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Europeana: la fabulosa biblioteca digital abierta a todos

Europeana: la fabulosa biblioteca digital abierta a todos

El pasado mes de septiembre Europeana, uno de los más ambiciosos proyectos culturales de la Unión Europea, abría su fondo de más de 20 millones de obras (libros, archivos históricos, mapas, películas, pinturas, periódicos, documentos sonoros y fotográficos…), procedentes de los 27 países miembros, para su libre utilización por cualquier persona o institución interesada.

 

Esta extensísima biblioteca digital, definida como “la joya de la corona” de los proyectos online de la UE, es un acontecimiento único que la Comisión Europea puso en marcha en 2008 y que desde entonces ha ido enriqueciendo con nuevos contenidos. Ha sido en el último año cuando se ha llevado a cabo un largo y complejo proceso de negociación con las 2.200 organizaciones culturales –como la British Library, el Rijksmuseum o el Louvre– que han aportado los contenidos a Europeana para que cedieran los derechos de las obras.

Porque esa es la esencia de este fondo: la cultura como dominio público y, al mismo tiempo, como referencia esencial de un proyecto europeo que comparte una herencia histórica, intelectual y artística. Así pues, ahora todos los contenidos de la biblioteca cuentan con la licencia Creative Common Public Domain (CC0), que en la práctica significa que quedan sin derechos reservados.

De modo que quien entre en Europeana puede utilizar todo el material que allí encuentre para reproducirlo donde quiera, en cualquier soporte, o para desarrollar, por ejemplo, aplicaciones formativas o divulgativas. Es posible imaginar cómo esos 20 millones de objetos pueden alimentar plataformas de uso común como Wikicommons, Open Library o Flickr Commons, en las que los usuarios comenten las obras, aporten nuevos datos sobre ellas o las empleen para ilustrar otros proyectos o entradas.

Las redes sociales pueden ser también agentes muy activos en la difusión del fondo, de tal manera que Europeana termine siendo la fuente primaria de unos contenidos que con el paso del tiempo irán formando parte de una extensa conexión con millones de enlaces que terminarán trasladando el material hasta nuevos usuarios en todo el mundo.

Las iniciativas que se abren son casi infinitas, en especial para los más emprendedores de la Red. Por ejemplo, cabría desarrollar una aplicación para dispositivos móviles en la que estuvieran organizadas y segmentadas todas las obras recopiladas en la biblioteca por autores literarios, pintores, escultores y compositores.

En esa línea, y como una parte indispensable de este proyecto cultural, se ha creado el Digitised Manuscripts to Europeana (DM2E), también financiado por la Comisión Europea, que tiene dos propósitos:

  • Conseguir nuevos proveedores de contenidos para ir enriqueciendo los fondos de la biblioteca virtual.
  • Estimular la creación de herramientas y servicios que ayuden a difundir ese legado.

El proyecto DM2E contempla constituir becas, abrir talleres y crear materiales educativos que estimulen las iniciativas individuales y de otras instituciones para la difusión del fondo. Esas iniciativas deben encontrar eco especialmente en los medios académicos, donde la utilidad de Europeana para abordar las tareas educativas de profesores y alumnos –como centro de investigación o como herramienta de trabajo escolar– puede resultar de enorme valor.

 

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