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Proyecto LEADER: ayudas europeas para que el campo tenga futuro

Proyecto LEADER: ayudas europeas para que el campo tenga futuro

El 91% del territorio de la Unión Europea son zonas rurales, sin embargo, en ellas solo vive el 56% de la población. Ese par de cifras basta para tomar conciencia de un grave desequilibrio provocado por el desarrollo urbano.

 

El abandono del campo supone un cambio profundo en la estructura social de los 27 países miembros, con unas evidentes consecuencias económicas por el deterioro en la gestión de los recursos naturales, y un riesgo para la preservación del medio ambiente y la riqueza ecológica del continente.

En 1991 la Comisión Europea aprobó el proyecto LEADER para dar una respuesta conjunta al problema. El objetivo era frenar la despoblación rural aportando fondos con los que ofrecer alternativas económicas y creando nuevas zonas de desarrollo en esas regiones. Actualmente, el proyecto se haya en su tercera fase, que comenzó en 2007 y se prolongará hasta 2013.

Los fondos del programa están destinados a diferentes proyectos que deben presentar las instituciones públicas o gestores privados locales y que son gestionados en régimen de subsidiariedad, es decir, que son los propios beneficiarios (los habitantes de esas zonas) quienes planifican y llevan a cabo los proyectos, haciéndose también responsables de los resultados obtenidos.

Las líneas de actuación esenciales de LEADER son tres:

  • Formación de la población en labores específicas que ofrezcan una verdadera y sostenible alternativa laboral.
  • Ayuda a las pequeñas empresas en la mejora de su productividad y comercialización. En definitiva, mejorar su competitividad.
  • Financiación de nuevas iniciativas económicas y medioambientales. A esto va destino el 40% del presupuesto del programa.

Son muchos los proyectos en España que están en marcha con el estímulo financiero de LEADER. Es el caso de la creación de microempresas agroalimentarias en la Sierra de Albarracín; el desarrollo del producto turístico ‘Comarca Campo de Belchite’; los planes de diversificación económica de los Municipios de la Vega del Segura o un proyecto para emprendedores de servicios asistenciales familiares en el ámbito rural que ha sido designado como el Mejor Proyecto LEADER del año 2012.

Todos ellos coinciden en los mismos objetivos:

  • Búsqueda de estructuras comerciales para la venta directa de los productos agrícolas y ganaderos, por ejemplo a través de cooperativas. La primera consecuencia de ello es la creación de empleos directos e indirectos. Internet y el comercio electrónico es otra vía de explotación en pleno crecimiento.
  • Mejorar la organización productiva de las zonas rurales, con la creación de pymes, cooperativas y grupos de trabajo que se coordinen para la explotación de los recursos de la región. Por ejemplo, en una zona maderera se estimula la instalación de plantas de procesado y de fábricas de mobiliario.
  • Fomentar el desarrollo turístico poniendo en valor la riqueza natural y cultural del medio. Para ello es necesario la creación de infraestructuras e instalaciones hoteleras respetuosas con el entorno, además de iniciativas que recuperen patrimonio y conserven tradiciones.
  • Preservar la flora y la fauna como fuente de recursos económicos y de riqueza ecológica.
  • Diversificar el empleo en las zonas rurales con nuevas propuestas productivas o recuperando algunas que se habían perdido. Un buen ejemplo de ello es la artesanía. El pasado mes de octubre, la consejera de Agricultura de Castilla-La Mancha, María Luisa Soriano, durante su visita a la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha, animó al sector para aprovechar las ayudas del programa LEADER, ya que por ahora solo recibe un euro de cada mil que ese fondo europeo invierte en España.

Teresa Fuentes es la responsable de Gustum, un proyecto LEADER de cooperación interterritorial que promueve los productos gastronómicos de Baleares, Lleida y País Vasco a través de 10 Grupos de Acción Local. En su caso, resalta los resultados objetivos de este programa en un cambio de costumbres en el ámbito rural: “La realidad es que hay poca consciencia del trabajo colectivo, nos cuesta en general a todos, pero es el único camino para alcanzar un verdadero desarrollo rural. Con proyectos como el nuestro, la gente cada vez es más consciente de que es necesario colaborar y que ayudar al negocio del vecino acaba beneficiando al nuestro. La crisis está ayudando en este aspecto”.

Tanto la Comisión Europea como los gobiernos de los países miembros de la UE están comprometidos en continuar con estas ayudas para evitar el envejecimiento de la población rural y lograr alternativas económicas en ese medio para las nuevas generaciones. El futuro del campo está en juego.

 

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