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La CE establece los objetivos de clima y energía para 2030. Por una economía más competitiva, segura y baja en carbono en la UE

28/01/2014 | Energía
La CE establece los objetivos de clima y energía para 2030. Por una economía más competitiva, segura y baja en carbono en la UE

Los pilares del nuevo marco de la UE en materia de clima y energía para 2030 son reducir en un 40 % las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) y que los Estados miembros fijen un objetivo vinculante de al menos un 27% de energías renovables. Todo eso hará posible una mayor eficiencia energética, un nuevo sistema de gobernanza y una serie de nuevos indicadores que garanticen un sistema energético competitivo y seguro y una lucha contra el cambio climático más efectiva.

 

Para José Manuel Durao Barroso, “la acción por el clima es crucial para el futuro de nuestro planeta, mientras que una auténtica política energética es clave para nuestra competitividad”, por lo que la finalidad de esta nueva estrategia, tras la establecida para 2020, es:

  • continuar el impulso hacia una economía baja en carbono y una energía asequible para todos los consumidores, hogares y empresas;
  • incrementar el nivel de seguridad del suministro energético de la UE;
  • reducir la actual dependencia de las importaciones de energía y crear nuevas oportunidades de crecimiento y empleo. 

REDUCCIÓN DE GASES DE EFECTO INVERNADERO  

Se trata de reducir las emisiones de los GEI en un 40% por debajo de los niveles de 1990, solamente con medidas de los Estados miembros, es decir, sin utilizar créditos internacionales. De esta forma no solo se cumplirán los objetivos para 2030, sino que se demostrará que la UE podrá cumplir otra meta mucho más ambiciosa: llegar a 2050 con entre un 80 a un 95 % menos de emisiones.

La UE quiere seguir liderando la lucha contra el cambio climático en el contexto mundial y acudir a la Conferencia de las Partes de la ONU, que se celebrará en París en 2015, COP 21,  con unos objetivos conjuntos. Entre 1990 y 2012, la UE consiguió reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 18 % y eso influyó en su PIB que creció en un 45 %, y está a punto de cumplir su meta para 2020. Aunque algunos países, entre ellos España tendrán que hacer esfuerzos adicionales para cumplir con sus objetivos nacionales.

ENERGÍAS RENOVABLES

Otro objetivo es conseguir al menos un 27 % por ciento más de energía renovable por encima de los niveles de 1990, permitiendo a los Estados miembros fijar sus objetivos nacionales con una mayor utilización de fuentes de energías autóctonas. De esta forma las renovables tendrán una mayor  participación en el sector eléctrico, pasando del 21 % en la actualidad a al menos un 45 % en 2030.

¿POR QUÉ UNA META CONJUNTA?

La experiencia hasta ahora indica que las energías renovables son clave para reducir el déficit comercial de la UE en materias primas energéticas, y evitar la exposición a la interrupción del suministro y a los precios volátiles de los combustibles fósiles, pero requieren, no solo la integración del mercado, sino también altos niveles de inversión, rentabilidad y competencia leal, así como una transformación fundamental de la infraestructura energética de la UE. Esto incluye interconexiones transfronterizas -España cuenta con muy pocas infraestructura de interconexión en este momento- más potencial de almacenamiento y redes inteligentes para la gestión de la demanda con el fin de garantizar un suministro seguro de electricidad.

EFICIENCIA ENERGÉTICA

La eficiencia energética es un componente vital en el marco de la energía y el clima. Las nuevas propuestas suponen importantes mejoras que la UE seguirá promoviendo en todas sus políticas energéticas y económicas. Las actuales normas están empezando producir importantes ahorros de energía:

  • las medidas de diseño ecológico y etiquetado representan alrededor de 90 millones de tep (tonelada equivalente de petróleo) de ahorro de energía en 2020;
  • el reglamento de la UE para coches y furgonetas, ha reducido las emisiones de CO2 de los vehículos nuevos, de 172 g por kilómetro en 2000 a 136 g por kilómetro en 2011;
  • El rendimiento energético revisado de edificios (EPBD), podría proporcionar a la UE hasta 65 millones de tep de ahorro en el sector de la construcción por 2020.

La nueva Directiva dará lugar a mejoras en las normas de construcción pública, auditorías energéticas y sensibilización de los consumidores sobre los beneficios de la eficiencia energética.

LA UE SERÁ MÁS SOSTENIBLE

En general, las medidas redundarán en mayores beneficios vinculados sobre todo, con un menor uso de la energía y una menor importación de combustibles fósiles. En comparación con 2010, el volumen de importación de energía se reduciría como mínimo en un 10 % y el de gas natural, en al menos un 9 %.

Se reducirá también la contaminación del aire, en beneficio de la salud humana. Por ejemplo, los recortes en la concentración de partículas evitarán daños a la salud por la contaminación del aire, que reducirán el gasto en 2030 en más de 2 mil millones de euros.

En términos de empleo, se espera que se creen nuevas oportunidades en campos como la ingeniería, la fabricación básica, equipos de transporte, construcción y servicios de oficina. Las políticas nacionales de eficiencia energética ambiciosas crearán puestos de trabajo a nivel local, por ejemplo en el sector de la construcción.

'DESCARBONIZAR' LA ECONOMÍA DE LA UE Y EVITAR LA "FUGA DE CARBONO"

Se conoce como 'fuga de carbono' al riesgo de que las empresas trasladen su producción fuera de la UE a terceros países en los que la industria no esté sujeta a parecidas limitaciones de emisiones. Para evitar ese problema los sectores que utilizan energía de una manera intensiva y que están expuestos a la competencia internacional reciben derechos de emisión del ETS de forma gratuita de acuerdo con una referencia basada en las mejores tecnologías disponibles. Este sistema está sirviendo como una salvaguardia efectiva, por lo que la Comisión propone mantener el sistema de asignación gratuita a partir de 2020, si otras economías importantes no toman medidas climáticas comparables. El sistema podría mejorarse para concentrarlo en aquellos sectores con mayor riesgo de fuga de carbono aunque, un estudio de la Comisión confirma que no hay ninguna evidencia de que se hayan producido fugas de carbono en la UE debido a la ETS.

 

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