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En la sección «Colaboraciones» se recogen opiniones y propuestas firmadas por lectores o por miembros de la Redacción cuando intervienen a título personal. La responsabilidad de los cabos sueltos firmados y de las colaboraciones incumbe a sus autores. PUNTOYCOMA

COLABORACIONES


La traducción de las preposiciones en el lenguaje de la informática e internet

0. Introducción

La traducción de las preposiciones en el inglés de la informática se ha convertido en un desafío. No solo es un desafío por la cantidad y variedad de estas partículas que se ve obligado a utilizar el traductor al español sino también por la dificultad inherente a su elección. A menudo resulta difícil para el profesional superar su miopía y «despegarse» del texto inglés para no recaer en el calco y ser capaz de dar con la preposición correcta en cada caso. Es bien conocido el hecho de que en la terminología técnica hay una fuerte tendencia a la conservación de la versión original, que, con excesiva frecuencia, acaba siendo adoptada en forma de préstamo o de calco. Muchas veces esa adopción es totalmente innecesaria, por existir en la lengua meta una palabra o expresión totalmente equivalente. Este es un fenómeno que se da sobre todo en las jergas profesionales. La escasa capacidad de reacción de las entidades sancionadoras en materia de normativa lingüística deja el campo libre a las malas traducciones, siervas del original. Y lo que es peor, permiten su «fosilización» a través del uso. Esto es precisamente lo que está sucediendo con la traducción de las preposiciones en el lenguaje de la informática e internet.

Es bien sabido que en el lenguaje científico-técnico las preposiciones más usadas son las simples: «de», «en», «a», «por», «para», «ante», etc., frente a las preposiciones compuestas o locuciones preposicionales. En los textos científicos y técnicos tiene gran importancia la exactitud de la expresión, de ahí que preposiciones como «de», «para» o «por», de cariz especificativo o restrictivo, sean tan usadas.

Lo que es válido para el lenguaje científico-técnico en general lo es aún más para el lenguaje utilizado en el campo de la informática y las nuevas tecnologías. La propia naturaleza de estos campos hace que el lenguaje sea, si cabe, más específico, más sintético. No es de extrañar, por tanto, que gran cantidad de términos informáticos, siguiendo el principio de economía del lenguaje, sean siglas (simples o complejas), blends, clipped words y palabras compuestas en general.

Tanto las siglas como muchas palabras compuestas y también términos específicos formados por los elementos expuestos abajo deben traducirse haciendo uso de las preposiciones:

- adjetivo + sustantivo
- adjetivo + sustantivo (en función adjetival) + sustantivo
- sustantivo (f. a.) + sustantivo
- sustantivo (f. a.) + sustantivo (f. a.) + sustantivo

La lengua española necesita de las preposiciones allí donde el latín utilizaba los casos o donde el inglés, simplemente, juega con el orden de las palabras y antepone un sustantivo a otro para conferir al primero una función adjetival.

Veámoslo con un ejemplo: Common Gateway Interface responde al esquema: adjetivo + sustantivo (función adjetival) + sustantivo. Traducimos este término como «interfaz común de pasarela», usando la preposición «de» para referirnos al tipo de interfaz con la que, según Fernández Calvo (1999), se intercambian datos estándar en www y se organiza el envío y recepción de datos entre el navegador y los programas residentes en servidores www.

1. La traducción de siglas y números: X2Y

En los últimos años y merced a aquel principio de economía de la lengua a que aludíamos arriba, se ha popularizado el uso del número 2 como alófono de la preposición inglesa to, que significa, entre otras cosas, «a» o «hacia». Se ha generalizado, asimismo, la traducción literal de la formación X2Y como «X a Y». Así, han aparecido, al calor de unas primeras traducciones de urgencia, que parecen haber cuajado, términos como «comunicación empresa a empresa» o «red consumidor a consumidor».

En mi opinión se trata de un calco sintáctico claro del inglés que se debería evitar para mantener la naturalidad de la lengua española y salvaguardar la normativa gramática. En español, la construcción «X a Y» no resulta idiomática para el fenómeno del que estamos hablando, el intercambio bidireccional o comunicación unidireccional de información1.

