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RESEÑAS


El Diccionario combinatorio práctico del español contemporáneo

Ignacio Bosque (dir.)
Diccionario combinatorio práctico del español contemporáneo
Ediciones SM, Madrid, 2006
ISBN: 84-675-1172-9

Esta obra nace como consecuencia directa de Redes. Diccionario combinatorio del español contemporáneo, publicado en 2004 y también dirigido por Ignacio Bosque. Aunque presentan diferencias, la idea que subyace en ambos diccionarios es, en esencia, la misma. No recogen definiciones ni sinónimos, sino las posibilidades combinatorias de las palabras. De manera que cada entrada contiene, según su categoría gramatical, sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, preposiciones o expresiones que pueden combinarse entre sí. También el corpus utilizado para la elaboración de ambos diccionarios ha sido el mismo: 250 millones de palabras extraídas de 68 publicaciones periodísticas españolas y americanas de los últimos 20 años. Sin embargo, aunque no sustanciales, también existen diferencias entre las dos obras. Una de las principales es que en el Diccionario combinatorio práctico del español contemporáneo (o simplemente Práctico, tal y como se refiere a él Ignacio Bosque) el número de entradas asciende a 14 000 y el de combinaciones, a 400 000, casi el doble que en Redes. No obstante, y como ya advierte su director, «el lingüista echará seguramente en falta en Práctico las observaciones sobre los grupos semánticos que articulan la estructura de Redes». Podríamos, por tanto, considerar esta una versión simplificada de la anterior en cuanto a estructura y manejo se refiere, y ampliada en términos cuantitativos. Los traductores encuentran en este diccionario una herramienta útil, si bien es cierto que, aunque también está dirigido a ellos, pretende abarcar a un público más amplio. De ahí que las entradas sean de temática bastante general y, aun así, algunas se echan en falta. Por citar algún ejemplo, no figuran como entrada sustantivos tan evidentes como «plato» o «susurro» u otros tan familiares para un traductor como «interpretación» o «institución». Sin embargo, esta obra puede ser la clave para dar con la palabra idónea en muchas ocasiones y redactar un texto rico desde el punto de vista del léxico. Hablando de textos, el que he hilvanado y aquí presento versa sobre Práctico y probablemente no sea ni diáfano ni impecable, y espero que tampoco farragoso, enrevesado o inexpugnable; por supuesto, no es ni concluyente ni decisivo, aunque espero que sí breve y sencillo. He de confesar que la frase anterior difícilmente hubiera sido posible sin antes consultar la obra que aquí reseño.

Esther Astorga Zambrana
Becaria de la Comisión Europea
estherastorga@hotmail.com

 

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