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RESEÑAS


La notion de fidélité en traduction
Amparo HURTADO ALBIR
París. Didier Érudition. 1990
237 páginas. ISBN 2-86460-151-6

El interés que para nosotros tiene este libro deriva no solamente de su contenido, un estudio sobre el problema de la fidelidad, sino también de la personalidad de su autora, profesora de traducción del francés al español, y del empleo de estas dos lenguas en los ejemplos presentados. No convendría, por lo tanto, que pasara desapercibido. Ya que dicho estudio se confiesa inscrito en la corriente de teoría de la traducción impulsada desde hace años por la ESIT de París, la llamada teoría interpretativa o théorie du sens, el lector conoce de antemano su resultado (el concepto de fidelidad al «sentido»), por deducirse de los «clásicos» de esta escuela (Seleskovitch, Lederer o Delisle). Pero esta circunstancia en nada merma el atractivo de una obra que tiene a su favor el ofrecernos, en su primera parte, una exposición clara y ceñida de la teoría interpretativa y, en la segunda, una exploración detallada del funcionamiento del concepto de fidelidad dentro de lo que la autora denomina sus «dimensiones», a saber, la subjetividad, la historicicidad y la funcionalidad. El libro se encuentra en la Biblioteca de Terminología de Bruselas.

 

Manual de estilo del lenguaje administrativo,
 
Ministerio para las Administraciones Públicas,
  Edición de nov. de 1990 
(ISBN 84-87366-13-9), 282 p.

Editada, en propias palabras, con carácter experimental, a la espera de recibir observaciones para sacar más adelante una versión mejorada (atención al dato), esta obra se propone aproximar a la realidad actual el lenguaje burocrático empleado por la Administración española, caracterizado por ilustres cultismos (antecedentes obrantes, careciendo de la preceptiva autorización, el expediente epigrafiado), elegantes arcaísmos (haciendo saber el derecho que le asiste, procede se eleven estas actuaciones al Ilmo. Sr., se arbitren los medios necesarios) o expresiones afectadas (en la inteligencia de que transcurrido el indicado plazo, en todo lo no regulado ni especificado se estará a lo dispuesto en..., con el fin de evitarle los consiguientes recargos). Según los casos , el Manual recomienda evitar estas expresiones (si sólo entorpecen la comprensión) y sustituirlas por otras, o emplearlas con prudencia (cuando al interlocutor se le supone un elevado nivel cultural), aunque no se decanta siempre con claridad por una solución u otra. Un dato interesante es que fue elaborado por un equipo compuesto de filólogos de la UAM y funcionarios de distintos departamentos, en parte en respuesta a la exhortación del Defensor del Pueblo, en su informe de 1988, de modernizar el lenguaje que utilizan las administraciones públicas en su relación escrita con los ciudadanos. Además, se incluye un capitulito sobre el uso no sexista del lenguaje administrativo (¿gerenta? ¿conserja? ¿la ministro Portavoz del Gobierno?), en el que se inspiró nuestro propio Manual del Traductor. Quedan, ciertamente, algunos aspectos que invitan a reflexionar; v.g., ¿hasta qué punto no empobrecen el lenguaje algunas propuestas de supresión que se hacen en el Manual?

PUNTOYCOMA

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