A pesar de que la preposición «a» aparece sola en un gran número de ocasiones, hay otras tantas en que aparece en correlación con otra preposición. Es el caso del binomio «de X a Y», que es, en mi opinión, el que se debería haber utilizado en los ejemplos siguientes. Es el mismo criterio que expresa el Termcat y que vemos recogido en el siguiente cuadro:

SIGLAS CASTELLANO CATALÁN INGLÉS FRANCÉS
A2C / G2C de administración
a consumidor
d'administració
a consumidor
administration
to consumer
gouvernement
à consommateur
B2C de empresa
a consumidor
d'empresa a consumidorbusiness to consumerentreprise à consommateur
C2A de consumidor
a administración
de consumidor
a administració
consumer
to administration
consommateur
à gouvernement
C2C de consumidor
a consumidor
de consumidor
a consumidor
consumer to consumerconsommateur
à consommateur
C2B de consumidor
a empresa
de consumidor a empresaconsumer to businessconsommateur à entreprise
B2A de empresa
a administración
d'empresa a administracióbusiness to administrationentreprise à gouvernement
B2E de empresa a empleadod'empresa a empleatbusiness to employeeentreprise à employé
B2B de empresa a empresad'empresa a empresabusiness to businessentreprise à entreprise

El único inconveniente de esta traducción es semántico; «de» implica origen y «a» o «hasta» indican destino, de manera que la naturaleza bidireccional de los intercambios que queremos expresar en algunos de los casos anteriores no queda del todo clara en esta traducción, que refuerza la idea de unidireccionalidad.

Considero que existen casos de los anteriores en que debería, pues, admitirse tanto el esquema «de X a Y» como el esquema «entre X e Y». En ningún caso se aceptaría como natural el calco antes citado «X a Y», que aparece en la mayoría de glosarios de términos informáticos consultados.

Vayamos ejemplo por ejemplo:

En el primero, A2C (o G2C según la nomenclatura francesa), hablamos, según el Termcat, de «l'intercanvi d'informació o de serveis que es duu a terme des de l'administració pública cap a un consumidor». En este caso, se sobreentiende que la mayoría de los «intercambios» se llevan a cabo «desde» la administración «hasta» el consumidor. Se establece, pues, una relación mayoritariamente unidireccional, por lo cual podríamos utilizar preferentemente la equivalencia «de administración a consumidor» y admitir también, si el contexto es favorable a ello, «entre [la] administración y [el] consumidor». En el segundo caso (B2C) sucede exactamente lo mismo. Propongo pues, «de empresa a consumidor» y, en segundo lugar, si el contexto es favorable, «entre [la] empresa y [el] consumidor».

En los casos C2A, C2B y B2A planteo, asimismo, la doble opción. Para C2A diríamos «de consumidor a administración» o «entre [el] consumidor y [la] administración». Consideramos conveniente aquí, aunque no obligatoria, la inclusión del artículo determinado en los dos elementos del esquema «entre [el/la] X y [el/la] Y». A favor de la inserción de los artículos está el argumento de la naturalidad. En contra, el de la necesaria concisión.

En el siguiente ejemplo, C2B, sucede lo mismo que en el anterior. Para estas siglas proponemos la equivalencia «de consumidor a empresa» o, «entre [el] consumidor y [la] empresa». Para B2A consideramos las equivalencias «de empresa a administración» o «entre [la] empresa y [la] administración».

En penúltimo lugar se encuentra la sigla mixta B2E, que traduciríamos como «de empresa a empleado» o «entre [la] empresa y [el] empleado». Siguiendo a J. A. Millán:

B2E es la sigla de business to employee (empresa a empleado). Se refiere a los procedimientos de recursos humanos a través de la internet. Normalmente se aplica a intranets en que los empleados de una compañía pueden conocer iniciativas de esta hacia sus trabajadores, o conocer lo que está pasando en zonas diferentes de la empresa. En estos tiempos de valoración (teórica) del capital humano -que así es como se llama ahora a los empleados- se ha puesto de moda.

