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Un español, finalista del Premio inventor europeo 2010: le contamos su historia

17/05/2010 | Investigación, desarrollo e innovación
Un español, finalista del Premio inventor europeo 2010: le contamos su historia

Conectarse a Internet mediante una toma de corriente convencional ya es posible, gracias a un adaptador inventado por el empresario español Jorge Blasco, que le ha servido para llegar a la final del Premio Inventor Europeo 2010. Su historia es un sueño de esfuerzo, confianza y sabiduría que le ha permitido vender su invento en medio mundo y situarse entre los mejores investigadores de Europa.

 

El Premio Inventor Europeo 2010, que concede la Oficina Europea de Patentes y la Comisión europea, se falló el 28 de abril en Madrid, en una gala a la que asistieron los Príncipes de Asturias. Allí, entre los candidatos, junto a los grandes inventores de Europa estaba, por primera vez, un español como finalista, el empresario valenciano Jorge Blasco.

Entre cientos de proyectos, un jurado internacional había seleccionado su invención: una innovadora tecnología que permite acceder a Internet a través de un simple enchufe eléctrico y que, además, evita sobrecargas en la red. “La idea se nos ocurrió buscando fórmulas para evitar los problemas que surgen en los chips y otros componentes del módem. Es como la presión arterial que puede provocar un ataque al corazón si no se controla. Nosotros encontramos el método para evitar los riesgos”.

Y así llegó a fabricar un dispositivo con el que conectarse a Internet en cualquier punto de la casa con sólo enchufar los aparatos a las tomas de corriente de la pared. A partir de ahí, una carrera frenética y difícil para encontrar su hueco en el mercado.

De proyecto a empresa internacional

Blasco montó la empresa Diseño de Sistemas de Silicio (DS2) hace doce años. Reunió un capital inicial con ayuda de familiares y amigos y se lanzó a investigar y comercializar equipos de comunicaciones de alta velocidad. Hoy cuenta con 29 patentes, 110 empleados y delegaciones en Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Taiwán y clientes como Telefónica, BT, Telecom Portugal y Sing TEL en Asia. “Hay que tener intuición, contratar a buenos ingenieros y saltar el reto de venderlo a nivel global para amortizar las inversiones.”

Ahora Blasco vive la preocupación de la crisis. Se lamenta de que las ventas de su compañía bajaron de 25 millones de dólares en 2008 a tan sólo 8 millones en 2009, pero añade esperanzado que este año ha empezado la recuperación. Ahora confía en que haber llegado a la final del Premio Inventor Europeo le dé a conocer en nuevos mercados. “En cualquier caso es un honor haber compartido cartel con investigadores alemanes que han revolucionado el mundo del plástico, franceses que saben curar el cáncer de próstata sin intervenciones agresivas o americanos que han diseñado chips que están en los teléfonos móviles de todo el mundo… Me siento orgulloso, pero el premio absoluto es el triunfo de la tecnología en el mercado.”

Más ayudas a la investigación para abrir mercados

Él, que es el ejemplo de un gran emprendedor, se lamenta de que los españoles seamos buenos inventores, pero malos empresarios. “No sabemos hacer marketing ni vender en mercados internacionales”. Aún así confía en poder seguir el camino que ya ha abierto y bromea sobre el futuro: “Si conoces a alguien que tenga 30 o 40 millones de euros y quiera invertirlos en nuestra empresa, eso garantiza que no nos absorba ninguna multinacional”.

Blasco reconoce que las ayudas oficiales recibidas, regionales, nacionales y europeas han sido importantes, pero como buen empresario cree que nunca son suficientes. Y lo justifica con cifras: “En España hay sólo dos empresas de microelectrónica, en Europa no más de doce y en Estados Unidos hay cientos de compañías como la nuestra”. Por eso coincide con las autoridades de la UE en que el futuro de Europa pasa por la I+D+i, aunque “me gustaría que se pusiera más esfuerzo y empeño” para poder competir en un mundo global.

Ahora se muestra tan humilde como siempre, a pesar de sus triunfos. “La vida es una batalla y hay una tras otra. Tenemos que continuar ofreciendo tecnología y rentabilidad, que haya un bajel español navegando por los siete mares de la economía internacional y conquistando mercados”.

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