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COLABORACIONES


Hablemos del cambio climático

El cambio climático actual es un fenómeno complejo en el que incide especialmente el aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, entre ellos el metano y, sobre todo, el dióxido de carbono (CO2). De un tiempo a esta parte, muchas empresas, conferencias u oficinas tratan de tomar medidas para que su mera existencia no contribuya al cambio climático que se está produciendo en la Tierra. Corren tiempos nuevos. El cambio climático es ya una realidad y, en esta dinámica, surgen conceptos novedosos y otros se actualizan. La climatología y la ciencia del cambio climático, disciplinas reservadas antes a unos cuantos científicos, llegan ahora a la política, a los medios de comunicación, a la empresa y a la calle. Y con ellas todo un torrente de términos que, como ocurre habitualmente, nacen en inglés.

Uno de esos términos es el de climate-neutral, utilizado para describir aquellas actividades u organizaciones que no inciden en el calentamiento del planeta. Según se explica en la base de datos de terminología de las Naciones Unidas, UNTERM, se trata de un neologismo acuñado recientemente para mejorar la imagen de las empresas. Se cita ahí el ejemplo de una ONG estadounidense llamada Climate Neutral Network, que propuso certificar a aquellas empresas cuyo balance de emisiones fuera igual a cero. La primera certificación la obtuvo al parecer en el año 2000 la empresa Shaklee Corporation. En España existe una organización similar, llamada CeroCO2, que ofrece herramientas para calcular la «huella de carbono» (carbon footprint) y reducir y compensar las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Este neologismo, por lo tanto, que puede escribirse con o sin guión, se ha extendido ampliamente y las traducciones empiezan a proliferar. Existen básicamente dos opciones: la primera, soslayar el problema utilizando una perífrasis; la segunda, introducir un término o un sintagma terminológico de nuevo cuño.

En ocasiones se ha recurrido a la primera opción y así hemos recabado propuestas tales como «sin consecuencia con respecto al clima» (UNTERM), «inocuo para el clima», «sin impacto en el clima», «sin impacto climático», etc., todas ellas perfectamente válidas. Sin embargo, la eficacia de esta opción decrece de forma proporcional al aumento de la presencia del concepto. Es decir, si bien puede resultar la fórmula más sencilla cuando un concepto es aún novedoso, va perdiendo fuerza a medida que se generaliza.

Siendo este el caso, parece preferible optar por la segunda opción, consistente en crear otro término. Aquí las propuestas recopiladas entre traductores y expertos son: «homeoclimático» (homeo: semejante), homoclimático (homo: igual), isoclimático (iso: igual), climastático (-stático: relacionado con el equilibrio)1, «climaneutro», «climaneutral», «climáticamente inocuo», «climáticamente neutral» y «climáticamente neutro». Las primeras propuestas resultan más interesantes y creativas, pero tal vez adolecen de problemas comunicativos, ya que al lector le pueden resultar chocantes y quizás incomprensibles, y no es eso lo que busca una entidad cuando se proclama climate-neutral. Las opciones de sintagmas terminológicos están a caballo entre la perífrasis y el neologismo y ofrecen, por lo tanto, las ventajas de ambas posibilidades. Si optamos por esta vía, podemos de nuevo elegir entre «inocuo», «neutral» y «neutro». Cabe decir que la idea matemática de obtener un balance cero en la cuenta de emisiones hace que la idea de neutralidad tenga una mayor fuerza, y entre «neutral» y «neutro» considero preferible la segunda, ya que la primera, según el DRAE, se aplica únicamente en un contexto de conflictos internacionales2. Además, «climáticamente neutro» ofrece el aval de un cierto uso, pues es una expresión que aparece ya en algunos documentos de la Unión Europea y de otras entidades.

Parejo a este término surge el de «neutralidad climática», así como otra expresión prácticamente sinónima a la de climate-neutral, como es la de carbon-neutral, traducida habitualmente como «neutro en carbono» y con connotaciones ligeramente más técnicas.

Ahora bien, a raíz de la neutralidad climática, y si seguimos ahondando en el tema, entraremos en otro terreno pantanoso. Para que una empresa u organización sea climáticamente neutra, necesita, en primer lugar, tomar medidas para reducir sus propias emisiones de carbono y, cuando ya no se pueden reducir más, participar en proyectos que permitan compensar esas emisiones mediante actuaciones encaminadas a captar y retener el carbono fuera de la atmósfera. Una forma natural de captar y retener ese carbono es mediante la fijación que logran las plantas, y especialmente los árboles, a través de la fotosíntesis; por ello se promueven la forestación y reforestación de los territorios. Otra posible forma de retener ese carbono sería separarlo en los procesos industriales en los que se produce en gran cantidad y almacenarlo en depósitos geológicos.

A todo esto se le ha llamado en inglés carbon sequestration. En 2001, el Banco Mundial definía carbon sequestration del siguiente modo: «Conversion, through photosynthesis, of atmospheric carbon»3.

