» es perfectamente unívoco, por lo que se presta especialmente a ser utilizado sin ambigüedad alguna en materias técnicas, como el presupuesto, en el sentido de «negociaciones institucionalizadas entre Consejo, Comisión y Parlamento sobre temas presupuestarios».

Como ya se afirmó en el párrafo primero de la Introducción, la Comisión participa en la formación de los actos del Consejo y del Parlamento Europeo (estas dos últimas instituciones constituyen la Autoridad Presupuestaria), principalmente en el contenido y la juridicidad de los actos legislativos. Esta cooperación entre las tres instituciones debería extenderse con mayor amplitud al plano lingüístico, de modo que no se hiciera bueno aquel dicho, adaptado a lo que nos ocupa, de que la Comisión (DGT) propone y la Autoridad Presupuestaria dispone. Con ser cierta la frase anterior, no es menos cierto que la que propone todo el texto y, por tanto, la que más trabaja y reflexiona sobre él es la Comisión (DGT), sin que en general la resolución de los problemas que pueda plantearle el texto (siempre lingüísticos y, en función de la materia, también jurídicos, económicos, etc.) sea arbitraria. Por esto y porque cada institución actúa con plena independencia, de la misma manera que se hizo necesario armonizar el tema presupuestario creando el «diálogo a tres bandas» / «trílogo», quizá sería conveniente igualmente la instauración de una consulta tripartita («trílogo lingüístico») en caso de que la Autoridad Presupuestaria (servicios de traducción respectivos) se aparte de modo importante del texto de la Comisión (DGT). Todo ello, naturalmente, con el único objetivo de lograr la mayor calidad lingüística posible de los textos comunitarios.

Variantes en español

Las variantes utilizadas del original francés trilogue fueron en su día (en ese momento inicial en que la aparición de un término nuevo origina dudas y vacilaciones morfológicas) principalmente «diálogo a tres bandas» / «diálogo tripartito» y también «trílogo» y «trilogo» (acento llano). En la Comisión (DGT) se utiliza sobre todo «trílogo» y, en menor medida, «diálogo a tres bandas» / «diálogo tripartito».

El origen es el francés trilogue, también un neologismo. El inglés utilizó al principio trialogue (¿puede provenir de este término el malhadado español «triálogo»?), pero en el AI de 2006 corrigió el tiro sustituyéndolo por trilogue.

El español «triálogo», que aparece también en la base IATE, es un desatino derivativo, y hay que insistir en ello, sea por su formación analógica incorrecta a partir del español «diá-logo», sea por analogía con el inglés trialogue, que de todas maneras parece haber sido formado también por analogía (sin duda incorrecta) a partir del inglés dia-logue, puesto que el prefijo es tri- en español, francés e inglés.

Ventajas de su utilización

Además, y de forma resumida, las ventajas de utilizar «trílogo» son las siguientes:

1. Como se ha indicado más arriba, su formación es irreprochable desde el punto de vista de las reglas de la fonética diacrónica. Es un término derivado directamente del latín, de tri y lŏgus, por vía culta y no popular. Su acentuación en la antepenúltima sílaba no es caprichosa, sino que obedece a su mismo origen: al ser breve la penúltima sílaba de *trilŏgus, el acento tiene que ir en la anterior y, por tanto, sería *trílŏgus, cuyo acusativo *trílŏgum daría en español «trílogo».

2. Necesidad de armonizar los neologismos comunitarios, siempre que ello sea posible. En este caso, lo es: francés trilogue, inglés trilogue, español «trílogo» para designar el procedimiento tripartito que se celebra en materia presupuestaria.

3. Con este término se gana en concisión, sin pérdida de claridad. «Diálogo a tres bandas» / «diálogo tripartito» es general y puede aplicarse siempre que existan tres partes. «Trílogo» haría referencia al procedimiento antedicho, con lo que sustituye con ventaja a la expresión excesivamente larga que a veces es necesario utilizar para concretar las tres partes implicadas (diálogo a tres bandas entre Parlamento, Consejo y Comisión = trílogo).

Conclusión

Si para el procedimiento que el francés llama trilogue quiere obviarse en español la utilización de expresiones de dos o más términos, del tipo «diálogo a tres bandas» / «diálogo tripartito», no queda otra solución, a mi juicio, que el término «trílogo».

Para mayor información sobre «trílogo» y otros neologismos, puede consultarse el Foro NeoLógica7 del Centro Virtual Cervantes, donde ya tuve ocasión de proponer este término (abril de 2005). Véanse especialmente las notas 38 y 59.

José Balsera
Comisión Europea
Jose.Balsera-Garcia@ec.europa.eu

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 DO C 325 de 24.12.2002, p. 33.
2 Llamado así por vez primera para el periodo 2007-2013. En los periodos anteriores se denominaba perspectivas financieras.
3 DO C 139 de 14.6.2006, p. 1.
4 De efímera vigencia, ya que en una corrección de errores reciente (DO C 49 de 22.2.2008, p. 49) fue sustituido por «diálogo a tres bandas». La idea de elegir un solo término para este procedimiento era buena; no lo era el término, como veremos. Se ha optado, pues, por volver a la denominación utilizada en el pasado.
5 Así parece confirmarlo la corrección de errores publicada en el DO C 49 de 22.2.2008, p. 49.
6 El lat. verbum tiene el mismo contenido semántico (español «verbo», «verborrea», «En el principio era el Verbo…», etc.).
7

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