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COLABORACIONES


Lingüistas (y traductores) forenses

Determinar si un mensaje de texto ha sido o no escrito por una chica desaparecida cotejándolo con otros que había enviado previamente; analizar la transcripción de un interrogatorio realizado por la policía (y comprobar que había errores importantes en ella que tal vez hayan perjudicado al detenido); dilucidar qué puede suponerle a un perito, en términos de responsabilidad, afirmar que está quite satisfied de que algo ha ocurrido o considerar más bien very likely que haya ocurrido; informar de si una denominación que se pretende registrar como marca es de dominio público o constituye un término novedoso; incluso verificar si se ha producido un plagio: todos ellos son temas de los que se ocupa, de una manera u otra, la lingüística forense.

La lingüística forense no es especialmente conocida fuera del círculo de especialistas interesados en esta disciplina; sin embargo, a mi modo de ver, puede resultar de mucho interés para todos aquellos a los que les apasionan los vericuetos de la lengua. Sin olvidar que, aparte de la especulación teórica, sus aplicaciones prácticas son, como se desprende de lo dicho, de gran alcance.

Lógicamente, todos aquellos interesados en las relaciones entre la lengua y el derecho (entre ellos, los traductores e intérpretes, sobre todo los que mantienen una relación más estrecha con el quehacer de los tribunales y los diversos actores que intervienen en ellos), tienen cosas que aprender en este campo. También se dan casos de intervención de traductores jurados como peritos ante los tribunales. La única intervención forense de quien esto firma ha sido hacer constar la autoría de una traducción, no la calidad de la misma ni su supuesta fidelidad.

Recientemente se ha celebrado la segunda Conferencia Europea de Lingüística Forense / Derecho y Lenguaje, en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. En ella han intervenido como ponentes principales diversos especialistas en este ámbito, varios de ellos procedentes de Estados Unidos, Australia y otros países. Se trata de una especialidad bastante desarrollada en los países de habla inglesa, como se ha podido comprobar, sobre todo en Estados Unidos, una sociedad muy judicializada, como bien se sabe. De este país provenían algunos de los participantes que se refirieron a la simplificación del lenguaje jurídico: por ejemplo, la posibilidad que existe en algunos estados de ee.uu. de anular un contrato no redactado en plain English. Esto terminará afectando a los traductores, si no lo está haciendo ya.

Una de las escasas ponencias dedicadas especialmente a la traducción corrió a cargo de Enrique Alcaraz, de todos bien conocido. Su interesante intervención versó fundamentalmente sobre la traducción de términos del lenguaje político y de la «Administración», entre ellos algunos que también se han tratado en estas páginas (las diferencias entre Government, Administration, executive...).

Y una última observación sería que este tipo de actos, esencialmente «académicos», ponen muchas veces de relieve la falta de comunicación que existe entre especialistas de disciplinas diversas. Me refiero sobre todo a la necesidad de colaboración entre especialistas en traducción, lingüística y derecho, por citar el ejemplo que considero más relevante. Un ejemplo de ello es lo poco estimulante que resulta escuchar a un lingüista elucubrar sobre si el lenguaje jurídico es «preciso o impreciso», cuando todos los que hemos dedicado tiempo a traducir textos más o menos jurídicos somos bien conscientes de la imprecisión inherente a este lenguaje. E igualmente lo son los especialistas en derecho. Por el contrario, la labor del Instituto de Lingüística Aplicada de la mencionada Universidad parece muy interesante en la perspectiva interdisciplinaria.

Si a alguien le ha interesado esta breve reseña, recomiendo la consulta de la obra dirigida por M.ª Teresa Turell (ed.), Lingüística forense, lengua y derecho: conceptos, métodos y aplicaciones. Barcelona: Publicacions de l'Institut Universitari de Lingüística Aplicada, 2005. En él se da cuenta de las distintas vertientes de esta disciplina.

Ramón Garrido
Facultad de Traducción e Interpretación
Universidad Pontificia de Comillas
rgarrido@chs.upcomillas.es

 

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