Hemos dejado para el final las siglas más problemáticas: B2B y C2C. En mi opinión, y en contra de lo que prefiere el Termcat, está más que claro que los intercambios de información entre consumidores y entre empresas suelen ser bidireccionales. La relación entre las empresas es, a menudo, de malla u horizontal, aunque también lo suele ser vertical. En cualquier caso, el enorme flujo de información que se envían las firmas a través de las tic en la actualidad justifica más que de sobra la equivalencia «entre empresas» por encima de la traducción «de empresa a empresa», más larga, farragosa, ambigua y «pegada» al original.

Otro tanto sucede con C2C. Resulta curioso que a pesar de definir la locución «de consumidor a consumidor» como «l'intercanvi d'informació o de serveis entre consumidors que es duu a terme sense intervenció d'empreses, per mitjà de portals o de llocs web», el Termcat se inclina por el modelo «de X a Y», y no contempla la opción «entre consumidores», con evidentes ventajas sobre la anterior. Fernández Calvo (1999) admite las dos equivalencias y define el término como «relaciones de intercambio entre dos consumidores a través de la red».

Para acabar con este capítulo en que analizamos la traducción de siglas que introducen letras y números nos referiremos al término más de moda de todos cuantos pertenecen a este conjunto: P2P. En este caso la «dispersión» de las equivalencias es mayor aún que en los anteriores. Hemos encontrado, en los distintos glosarios y páginas de internet, las propuestas: «entre colegas», «entre iguales», «igual a igual», «entre pares», «red punto a punto», «compañero a compañero». Siguiendo, una vez más, a Fernández Calvo, recordemos que peer-to-peer significa «comunicación bilateral exclusiva entre dos personas a través de internet para el intercambio de información en general y de ficheros en particular. Napster es un ejemplo de aplicación con este fin».

Aunque este término suele utilizarse con profusión entre adolescentes y jóvenes que intercambian videojuegos, música o películas, considero que los vocablos «colegas» y «compañeros» alejarían la equivalencia de estándar aplicable a registros menos coloquiales y juveniles. Nos decantamos, por tanto, siguiendo el patrón explicado más arriba, por la traducción «entre iguales», habida cuenta de que «de igual a igual» es menos coherente con la naturaleza bidireccional del término, más largo y más ambiguo.

Por lo tanto, resumiendo la propuesta que realizamos podríamos decir que la traducción de las siglas mixtas (que incluyen cifras y números) debería atenerse a este esquema:

A2C / G2C administration
to consumer
de administración
a consumidor
B2E business to employeede empresa
a empleado
B2C business to consumerde empresa
a consumidor
C2A consumer
to administration
de consumidor
a administración
C2B consumer to businessde consumidor
a empresa
B2A business
to administration
de empresa
a administración
C2C consumer to consumerentre consumidores
B2B business to businessentre empresas
P2P peer to peerentre iguales

Diríamos, pues, que en los casos en que nos encontremos una sigla mixta que siga el esquema X2Y utilizaremos prioritariamente la equivalencia «de X a Y» (y no «X a Y») cuando X no sea igual a Y. Si el contexto es favorable a ello también podemos usar «entre [el/la] X y [el/la] Y». Además, usaremos la equivalencia «entre + n. plural siempre y cuando se cumpla que X=Y».

Consideramos necesario establecer un esquema básico de equivalencias que huya, en la medida de lo posible, del calco y de la falta de idiomaticidad y que sirva para aunar criterios. Desgraciadamente, no se puede acudir a fuentes sancionadoras de normativa, como el drae, que no han establecido recomendación alguna sobre términos de cuño tan reciente como los estudiados.

De hecho, y a modo de ejemplo sobre las lagunas que deja la Academia al albedrío del traductor, consideremos que el drae no contempla la existencia de locuciones con la preposición «a» tan comunes como «a motas», «a pintas» o «a lunares». ¿Qué hacer, pues, ante el mutismo de la Academia ante los recientísimos términos informáticos? El diccionario de uso de María Moliner recomienda utilizar con cuidado las locuciones en que se incluya la preposición «a». Hacerlo «siempre y cuando estén consagradas por el uso» y «no estén condenadas explícitamente por la Academia», aunque sí lo estén por algún lingüista purista.

