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EL RINCÓN


Rincón poético

Como, con cada número que sale, PUNTOYCOMA se viste de tonos cada vez más serios, me parece oportuno y saludable iniciar un rinconcito dedicado a esa parcela tan curiosa como instructiva que es el disparate traductoril. Todos nosotros hemos encontrado alguna vez verdaderas perlas cultivadas que nos arrancaron una carcajada. Yo nunca olvidaré a aquella presentadora de televisión que, entrevistando un día a un actor americano y traduciendo cada respuesta para el monóglota espectador hispano, le preguntó, entre otras cosas igualmente insulsas:

-¿Cuál es la comida que menos le gusta?

-Tripe. I can't stand tripe. Y nuestra telesabidilla, sin parpadear, nos instruyó:

-La comida que menos le gusta son las tripas.

En un mundo tan dependiente de la comunicación como el nuestro, no es infrecuente encontrar semejantes ejemplos surrealistas de incomunicación. Muy a menudo topamos con ellos en nuestro trabajo, y la Eurobabel que estamos levantando propicia su proliferación. Por lo general su vis cómica responde al principio del automatismo definido por Bergson, pues nadie espera que el lenguaje, que no es una ciencia exacta, se traduzca mecánicamente, negando no solo su razón de ser, que es entenderse, sino produciendo al mismo tiempo disparates. Añadamos que este tipo de tergiversación no es exclusivo del trasvase lingüístico, sino también del contexto cultural de una misma lengua. Al turista nacional que visita Salamanca se le desorbitan los ojos al ver en los escaparates de las confiterías unos cartelitos bien visibles que dicen: CHOCHOS TÍPICOS DE SALAMANCA. Estos chochos son, naturalmente, dulces y están muy ricos.

He aquí dos curiosos ejemplos de traducción mecánica:

  1. En cualquier supermercado europeo pueden comprarse unas deliciosas galletas con pasas que el fabricante francés llama «goûters aux raisins». La traducción española dice textualmente: «meriendas con uvas» (¿y por qué no «a las uvas»?, se preguntarán los partidarios de la traducción literal).
  2. ¿Sabe usted qué es un spremiajo? Instrúyase leyendo las indicaciones de uso, que me ha pasado Manuel Lobo, de este singular aparato fabricado en Italia: «PARA OBTENIR UNA PERFECTA ESTRUJON: cortar y peler cada diente de ajo, estrujar, y antes de estrujar nuevos dientes de ajo, girar el spremiajo y eliminar qualquier residuo mediante del limpiador automatico».

Lo bueno de todo esto es que, al destrozar la lengua, nos acercamos a la poesía, y de esto siempre hay que alegrarse, ¿no? Bueno, je m'écarte de vous (como se dice en buen Systran).

Póllux Hernúñez

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