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En la sección «Colaboraciones» se recogen opiniones y propuestas firmadas por lectores o por miembros de la Redacción cuando intervienen a título personal. La responsabilidad de los cabos sueltos firmados y de las colaboraciones incumbe a sus autores. PUNTOYCOMA

COLABORACIONES


La pasiva no es pecado

Suele decirse, y con razón, que la pasiva en español es mucho menos frecuente que en francés o en inglés. Por eso, se advierte que no hay que traducir necesariamente una pasiva en la lengua de partida por otra pasiva en español. Así se ha creado una cierta aversión a la pasiva y una tendencia, excesiva a mi entender, a transformar frases pasivas en activas.

La cuestión es más complicada de lo que parece y también pueden cometerse errores por no querer calcar la estructura del original. Para entender por qué, habría que precisar brevemente algunos conceptos: en primer lugar, la distinción entre tema y rema, y, en segundo lugar, la función vertebradora de la pasiva.

Según Mona Baker:

A clause consists of two segments. The first is the theme. The theme is what the clause is about […] The second segment is the rheme. The rheme is what the speaker says about the theme… it represents the very information that the speaker wants to convey to the hearer. Every clause says something (the rheme) about something (the theme)1.

En otras palabras, el tema es un punto de orientación: se refiere a elementos anteriores del texto y constituye el punto de partida de la frase (la información dada, la información de la que se parte). El rema es la información nueva que se aporta.

La distinción tema/rema suele coincidir con sujeto/predicado, pero no siempre, y el tema suele ir en posición inicial en inglés, y en español2 en el orden de la frase no marcado3.

Estas precisiones vienen a cuento de la distinción entre activa y pasiva. En efecto, la pasiva es una manera de transformar lo que sería el rema de una oración activa en tema de la oración pasiva. No es lo mismo decir «Juan abandonó a María» que «María fue abandonada por Juan». En la primera frase estamos hablando de Juan (tema) y destacamos que abandonó a María (rema), en la segunda estamos hablando de María (tema) y la información que aportamos es que fue abandonada por Juan (rema).

Por otra parte, todo texto coherente está vertebrado, entre otros procedimientos, por un encadenamiento de temas y remas. En muchos casos, lo que es el rema de una frase se convierte en el tema de la siguiente. Es la estructura típica del cuento: «Había un mercader en la ciudad de Olot (tema) que tenía una hija llamada Elisenda (rema). Elisenda (tema) era una joven de gran belleza, cuya fama había atraído a multitud de pretendientes (rema). Todos ellos (tema) estaban dispuestos a cualquier cosa para conseguir su mano». Esta misma estructura la encontramos en los tratados comunitarios, como en cualquier otro tipo de texto:

 Artículo 228 del Tratado UE, versión francesa

1. Dans les cas où les dispositions du présent traité prévoient la conclusion d’accords […], la Commission présente des recommandations au Conseil, qui l’autorise à ouvrir les négotiations nécessaires. Ces négotiations sont conduites par la Commission en consultation avec des comités spéciaux désignés par le Conseil […] et dans le cadre des directives que le Conseil peut lui adresser.

Versión española

1. En los casos en que las disposiciones del presente Tratado prevean la celebración de acuerdos […], la Comisión presentará recomendaciones al Consejo, el cual autorizará las negociaciones necesarias. Dichas negociaciones serán llevadas a cabo por la Comisión, en consulta con los Comités especiales designados por el Consejo […] y de acuerdo con las directrices que el Consejo pueda marcarle.

Versión inglesa

1. Where this Treaty provides for the conclusion of agreements […], the Commission shall make recommendations to the Council, which shall authorize the Commission to open the necessary negotiations. [Aquí se rompe el encadenamiento del francés y del español.] The Commission shall conduct these negotiations in consultation with special committees appointed by the Council […] and within the framework of such directives as the Council may issue to it.

Por tanto, hay que tener muy en cuenta que el recurso a la activa o la pasiva implica un determinado encadenamiento del texto. Esta trabazón tiene que mantenerse en la lengua de llegada y, a veces, al pasar de pasiva a activa la rompemos y con ella la cohesión del discurso. Es cierto que, para mantenerla, no es imprescindible conservar la pasiva, puede conseguirse el mismo efecto recurriendo a otros mecanismos. Por ejemplo, una frase como «L'acquis est contenu dans la Directive» podría traducirse en pasiva por «El acervo está contenido en la Directiva» o en activa por «Este acervo figura en la Directiva» o «Este acervo lo contiene la Directiva». En los tres casos, no rompemos la estructura del original. También es cierto que es lícito romper la estructura del original y construir la traducción de otra manera, pero entonces hay que velar por que el texto resultante también sea coherente.

Sea como sea, no es necesario estar al corriente de todas estas disquisiciones teóricas para traducir bien, la gran mayoría de traductores resuelven el problema intuitivamente: están hablando en prosa sin saberlo. Tampoco hay que obsesionarse persiguiendo temas y remas por el texto como si cazáramos mariposas, hasta podría ser contraproducente, al menos para la productividad del traductor. Con todo, puede ser útil señalar el problema, no para dar una norma rígida en el sentido contrario al habitual, sino para que seamos conscientes de que el cambio de pasiva a activa puede implicar una ruptura de la cohesión y que, sobre todo, el texto resultante, de una manera o de otra, ha de ser coherente.

José Bouzas
Comisión Europea
Jose.Bouzas@ec.europa.eu

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Baker, Mona: In Other Words, Routledge, 1992, p. 121.
2 Los lingüistas de la escuela de Praga, que se basan en lenguas de orden de la frase más libre, consideran que la posición en la frase no es el único criterio que determina el tema y el rema. El énfasis, por ejemplo, es fundamental.
3 El orden marcado es un orden diferente del habitual que tiene un sentido enfático o especial.

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