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En la sección «Colaboraciones» se recogen opiniones y propuestas firmadas por lectores o por miembros de la Redacción cuando intervienen a título personal. La responsabilidad de los cabos sueltos firmados y de las colaboraciones incumbe a sus autores. PUNTOYCOMA

COLABORACIONES


Traducción española en el laberinto chino

I. Introducción

Hay un desconocimiento mutuo entre los mundos chino e hispano a lo largo de la historia debido a la distancia geográfica y a la falta de una necesidad de aproximación. Pero la globalización económica y cultural, así como la tecnología moderna, acortan la distancia y aumentan la necesidad de aproximación mutua, de modo que la lengua de Cervantes no se queda en los dos lados del Atlántico, sino que va más lejos de lo que podemos imaginar. La presencia española en Asia está fomentándose fuertemente en los últimos años, según todos los indicios.

La traducción de lenguas cercanas (por ejemplo, las europeas) tiene la ventaja de que cuenta con una macrobase común:

·    Base de raza: europea.
·    Base de lengua: latín.
·    Base de cultura: cristianismo.

La traducción es posible y fiable dentro de esa macrobase común, aunque existen dificultades, complejidades y diferencias en todos los aspectos. Pero esa dificultad y complejidad son mínimas si las comparamos con las dificultades que surgen en la traducción de lenguas lejanas como el chino y el español o el inglés y el chino, porque la lengua china no comparte la macrobase europea y tiene sus propias características lingüísticas y culturales, que no tienen nada que ver con las de Europa. La base lingüística y cultural china es:

·    Base de raza: asiática.
·    Base de lengua: ideograma (carácter).
·    Base de cultura: combinación de tres pilares filosóficos, el confucionismo, el taoísmo y el budismo

En China no existe la traducción dentro de un área territorial similar a la de Europa, porque hace más de 2.200 años el primer emperador chino, Qin Shihuang (221-206 a.C.), logró unificar la escritura china, que funciona hasta hoy, y la lengua oral, que es el mandarín, aunque existen miles de dialectos.

La traducción de dos lenguas y dos culturas tan lejanas como el chino y el español resulta complicada en todos los sentidos lingüísticos y culturales: terminológicos, semánticos, mentales, forma de pensar, etc. Sin embargo, la necesidad de la comunicación humana actual nos obliga a los traductores de estas dos lenguas a superar esas dificultades y encontrar una salida válida. Vamos a ilustrar este hecho con el término «Internet». Una palabra hecha y escrita sobre una base latina puede funcionar perfectamente en todos los idiomas cuya base lingüística sea el latín, aunque es posible que el usuario no entendiera y dominara el conocimiento que implicaba esa palabra en el momento de su aparición a comienzos de la década de los noventa. Si traducimos esa palabra al chino, es necesario, antes que nada, entender y dominar el conocimiento que representa la palabra Internet. Con tres años de retraso, China logró entender lo que es:

Hu Lian Wang ('red de comunicación mutua')

A continuación haremos un breve análisis de esa complejidad y de la dificultad lingüística y cultural que surge en la traducción chino-español.

II. Dificultad en los aspectos lingüísticos

Existe una clara diferencia en la forma de pensar y expresar ideas entre el mundo hispánico y el chino. Por ejemplo:

Comprendo que, existiendo los alegados motivos de salud pública, nada puede significar el gusto de alguien que, cualesquiera fueren sus servicios pretéritos, ha llegado a ser, como las palomas mismas, un parásito de la sociedad. (La Vanguardia)

Según la mentalidad española, la idea principal es:

Comprendo que nada puede significar el gusto de alguien que ha llegado a ser un parásito de la sociedad.

Y las ideas complementarias son:

1)   existiendo los alegados motivos de salud pública

2)   cualesquiera fueren sus servicios pretéritos

3)   como las palomas mismas

Las ideas complementarias se intercalan entre las ideas principales sin dar importancia al orden lógico y de tiempo.

Según la mentalidad china, la forma de expresar esa misma idea sería la siguiente. Primero las ideas complementarias (causa):

Comprendo que existen los alegados motivos de salud pública; cualesquiera fueren sus servicios pretéritos (antes); como las palomas mismas (causa)

Después la idea principal (resultado):

ha llegado a ser un parásito de la sociedad; nada puede significar el gusto de alguien.

La mentalidad china sigue un hilo de tiempo y de lógica y una relación entre causa y resultado (doctrina del budismo, que influye mucho en la expresión de ideas en el mundo chino). La traducción de este texto español debe respetar la forma de pensar de la mayoría de los chinos; esa adaptación lingüística representa la calidad de traducción y la profesionalidad de un traductor de lenguas lejanas.