Considero, por tanto, que si no establecemos unas normas de uso preacadémicas (o sea, mientras la Academia actúa) corremos el riesgo de que se imponga un calco que es claramente evitable. Y para cuando la Academia se decida a actuar el uso ya habrá fosilizado las construcciones preposicionales menos idiomáticas.

2. Omisión de las preposiciones en la traducción

Tal y como hemos explicado ya en el primer capítulo, resulta común en inglés anteponer sustantivos a otros sustantivos y convertir así un nombre en un adjetivo. La ausencia de preposición en esta construcción inglesa hace que, a la hora de traducir, al profesional «se le olvide» colocar la necesaria preposición castellana o bien utiliza una preposición equivocada. Nos vamos a centrar aquí en el primer caso, la omisión indebida de las preposiciones en la traducción del lenguaje informático.

En ocasiones esta omisión arbitraria es muy patente y fácil de corregir. El Termcat, en su guía para la localización de productos informáticos, da algunos ejemplos de lo que los programas informáticos dicen y de lo que debieran decir:

  • Dicen: cambiar definición base de datos, en lugar de «cambiar la definición de la base de datos»
     

  • Dicen: barra título, en lugar de «barra de título».

Aunque la guía del Termcat para la localización de software es un elemento muy útil, también resulta muy escueta y apenas profundiza en las muchas lagunas a las que se enfrenta el traductor del lenguaje informático. La traducción o no de preposiciones allí donde el original no las lleva es una de esas dudas para los traductores-localizadores de software.

En nuestra opinión consideramos incorrecto omitir la preposición «de» delante del titulillo de una ventana que haga referencia a la función que desarrolla el programa en cuestión. Por lo tanto diremos «El icono de conexión a la red» y «la ventana de búsqueda», y nunca «el icono conexión a la red» o «la ventana búsqueda».

Ahora bien, cuando en vez de referirnos a la función genérica que se desarrolla al pulsar un determinado comando nos referimos al nombre propio de la función, podremos omitir la preposición «de», pero deberemos recordar poner ese nombre propio en mayúscula. Veamos unos ejemplos: «El icono Red», «La ventana Buscar», «El cuadro de diálogo Guardar como».

En los términos largos, con muchos complementos, la falta de la preposición pasa, a menudo, desapercibida. Veamos dos ejemplos extraídos del glosario de ciberléxico comparativo de Telefónica:

INGLÉS CASTELLANO
IAB (Internet Architecture Board) Comité (m) de arquitectura de internet
IANA (Internet Assigned Number Authority) Agencia (f) de asignación de números internet
IAP (Internet Access Provider) proveedor (m) de acceso a internet
ICAAN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers) corporación (f) de asignación de números y nombres internet

Fijémonos cómo en las siglas más largas, iana e icaan, la preposición «de» cae en la expresión «de internet». Sin embargo, en el primer y el tercer caso, siglas más cortas y sustantivos con menos complementos, se mantienen las preposiciones «de» y «a» en «de internet» y «a internet» respectivamente. Parece que el traductor ha querido acortar las equivalencias excesivamente largas obtenidas cercenando la preposición final.

Sin embargo, no podemos decir que la caída indebida de preposiciones sea un fenómeno atribuible solo a sustantivos que tienen más de dos complementos, sean estos adjetivos o sustantivos. También en sustantivos con un solo complemento sucede esta omisión indebida. Es más, en un mismo glosario podemos encontrar inopinadamente que algunas expresiones mantienen las preposiciones y otras las omiten arbitraria e indebidamente. Por ejemplo, en el reputado glosario orca, donde encontramos ip (Internet protocol) como «protocolo internet».

Pero volvamos al glosario de Telefónica para confirmar la arbitrariedad en la traducción o no de las preposiciones:

Internet address dirección (f) Internet
Internet Explorer explorador de internet (m)
Internet number número (m) Internet

No hay razón semántica alguna por la que «dirección Internet» y «número Internet» no deban llevar la preposición «de», mientras que «explorador de internet» sí que la incluye.

