La aduanas, hoy

Nadie como las administraciones aduaneras de la Unión Europea está equipado para controlar las fronteras exteriores de la UE. En su trabajo entra, por ejemplo, luchar contra el contrabando, incautar artículos falsificados peligrosos, liberar animales protegidos internacionalmente y combatir redes criminales, para defender la seguridad de los ciudadanos europeos..

La UE no cuenta con un servicio aduanero único sino con 27 administraciones aduaneras nacionales que colaboran en el contexto de una política europea y de un marco jurídico común (el Código Aduanero de la Comunidad) que fija las normas y los procedimientos aplicables. Las 27 administraciones deben actuar como una sola.

«Las autoridades aduaneras serán responsables de supervisar el comercio internacional de la Comunidad, debiendo contribuir a un comercio justo y abierto, a la aplicación de los aspectos externos del mercado interior y a la ejecución de la política comercial común y de las restantes políticas comunes relacionadas con el comercio, así como a la seguridad global de la cadena de suministros. Las autoridades aduaneras adoptarán medidas destinadas, en particular, a:

  1. proteger los intereses financieros de la Comunidad y de sus Estados miembros;
  2. proteger a la Comunidad del comercio desleal e ilegal, apoyando al mismo tiempo las actividades comerciales legítimas;
  3. garantizar la seguridad y protección de la Comunidad y de sus residentes y la protección del medio ambiente, actuando, cuando proceda, en estrecha cooperación con otras autoridades;
  4. mantener un equilibrio adecuado entre los controles aduaneros y la facilitación del comercio legítimo.» ”

Los servicios aduaneros de la UE ejercen una doble función. Sus funcionarios siguen actuando como «recaudadores de impuestos» que cobran derechos de importación, pero cada vez más son también «guardianes» que vigilan las fronteras exteriores de la Unión para la salud y seguridad de sus ciudadanos. Los controles de las normas de seguridad sólo pueden realizarse en las fronteras exteriores de la UE. No hay más remedio que parar y controlar determinados fletes que podrían amenazar la seguridad de la UE y de sus ciudadanos. En cambio, la percepción de los derechos de importación puede realizarse en otro punto de la cadena de suministro, por ejemplo en los locales de un importador o exportador, para no congestionar las fronteras.

Los controles fronterizos para garantizar la seguridad de los ciudadanos europeos corren a cargo de funcionarios de aduanas en cooperación estrecha con otros organismos como, por ejemplo, las autoridades veterinarias y las encargadas de la seguridad de los productos. Dos aspectos relacionados con la salud y la seguridad merecen especialmente su interés: las falsificaciones y los precursores de drogas.

Toda remesa de mercancías que entra en la Unión Europea debe declararse en aduana. Con la declaración de aduana, los funcionarios de aduanas examinan el envío y aplican los derechos de importación e impuestos pagaderos. En 2007 se cobraron derechos de importación por más de 15 millones de euros, el 13,2% de los ingresos del presupuesto de la UE.

Desde la entrada en vigor del Código Aduanero Comunitario en enero de 1993 se han ido simplificando los prodecimientos aduaneros para facilitar la vida de los importadores y exportadores europeos, que generan el 22% del comercio mundial.

Así se pueden realizar controles en el lugar y momento del proceso logístico más cómodo y oportuno para el comerciante. Estos procedimientos simplificados se autorizan para los operadores catalogados como fiables. Se efectúan auditorías periódicas para verificar que los operadores hacen un uso legítimo de sus autorizaciones.