III. Dificultad en los aspectos culturales

Es evidente que traducir la lengua es, a la vez, traducir la cultura y su forma de pensar. Por lo tanto, el conocimiento de las dos culturas involucradas en la traducción es lo que determina la calidad profesional de un traductor. Comparemos brevemente las características de la cultura hispánica y la china para entender mejor cuál es la calidad de traducción que se exige para el mundo hispano-chino.

Características de la cultura hispánica:

a)   La vida significa vivir con dignidad y con calidad.

b)  El trabajo es un castigo de Dios; trabajar para vivir bien; si uno puede vivir bien sin trabajar, pues mejor.

c)   Calidad de vida, familia y trabajo (por este orden de importancia para la vida).

Características de la cultura china:

a)   La vida significa trabajo.

b)  El trabajo es el contenido principal de la vida.

c)   Trabajo, categoría social y familia (por este orden de importancia para la vida).

No existe el concepto de calidad de vida ni en China, ni en Hong Kong, ni en Taiwán (estudio publicado en 2006 por Mercer Human Resource Consulting: www.mercerhr.com).

Es obvio que existe conflicto cultural si comparamos las características de las dos culturas expuestas y ese conflicto no solo se muestra en los comportamientos humanos y el protocolo cuando los chinos y los españoles se encuentran entre sí, sino también en la comunicación humana en el mundo hispano-chino. Veamos, por ejemplo, el significado de «tomar un café». Para el mundo hispánico, tomar un café puede significar un descanso corto, una breve charla o durar media hora o incluso una hora. Para los chinos, tomar un café no lleva más de cinco minutos. Por lo tanto, la traducción de esta frase al chino sería «pasar un rato en un bar (o cafetería)», en vez de traducir directamente «tomar café», con el fin de suavizar el conflicto cultural y adaptar la idea a la mentalidad china. Otro ejemplo: en chino se dice «bonito como el pavo real». Es evidente que esto no se puede traducir literalmente al español, ya que el pavo real no es la imagen estereotipada de la belleza en la cultura española, mientras que sí lo es en la cultura china.

IV. Interculturalidad en la traducción

La interculturalidad se puede comparar con los vuelos intercontinentales; es decir, consiste en establecer un puente lingüístico y cultural que facilite la comunicación humana entre dos culturas lejanas y muy diferentes. Y el mejor puente de esa comunicación humana son la traducción y la interpretación. Por ello, el estudio de la interculturalidad ocupa un lugar cada vez más importante en el campo académico científico. Y la traducción siempre implica interculturalidad. Por ejemplo, la expresión «ir a casa» funciona muy bien en la lengua y cultura españolas, pero encaja muy mal en la lengua y cultura chinas, porque la casa es el origen, donde uno nace, crece y descansa. Cada día salimos de casa para ganarnos el pan o estudiar, pero después de un día de trabajo o estudio tenemos que volver a nuestro sitio de origen que es la casa. Por lo tanto, en chino no podemos usar la palabra «ir», sino «regresar» o «volver», para destacar el sentimiento que uno tiene respecto de su propia casa; el verbo «ir» siempre se relaciona con un lugar ajeno, de otras personas. De modo que en chino se puede decir «ir a casa de un amigo, de los abuelos», etc., pero hay que diferenciar la propia casa de las demás y poner amor y sentimiento utilizando la expresión hui jia («regresar a casa»).

Veamos un ejemplo del ámbito publicitario:

Telefónica: estamos cerca de ti. Estamos donde estés.

La segunda persona del singular en español destaca características latinas como la importancia del cariño y la familia y sirve para acortar distancias en la relación humana; en cambio, la cultura china, bajo la influencia del confucianismo, busca en primer lugar el respeto, la superioridad. Con esta aclaración cultural explícita, la traducción de la frase citada al chino podría ser:

Telefónica: estamos cerca de usted. Estamos donde esté.

Si traducimos tal y como se expresa la frase española, sin duda provocará el fracaso total de la campaña en China, porque los chinos pueden pensar que la empresa Telefónica con ese tuteo ha faltado al respeto al cliente.

V. Breve conclusión

Un traductor de calidad no solo tiene que dominar los dos idiomas involucrados en la traducción (parte lingüística), los conocimientos y la terminología (parte extralingüística), sino que debe adquirir la habilidad de la transferencia cultural, que significa el dominio total de las dos culturas relacionadas mediante la traducción y el manejo de las estrategias para subsanar las deficiencias lingüísticas y culturales (interculturalidad en la traducción).

El estudio de la interculturalidad del mundo hispano-chino conduce a la calidad de la traducción de estos dos idiomas y facilita una mejor comunicación humana entre chinos e hispanohablantes, que es tan necesaria en la actualidad.

Minkang Zhou
Universidad Autónoma de Barcelona
Departamento de Traducción e Interpretación
Minkang.Zhou@uab.cat

 

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