capítulo precedentecapítulo siguientePágina principal

NEOLÓGICAs


Tras la toma de Mastrique, el neologismo más bailado en el país es CONVERGENCIA. Según «The Economist» (April 25th 1992), este vértice principal de la trinidad de los 90 (con «cohesión» y «coalición»), tiene en España una connotación de fuerza ascendente: «code for catching up with the rest of Europe»). Eso en el sentido de CONVERGENCIA ECONÓMICA. Pero ya apuntan otros - CONVERGENCIA TECNOCRÁTICA, CONVERGENCIA SINDICAL e incluso, CONVERGENCIA DE LA GRACIA DIVINA Y ... EL INDIVIDUO (Carta en «El País» , 26.4.92) - en una coyuntura donde no hay ANTIEUROPEÍSTAS, como entre los diputados conservadores ingleses («El País», 15.11.91), y donde las cosas se van homologando, pues ya hasta disfrutamos de grifería CERTIFICADA («El instalador», marzo 92) y, al haberse desarrollado las comunicaciones, podemos hacer una LLAMADA ININTERRUMPIDA (la que no se interrumpe mientras cambiamos las pilas del teléfono portátil: «El País», 20.11.91). Una coyuntura donde, como la tenemos a espuertas, nos atrevemos a VOLCAR INFORMACIÓN A los ordenadores («El País», 20.11.92). En los países anglófonos se limitan a «exportarla». Lo que nosotros podríamos importar son los GANCHETOS (camiones pequeños utilizados en la recogida de basuras del congestionado Madrid).»

Paradojas del SOBREPASO, curioso neologismo calcado hace dos años del italiano «sorpasso» por los extranjeros de «The Economist» para designar el «boom» español (reinciden en el número de 25 de marzo), en España no crece la PRODUCTIVIDAD NUMÉRICA («número de potros desmamados en relación a las yeguas cubiertas»: «Nuestra Cabaña», marzo 92) y, pese a que Manuel Fraga de Galicia fomente la ADMINISTRACIÓN ÚNICA (la suya primando sobre la nacional), el único galleguismo lingüístico previsible este año será una RÍA DE OBSTÁCULOS (la pista de la carrera de obstáculos de las Olimpiadas: «El País», 16.3.92). La sangre no llegará al río, dado que en las pantallas cinematográficas se expone ahora la última pesadilla de Freddie, máximo responsable del GORE (del inglés «gore» - sangre) o género de producciones baratas especializadas en la CASQUERÍA («El País», 15.11.91).

Esperemos que también pare la sangre en Perú después del FUJIGOLPE («El País», 22.4.92); Este neologismo no tiene nada que ver con el antiguo «Fujicolor» y, aunque se trate de un AUTOGOLPE, aún no se ha convertido en «autogol» (tiro por la culata). En Perú, un «poder duro» ha sustituido al PODER BLANDO (del inglés «soft power») o poder económico, más difuso que el político o el militar («El País», 19.11.91). Eso pasa cuando en vez de urbanidad, se da un EXCESO DE URBANIZACIÓN, que es como llama al chabolismo el presidente de la FAO («El País», 9.3.92).

Agustín Jiménez

capítulo precedentecapítulo siguientePágina principal