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En la sección «Colaboraciones» se recogen opiniones y propuestas firmadas por lectores o por miembros de la Redacción cuando intervienen a título personal. La responsabilidad de los cabos sueltos firmados y de las colaboraciones incumbe a sus autores. PUNTOYCOMA

COLABORACIONES


No seamos tan «humanitarios»

En estas páginas se ha tratado ya a fondo la cuestión que aquí suscito. Pero, dejando de lado las consideraciones ideológicas (necesarias para entender el porqué de los hechos, pero que no resuelven el problema práctico al que se enfrenta el traductor), me limito a proponer una solución para ciertos casos concretos en que parece posible y sensato evitar el oxímoron. Veámoslo.

Como mínimo desde la tragedia de Ruanda, se ha puesto de moda (como casi siempre, previo calco de una descuidada -o ideológicamente no tan descuidada- expresión inglesa) la aberración «catástrofe humanitaria». «Humanitario», por más vueltas que se le dé al término, solo puede significar en castellano: «Que mira o se refiere al bien del género humano», «benigno, caritativo, benéfico» (drae).

Me pregunto, pues, cómo diablos una catástrofe puede ser «benéfica para el género humano»...

El gancho de la expresión, como siempre, estriba en que parece sintetizar en dos palabras una idea compleja, a saber, la de una «catástrofe que pone en peligro la vida y el bienestar de muchos seres humanos y que hace necesaria una intervención en favor de estos». Solo este último término, «intervención», admitiría el adjetivo «humanitario».

En el caso, pues, de que en inglés acompañe a un término sinónimo de «catástrofe», humanitarian debiera traducirse simplemente por «humana». Si la expresión resultante pudiere dar pie a confusión, vg. «crisis humana» (que también podría entenderse en ciertos contextos como «crisis de valores humanos»), no habrá más remedio que buscar una de esas molestas perífrasis que alargan el texto pero disipan la confusión. Por ejemplo: «crisis que exige ayuda humanitaria».

Es cierto que sustituir «humanitaria» por «humana» no acaba de resolver el problema, porque se pierde uno de los elementos semánticos más importantes de la expresión de marras. Pero es que la expresión «catástrofe humanitaria» quiere decir demasiado con demasiado poco. Está bien la economía de recursos lingüísticos, pero siempre que no implique arruinar la lógica y el sentido común. Puestos a decir las cosas de manera poco explícita, como hace la frasecita que critico, más valdría contentarse con aludir al carácter humano de la catástrofe, lo cual, por uso y por contexto, lleva inmediatamente a pensar en la necesidad de prestar asistencia humanitaria a los afectados. Al fin y al cabo, muchos gobiernos encargan la respuesta inmediata ante esas situaciones a departamentos llamados de «gestión de catástrofes», donde la asistencia humanitaria es un concepto que va de soi. Sea ello como fuere, la mejor solución es la perífrasis.

Miguel Candel
Facultad de Filosofía. Universidad de Barcelona
candel@ub.edu

 

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