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Entre el progreso y la privacidad: Podcast UE

18/01/2012 | Internet y Sociedad de la Información
Entre el progreso y la privacidad: Podcast UE

En los países de la Unión Europea continúan las investigaciones para reducir los errores en la distribución de productos, reducir el tiempo de espera en acontecimientos multitudinarios o en los supermercados, controlar a distancia las maletas en un aeropuerto para evitar su pérdida o evitar el robo de libros en una biblioteca o de cuadros en un museo. Entre las tecnologías que se están desarrollando destaca la RFID, una especie de código de barras mucho más sofisticado. Pero su aplicación genera muchas controversias.

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Transcripción del podcast UE: Entre el progreso y la privacidad

Estamos a punto de entrar a un concierto o un partido de fútbol multitudinario. Ahora hay que pasar numerosos controles. En un futuro tan sólo necesitaremos una pequeña tarjeta. Tendrá incorporada una etiqueta electrónica con un código y un número de series únicos. La información puede leerse a distancia con un ordenador de mano o sensores ubicados a una distancia más o menos aproximada. Estas tarjetas electrónicas permiten identificar y controlar el objeto individualmente. El chip posee todo tipo de datos personales de un ciudadano como el nombre, la edad, el carnet de identidad, o el domicilio: Lo mismo ocurre con un producto del que controlaremos su procedencia, fecha de caducidad, precio, etcétera. Eso será posible con la identificación por radiofrecuencia (RFID, en sus siglas inglesas).

Imaginemos una empresa de distribución de mercancías. Cada uno de los palets que salen diariamente de las naves del almacén central iran etiquetados con el chip RFID. Al cargar los armazones de madera en el camión, un arco situado en cada muelle recibe la información grabada en ese chip, un mensaje de voz anuncia si es correcto y una luz verde indica que lleva la carga correspondiente. El sistema ha reducido el tiempo de carga en cada trailer y ha evitado la salida de mercancía a destinos equivocados.

El poder de esta tecnología aumenta cuando este lector está conectado a redes de comunicación como Internet, que introducen la información en la red informática mundial.

Su implantación representa una etapa importante en el desarrollo de numerosos sectores, como el transporte, la salud y el pequeño comercio. Sus aplicaciones van desde los pagos automáticos, hasta la movilidad, pasando por la observación de pacientes. De esta forma, pueden mejorar notablemente la vida de los ciudadanos.

Otro ejemplo de su potencialidad son las ciudades. En el futuro se podrá contar con una especie de "sistema nervioso" que utilice la información que se generará por los propios dispositivos móviles que lleven los ciudadanos. Se podrá gestionar el tráfico en tiempo real, los medios de transporte de viajeros, el aparcamiento, las flotas de vehículos..... Para que las ciudades sean inteligentes "hay que comenzar a tener objetos dotados de conectividad".  Los expertos calculan que en 2035 Internet tendrá capacidad para gestionar y compartir toda la información generada por el hombre: podrá  conectar los robots, gestionar la información surgida de sensores, de las redes sociales, de los móviles....

Pero sin duda, donde más vamos a notar sus posibilidades será en el supermercado. Ya no habrá que soportar largas colas. En la caja no tendremos que pasar uno a uno los productos comprados, sino que un sensor leerá todas las tarjetas RFID señalando en unos segundos el precio final.

Otro de los campos de investigación es el sanitario. Controlar las tarjetas sanitarias permitirá que ante cualquier percance que pueda sufrir una persona en un país comunitario, sus datos sean rápidamente controlados. El hospital reducirá la burocracia y aumentará la seguridad en el proceso, evitando el abuso de las tarjetas sanitarias.

A nivel técnico y comercial, la RFID está lista para su implantación a gran escala. No obstante, faltan por regular algunos aspectos, en relación con la elaboración de un marco jurídico y político para esta tecnología.  La RFID plantea problemas de confidencialidad y suscita preocupación en cuanto a su seguridad, ya que puede utilizarse para recoger y divulgar datos personales. Ello explica sus dificultades para obtener la aceptación de los ciudadanos, que desean que se apliquen algunas medidas de protección.

"Proteger los derechos de privacidad de los ciudadanos europeos es la piedra base de la Unión Europea, dice la vicepresidenta encargada de la Agenda digital, Neeli Kroes.

El antecesor de la RFID, el código de barras ha cumplido ya  25 años y desde hace tiempo se ha convertido en una base de modelo de negocio. Ahora la RFID podrá coger su relevo. Pero antes la Unión Europea tomará medidas políticas, éticas y jurídicas

 

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