En estos casos, mal que bien, el lector puede entender el significado del término, aunque la omisión de la preposición por calco del original puede dar lugar a traducciones ininteligibles o confusas. Así lo señala Belda (2004), refiriéndose al término irc [de internet relay chat]:

frequently translated in Spanish as «charla interactiva Internet» [...] This Spanish version would correspond in English to «Internet interactive chat». But it could have been more appropriately translated as «charla por turnos a través de internet», from «Relay Chat». In this case, the problem lies in the omission of the second preposition that should be placed between the second and third nouns in Spanish [...]

Queda claro, por tanto, que no hay que dejarse llevar por la sintaxis inglesa y que, de momento, es posible fijar normativamente el uso de preposiciones relacionales. No existe razón gramatical alguna por la cual las preposiciones -y con ellas algunos artículos- deban omitirse en el lenguaje de la informática.

El segundo de los problemas que nos planteábamos al iniciar este capítulo, la traducción vacilante o incorrecta de las preposiciones que no existen en el original inglés, es, también, muy común. Las traducciones incorrectas de preposiciones no explícitas en el original pueden deberse a dos factores: primero, la falta de comprensión del término informático objeto de la traducción y, segundo, la falta de competencia lingüística.

Poco podemos hacer aquí para mejorar el conocimiento profundo de los términos específicos, más que recomendar una buena labor previa de documentación antes de abordar una traducción de índole técnica. Sin embargo, ante la falta de competencia lingüística, sí que podemos recomendar el uso de diccionarios de preposiciones para mejorar la traducción de términos que incluyan una preposición. En este tipo de diccionarios podemos encontrar muchos verbos cuyo uso se presta a duda y, a continuación, la preposición que rige cada uno de estos verbos. En otros diccionarios más completos encontraremos, no solo un listado con verbos y sus preposiciones normativas, sino también listas de sustantivos y adjetivos acompañados por la preposición correcta. Fernández López (1999) ofrece un exhaustivo compendio de este tipo.

A modo de resumen, y sin ánimo de estudio exhaustivo, recogemos aquí algunas de las construcciones preposicionales más usadas y, a menudo, peor traducidas en textos informáticos:

- aplicar Ø
- coalición, comisión o plataforma para / de
- operativo para
- proveedor de
- información de / sobre
- investigación en / de

Como equivalentes al verbo inglés to map tenemos toda una serie de construcciones prepositivas sugeridas por Álvarez (2000) en su glosario para sortear el anglicismo «mapear», que empieza a hacerse ubicuo y que tiene en su contra una escasa especificidad. Los sinónimos propuestos a continuación dejan menos espacio a la ambigüedad y resultan más ceñidos a los distintos significados que puede adoptar el verbo to map:

- asociar (con)
- traducir (en)
- disponer (sobre)
- representar (como)
- asignar (a)
- proyectar (en)

3. Calcos semánticos: «bajo» y «sobre»

Según la rae, la preposición bajo «denota dependencia, subordinación o sometimiento». Pone como ejemplo la Academia las frases:

Nació bajo el signo de Capricornio
Bajo tutela
Bajo pena de muerte

Este adverbio también denota localización dentro de un conjunto, como en: «Está clasificado bajo la etiqueta de "varios"». Sin embargo, tal y como advierte Blanco (1997):

la utilización de esta palabra se ve en los textos informáticos influenciada por el mucho mayor campo de la palabra inglesa under. Este calco semántico suele utilizarse para hacer referencia al programa o sistema operativo específico bajo el cual se está trabajando.

Este uso incorrecto de «bajo» no queda, por tanto, admitido por la rae, por muy laxa que sea la interpretación de las definiciones antes citadas.

A continuación aparecen una serie de ejemplos de este uso incorrecto de la preposición «bajo» entresacados de algunas páginas de internet sobre informática:

- Prototipo de Libro Electrónico desarrollado en Modula-3 bajo el Sistema Operativo Linux
- El aviso de seguridad de cert ca-96.11 recomienda que se evite la colocación de cualquier intérprete bajo cgi-bin.
- Servicios de video en demanda bajo formato mpeg 1 y mpeg 2
- Instalación bajo Debian gnu/Linux2

Resulta claro que, en todos los ejemplos anteriores, las preposiciones más adecuadas son aquellas que denotan medio o modo: «con» o «mediante».

