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De carácter itinerante y patrocinada por la Comisión Europea, esta muestra ha recorrido desde su inauguración, en junio de 2007, varios países de la Unión Europea, entre ellos Eslovaquia, Alemania, Portugal, República Checa y los Países Bálticos. Dividida en seis áreas temáticas –‘El euro para los niños’, ‘Una moneda, más oportunidades’, ‘Las monedas de euro: unidad y diversidad’, ‘Los billetes de euro’, ‘El euro: algunas cuestiones claves’ y ‘Hacia una Unión Económica y Monetaria’–, la exposición repasa todos los aspectos relativos a la moneda europea: los distintos modelos nacionales, su desarrollo, las ventajas que ofrece frente a las antiguas divisas europeas y muchas otras curiosidades relacionadas con la puesta en marcha del euro.
Un poco de historia
El 1 de enero de 1999, once países de la Unión Europea –Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal– hacían historia al establecer los tipos de cambio en sus respectivas monedas nacionales y la puesta en marcha de la nueva divisa que debía ser de curso legal en esos estados tan sólo tres años más tarde. Nacía así el euro, que entraría finalmente en vigor el 1 de enero de 2002 tras pasar un periodo de transición en el que sólo existía como unidad contable. Desde entonces, esta alianza monetaria ha ido a más: Grecia adoptaría la moneda única en 2002, mientras que Eslovenia lo haría en 2007, Chipre y Malta en 2008 y Eslovaquia el 1 de enero de 2009. En estos diez años, el euro se ha mostrado como una divisa fuerte que ha permitido a aquellos países que integran la Zona Euro, poder hacer frente con solvencia a situaciones complejas como la actual crisis financiera. Esta fortaleza de la moneda única se debe en parte al férreo control que sobre el euro y la política monetaria ejerce el Banco Central Europeo, la institución encargada de velar por la estabilidad de los precios en la UE. Si bien es cierto que cada Estado miembro puede aplicar sus propias políticas económicas, éstas siempre deben garantizar no interferir en el correcto desarrollo de la Unión Económica y Monetaria.
¿Qué ventajas ofrece el euro?
El principal objetivo por el que se estableció la moneda única y la Unión Económica y Monetaria es la consecución del crecimiento del empleo y una mayor prosperidad para los europeos. En esta primera década de existencia, el euro se ha consolidado como una moneda estable, que permite la planificación a largo plazo en muchas áreas de la actividad económica y ha ayudado a contener la inflación, conservando el valor de las inversiones, ahorros y salarios y contribuyendo a la transparencia de precios y a la competencia. Asimismo, y gracias a la desaparición de los costes del tipo de cambio, viajar es ahora más barato y más fácil para millones de europeos. Con unos mercados financieros más integrados, la UE ha logrado un mayor peso en la economía mundial. Por último, el control del déficit y de la deuda pública que impone el BCE a los países de la Zona Euro ayuda a garantizar unas finanzas públicas más sólidas y sostenibles.
¿Sabías que...? Algunas curiosidades sobre la moneda única
En 1996, los países que iban a formar parte de la Unión Económica y Monetaria decidieron que cada moneda de euro tendría una cara común y otra nacional. A partir de entonces se organizaría un concurso supranacional en el que se presentarían los diferentes bocetos. Finalmente sería la propuesta del belga Luc Luycx, diseñador gráfico de la Casa de la Moneda de Bélgica, la que se alzaría vencedora, con sus doce estrellas y el mapa de Europa. En las caras nacionales, la elección dependería de sus respectivas cecas. Así, hoy en día, podemos encontrar desde la silueta de la puerta de Brandenburgo en las monedas alemanas, pasando por la efigie de los monarcas europeos reinantes en el caso de España, Bélgica, Holanda o Luxemburgo–, la típica lira irlandesa, el Hombre de Vitruvio de Leornardo Da Vinci en las monedas italianas o La libertad guiando al pueblo en las francesas. En el caso de los billetes, sería Robert Kalina, del Banco Nacional de Austria, el seleccionado para diseñarlos, inspirándose en el tema “Épocas y estilos de Europa”. Integrando el desarrollo histórico de la tecnología, el arte y la comunicación, los diseños recogen los estilos arquitectónicos de los periodos de la historia cultural europea: clásico, románico, gótico, renacimiento, barroco y rococó, edad del hierro y el vidrio y la arquitectura del siglo xxi. Una de los aspectos más curiosos del euro es su utilización, como moneda de curso legal, en países que ni tan siquiera forman parte de la Unión Europea. Es el caso de la Ciudad del Vaticano, San Marino o Mónaco. ¿Cómo es esto posible? Estos tres microestados soberanos nunca han tenido su propia moneda sino que han dependido de la lira italiana en el caso del Vaticano y San Marino y del franco francés, en el caso de Mónaco, razón por la cual, hoy en día, disponen de sus propios euros. En sus diseños nacionales aparecen la efigie del Papa Benedicto XVI y del soberano monegasco, Alberto, y la silueta del edificio de gobierno de San Marino.
¿Dónde y cuándo?
Museo Casa de la Moneda Cl Doctor Esquerdo, 36. 28009 Madrid Tel. 91 566 65 44 Horarios: de martes a viernes, de 10h a 17h30 Sábados, domingo y festivos, de 10h a 14h Exposición abierta hasta el 14 de mayo
www.fnmt.es
Más información:
El Euro: una moneda para Europa
Lecciones sobre Europa: la Unión Económica y Monetaria
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