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COLABORACIONES


El programa «Traductor Invitado» (vts) de la DG Traducción de la Comisión Europea

Algo de historia: los noventa y el finés

En 2005 la Dirección General de Traducción (dgt) de la Comisión Europea reanudó el programa «Traductor Invitado», conocido entre nosotros por su sigla inglesa vts (de Visiting Translator Scheme), que ya había funcionado a mediados de los noventa con motivo de la adhesión de Austria, Finlandia y Suecia.

El Servicio de Traducción (SdT), que así se denominaba la dgt a la sazón, necesitaba formar a traductores que pudiesen trabajar a partir del finés e ideó un programa complementario de los cursos a los que aquellos habían asistido en Bruselas o Luxemburgo. El programa se realizaba por medio de visitas pedagógicas individuales de varias semanas de duración a diversas universidades finlandesas, con el objetivo de que los traductores invitados enseñaran nuestros métodos y herramientas de trabajo y, al mismo tiempo, mejoraran considerablemente sus conocimientos de lengua finesa en el contexto de inmersión lingüística total en que vivían, distinto del de los tradicionales cursos de idiomas. Aquel primer vts dio buen resultado, pero se interrumpió algo más tarde tras haber cumplido sus objetivos.

La ampliación de 2004, la fase piloto del vts-2 en 2005 y el programa de 2006

Con la ampliación de la Unión a 25 Estados miembros en 2004, los problemas de disponibilidad de traductores que pudiesen traducir no solo a partir de otras nueve lenguas (checo, eslovaco, esloveno, estonio, húngaro, letón, lituano, maltés y polaco), sino también hacia aquellas, resultaron ser tan importantes o más que con la anterior ampliación.

A mediados de 2003 empezaron a funcionar las antenas o delegaciones de la dgt en los países en vías de adhesión y, desde entonces, se pensó en reanudar un vts adaptado a la nueva situación. Por diversas razones técnicas y de organización, la decisión por la que se aprobaba la fase piloto de la segunda edición del vts no se adoptó hasta finales de 2004, pero inmediatamente después, a principios de 2005, la Unidad de Formación de la dgt se puso manos a la obra para hacerla realidad. Una de las novedades introducidas es que se daba la posibilidad a los traductores de participar en el programa dentro de instituciones u organismos públicos relacionados con la traducción.

En los nuevos Estados miembros el interés por el vts era enorme, y de ello nos daban cuenta las antenas en sus informes mensuales; asimismo, dentro de los departamentos lingüísticos de la dgt, no faltaban candidatos para participar en la fase piloto en esos Estados, a los que se añadió a Bulgaria y Rumanía con vistas a preparar la ampliación de 2007.

De las candidaturas presentadas, se seleccionó a diez personas para participar en la fase piloto: dos en Estonia, una en Hungría, una en Letonia, cuatro en Lituania, una en Malta, y la última en Bulgaria. De estos diez programas, nueve se realizaron en universidades y uno en una institución pública.

Al regreso de los traductores invitados, y vistos sus informes, la dgt decidió ampliar el programa a todos los Estados miembros e incluir de nuevo a Bulgaria y Rumanía.

A finales de 2006 contamos ya con la experiencia de 43 misiones (término con el que designamos los desplazamientos por motivos oficiales y profesionales) a universidades e instituciones de: la República Checa, Alemania, Estonia, Grecia, España, Francia, Italia, Chipre, Letonia, Lituania, Hungría, Malta, Polonia, Portugal, Eslovenia, Finlandia, Suecia, el Reino Unido, Bulgaria y Rumanía.

La formación y el papel del traductor como embajador

El vts abarca dos grandes capítulos de actividades: la propia formación profesional y una labor de representación en los Estados miembros, y más concretamente, al tratarse de la dgt, en todos los aspectos relativos a la política de multilingüismo.

La inmersión de los traductores invitados en un entorno universitario o institucional del país cuya lengua están estudiando contribuye a que consoliden y amplíen sus conocimientos no solo lingüísticos sino también culturales y de diversos ámbitos como el Derecho, la política, la historia o la administración pública del Estado en cuestión. En definitiva, no se trata de una mera formación lingüística, sino de un proyecto de formación profesional mucho más amplio y completo.

Los traductores invitados tienen además la ocasión de enseñar cuáles son las bases jurídicas del multilingüismo, nuestros métodos y nuestras herramientas de trabajo. Según hemos podido comprobar gracias a sus informes de fin de misión, este capítulo docente es objeto de una valoración muy alta de los traductores invitados, que en su mayoría carecían de experiencia a ese respecto. El hecho de tener que reflexionar sobre nuestro oficio de traductores y de exponerlo ante un auditorio compuesto de jóvenes estudiantes, pero también de traductores en ejercicio y profesores, es algo a lo que conceden una gran importancia. Los traductores invitados tienen también la oportunidad de trabajar sobre sus propios textos, o sobre textos que conocen bien, verlos con otros ojos e incluso realizar una crítica constructiva sobre sus propias prestaciones, como alguno de ellos nos ha dicho.

El otro gran capítulo de actividades gira en torno al papel de embajadores que desempeñan los traductores y debe verse como una parte de la contribución de la dgt al plan D de la Comisión (Democracia, Diálogo y Debate) para mejorar la comunicación y acercar la política europea al ciudadano. Al abordar el multilingüismo en sus conferencias y seminarios en las universidades e instituciones públicas, los traductores invitados lo enmarcan dentro del contexto general del funcionamiento de la Comisión y de las instituciones europeas, con lo que se persigue también el objetivo de familiarizar al público con un entramado de organismos y políticas que no siempre resulta fácil de entender desde fuera.

Para preparar a los traductores que participan en el vts, la Unidad de Formación de la dgt ha puesto en marcha un programa de cursos y conferencias que comprende desde la oratoria, hasta cómo preparar una clase de traducción para estudiantes universitarios, pasando por las bases de la política de multilingüismo y el trabajo de los diferentes servicios de la dirección general (gestión de la demanda; traducción externa; documentación y terminología, por ejemplo) a los que hay que añadir un seminario sobre la política de contratación de la dgt, que suscita el lógico interés entre estudiantes y profesionales.

Evaluación de los resultados

Si dejamos de lado algunos problemas -comprensibles, pero de menor entidad- vinculados a todo desplazamiento para un período de cuatro a seis semanas, los resultados de los distintos programas realizados hasta ahora son muy positivos.

Por una parte, las universidades e instituciones nos han hecho saber que desearían seguir participando en el vts, lo cual está sujeto a las disponibilidades presupuestarias y a las decisiones administrativas de que depende todo proyecto institucional. Sea como sea, las universidades e instituciones ven en este programa de la Comisión una acción concreta que tiene unos resultados directos y palpables in situ.

Por otra, se han alcanzado plenamente los objetivos de mejorar la formación lingüística de los traductores así como de profundizar en su conocimiento de la cultura y las instituciones del país visitado, a lo que hay que añadir los objetivos de fomentar el conocimiento del multilingüismo, del trabajo de traducción institucional y del funcionamiento de la Comisión y demás instituciones. Quede aquí constancia de nuestro agradecimiento por este esfuerzo y esta labor de divulgación.

Por último, permítasenos añadir que la prueba de que los traductores invitados tienen una buena opinión del programa es que no solo han aportado y siguen aportando sus críticas constructivas para hacerlo más eficaz, sino que, sobre todo, desean repetir la experiencia.

Miguel Á. Navarrete
Unidad de Formación. DG Traducción, Comisión Europea
miguel.navarrete@ec.europa.eu

 

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