Siguiendo a Blanco destacamos como curioso que la preposición «sobre» se utilice exactamente con el mismo sentido en que se usa «bajo» en el contexto que acabamos de explicar. Huelga decir que, con este sentido, «sobre» es igualmente incorrecto. Veamos algunos ejemplos.

Para instalar los programas de acceso sobre Windows 98 puede utilizar el paquete para Win 98, o utilizar el acceso telefónico a redes de Windows 95/98.

AppServ es un software que nos permite instalar sobre Windows Apache, php, mysql y phpMyAdmin (interfaz gráfica para administrar mysql) de forma conjunta.

4. Construcción a + infinitivo

Expresiones como «programa a instalar», «unidad a utilizar» o «archivo a descargar» son muy utilizadas en el lenguaje de la informática y también en el lenguaje estándar y en los lenguajes jurídico y económico-fiscal3. Tal y como apunta Gómez Torrego (2004):

[...] tienen a su favor la brevedad y una cierta ligereza que las hace atractivas. De todas formas, son construcciones calcadas del francés (galicismo sintáctico), potenciadas hoy también por el inglés y extrañas a la sintaxis del castellano. Por ello, conviene evitarlas o, al menos, no abusar de ellas.

Se trata de construcciones que equivalen a las expresiones «que hay que + infinitivo» / «destinado a + infinitivo» o, simplemente, «para + infinitivo», «que + infinitivo» o «por + infinitivo».

En los ejemplos de arriba deberíamos decir, pues, «programa que hay que instalar», o «programa por instalar»; «unidad que hay que utilizar» y «archivo que hay que descargar» o «archivo por descargar».

El uso indiscriminado de estas construcciones produce un efecto sobrecargado y empalagoso que redunda en detrimento del texto. Puesto que la rae no regula detalladamente el uso de estas construcciones debemos guiarnos por los criterios de los lingüistas que, como Gómez Torrego, señalan:

Solo el buen juicio podrá guiar a los hablantes y escritores en el uso de estas construcciones de origen francés y también influidas por el inglés, sin caer ni en la pedantería, ni en lo chocante o disonante.

De todas formas, según el lingüista, debe desecharse la construcción en cuestión en los siguientes casos:

a) Cuando el infinitivo corresponda a un verbo intransitivo o absoluto:

El programador a consultar es un experto.

b) Cuando pueda usarse en lugar de «a» el relativo «que» o las preposiciones «por» o «para», y ello no suponga violencia sintáctica ni cambio semántico:

Hay programas a descargar (= que descargar, para descargar).

c) Cuando la secuencia «a + infinitivo» se pueda sustituir por un adjetivo:

La aplicación más a destacar es [...] (= más destacable).

d) Cuando se intercala otra palabra en la construcción en cuestión:

El protocolo es el debido a seguir (= el protocolo a seguir / que hay que seguir es el debido).

e) Cuando el infinitivo lleve un complemento directo propio:

Los mejores foros a discutir estos temas son...(= los mejores foros para discutir estos temas son...).

5. Conclusiones

Queda patente, tras realizar un repaso por los glosarios informáticos bilingües más reputados, que la correcta traducción de las preposiciones del inglés al español es una asignatura pendiente. Sea por el escaso valor que se presta a estos elementos relacionales, sea por la premura con que se traduce el aluvión de nuevos términos que van apareciendo en el campo de las nuevas tecnologías, sea por ignorante servilismo del original o por puro esnobismo, las equivalencias lingüísticas que se dan a las preposiciones en el lenguaje de la informática e internet son, a menudo, incorrectas e impropias. Hemos querido hacer especial hincapié en la omisión indebida y arbitraria de las preposiciones que se realiza al traducir del inglés y trasponer su sintaxis al castellano sin mayores miramientos.

También hemos alertado sobre calcos sintácticos tan ubicuos como la famosa expresión P2P, traducida como «compañero a compañero», y las otras tantas expresiones surgidas al calor de esta fórmula, que mezcla siglas y números y cuyas equivalencias copian indebidamente la sintaxis inglesa. Igual de común es el giro «a + infinitivo», siervo, como el anterior, de la construcción anglosajona. Para cada una de estas traducciones hemos propuesto alternativas que respetan la sintaxis del castellano y dotan a los textos de coherencia y propiedad.