Sin embargo, en el Tercer Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), presentado en el año 2001, aparece la siguiente definición de «secuestro (de carbono)»:

Proceso de aumento del contenido en carbono de un depósito de carbono que no sea la atmósfera. Desde un enfoque biológico incluye el secuestro directo de dióxido de carbono de la atmósfera mediante un cambio en el uso de las tierras, forestación, reforestación, y otras prácticas que mejoran el carbono en los suelos agrícolas. Desde un enfoque físico incluye la separación y eliminación del dióxido de carbono procedente de gases de combustión o del procesamiento de combustibles fósiles para producir fracciones con un alto contenido de hidrógeno y dióxido de carbono y el almacenamiento a largo plazo bajo tierra en depósitos de gas y petróleo, minas de carbón y acuíferos salinos agotados4.

Si tomamos la definición del Banco Mundial, podríamos hablar sin lugar a dudas de «fijación del carbono», ya que es el término que se ha empleado habitualmente para hablar de la función que ejercen de forma natural las especies vegetales.

En el segundo caso, sin embargo, se ha impuesto la traducción literal de «secuestro de carbono», que incluye no solo la fijación natural, sino la intervención humana en la potenciación de esa fijación mediante medidas de forestación, reforestación y uso agrícola, así como la separación del carbono para almacenarlo o enterrarlo de forma que no revierta en la atmósfera. Se podrían haber utilizado traducciones de diversas acepciones de la palabra inglesa sequestration, como podían ser «embargo», «confiscación», «aislamiento» o «confinamiento». Sin embargo, se ha impuesto «secuestro», la traducción más fácil que, aunque pueda resultar chocante por sus connotaciones claramente negativas, ha adquirido en estos años carta de ciudadanía.

Este «secuestro» incluye, como hemos visto, técnicas de «separación y eliminación del dióxido de carbono procedente de gases de combustión [...] y el almacenamiento a largo plazo bajo tierra [...]», lo que en inglés se denomina carbon capture and storage (CCS). Siguiendo con el IPCC, en el Cuarto Informe de Evaluación (2007), se traduce como «captura y secuestro / almacenamiento del carbono»5.

Aunque no se entiende muy bien por qué storage se ha traducido aquí como «secuestro / almacenamiento», la traducción de capture por «captura» no parece plantear problemas.

Al mismo tiempo, otro informe del IPCC, publicado en 2005 con el título de Carbon Dioxide Capture and Storage se tradujo como La captación y el almacenamiento de dióxido de carbono. En el libro se nos ofrece la siguiente explicación:

La captación y el almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) (CAC) constituyen un proceso consistente en la separación del CO2 emitido por la industria y fuentes relacionadas con la energía, su transporte a un lugar de almacenamiento y su aislamiento de la atmósfera a largo plazo6.

Es curioso, sin embargo, comprobar que en español «captura» y «captación» se utilizan con frecuencia para referirse también a los procesos biológicos. Parece lógico pensar que por evitar el peliagudo «secuestro» se ha utilizado en ocasiones «captura» o «captación», generando confusión entre los conceptos. Como resumen, sería conveniente afinar y unificar la terminología para evitar malentendidos. Así, podríamos formular, resumiendo lo antedicho, las siguientes propuestas:


EN

ES

climate-neutral

climáticamente neutro

carbon footprint

huella de carbono

climate neutrality

neutralidad climática

carbon-neutral

neutro en carbono

carbon sequestration

1. secuestro de carbono (cuando se habla de procesos biológicos y físicos)

2. fijación de carbono (cuando se habla exclusivamente de procesos biológicos)

carbon capture and storage

captación y almacenamiento de carbono o captura y almacenamiento de carbono (solo para procesos físicos)

 

 

Maite Fernández Estañán
Organización Mundial del Turismo
mfernandez@unwto.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Héctor Quiñones, traductor científico y profesor del Máster de Traducción Científico-Técnica del Centro Universitario Cluny - I.S.E.I.T., lanzó estas atractivas propuestas en un foro informal de Internet.
2  neutral. (Del lat. neutrālis). 1. adj. Que no participa de ninguna de las opciones en conflicto. Apl. a pers., u. t. c. s.  2. Dicho de una nación o de un Estado: Que no toma parte en la guerra movida por otros y se acoge al sistema de obligaciones y derechos inherentes a tal actitud. U. t. c. s.
3 FAOTERM, http://www.fao.org/faoterm/search/start.do;jsessionid=FDC533691A01296C5B7410AC5DFC276F.
4 http://www.ipcc.ch/pdf/glossary/tar-ipcc-terms-sp.pdf
5 http://www.ipcc.ch/pdf/assessment-report/ar4/wg3/ar4-wg3-annex-sp.pdf
6 hhttp://www.ipcc.ch/pdf/special-reports/srccs/srccs_spm_ts_sp.pdf

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