No solo nos hemos detenido en los calcos sintácticos; realizamos, asimismo, un análisis de la tendencia al calco semántico patente en el uso de preposiciones como «bajo» o «sobre» en contextos que no parecen apropiados, y proponemos alternativas más idiomáticas.

Después de constatar las numerosas lagunas que existen en la traducción de las preposiciones del lenguaje de la informática y las nuevas tecnologías hemos de resaltar la importancia de establecer determinadas directrices lingüísticas consensuadas que impidan traducciones de urgencia, vacilantes o erróneas y que ofrezcan una guía sólida a traductores y localizadores de software. Entendemos que la reacción de las entidades sancionadoras españolas a la hora de estudiar, regular y adoptar nuevos términos del lenguaje de la informática es tan lenta que resulta totalmente necesaria una acción coordinada de parte de los profesionales para ofrecer una traducción técnica al día y de calidad a la comunidad hispanohablante.

Bibliografía

Alcaraz, E. (2000) IPA, Inglés profesional y académico, Madrid, Alianza Editorial.
Belda, J. R. (2003) El lenguaje de la informática e internet y su traducción, Alicante, Universidad de Alicante.
Belda, J. R. (2004) «Translating Computer Abbreviations from English into Spanish: Main Types and Problems», Meta n.º 49.
Blanco, G. (1997) El anglicismo en Internet, Madrid, uned.
Fernández López, Mª C. (1999) Las preposiciones: valores y usos. Construcciones preposicionales, Salamanca, Colegio de España.
Gómez Torrego, L. (2004) Nuevo manual de español correcto, Madrid, Arco Libros.
Medina, J. (1998) El anglicismo en el español actual, Madrid, Arco Libros.
Prat, C. (1980) El anglicismo en el español peninsular contemporáneo, Madrid, Gredos.
termcat, Centre de Terminologia (1999-2003), Barcelona, Cercaterm: http://www.termcat.cat/
termcat, Centre de Terminologia (2004) Guia per a la localització de productes informàtics.
 

Glosarios

Álvarez, A. (2000) Basic Computer Spanglish Pitfalls http://maja.dit.upm.es/~aalvarez/pitfalls/.
Fernández Calvo, R. (1999) Glosario básico inglés-español para usuarios de Internet. Barcelona. Asociación de técnicos de informática, ATI.
orca, Glosario de informática inglés-español: http://es.tldp.org/ORCA/glosario.html.
Telefónica (ed.) Ciber-Léxico comparativo inglés-castellano: http://www.telefonica.es/fat/lex.html.
Insflug
, glosario de términos: http://www.insflug.org/insflug/insflug.php3.

Josefa Alvarado
Periodista y traductora
alvaradovalero@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Sí es cierto que «X a Y» resulta idiomático en expresiones estereotipadas como «poco a poco», «día a día», «gota a gota» o «beso a beso». Con todo, en estos casos particulares el esquema «X a Y» parece reforzar la naturaleza durativa o progresiva de la expresión. También es normativo utilizar el esquema «X a Y» en el caso de oposición espacial entre dos elementos. Algunos ejemplos de este uso que también se da en inglés (pensemos en cheek to cheek) son «frente a frente» o «boca a boca». En ningún caso, sin embargo, contempla la rae el esquema «X a Y» como una relación de reciprocidad o bidireccionalidad en los intercambios. Pensemos, por ejemplo, en lo poco natural que resultan expresiones como: «instrucción ˝médico a enfermera˝» o «correspondencia ˝amigo a amigo˝».
2 http://es.tldp.org/Tutoriales/ADA-Glade/html/#AEN98#AEN98
3 Las construcciones «a + infinitivo» son aceptadas comúnmente en expresiones relativas a los ámbitos semánticos de las resoluciones, tratamientos, consideraciones y similares. Ejemplos: «cuestiones a resolver», «aspectos a considerar». También se aceptan las expresiones que tienen que ver con el ámbito de la economía, especialmente fiscal. Ejemplos: «cantidad a deducir», «a desgravar», «a pagar». Por último existen otras expresiones ya fijadas en la lengua cuyo uso también se acepta, como «modelo a seguir» o «plazas a extinguir».

 

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