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Barroso y Van Rompuy sientan las prioridades de la UE para la cumbre del G20

11/10/2011 | Economía en la Unión Europea
Barroso y Van Rompuy sientan las prioridades de la UE para la cumbre del G20

A través de una carta a los miembros del Consejo, los presidentes del Consejo de la Unión Europea (Herman Van Rompuy) y de la Comisión Europea (Jose Manuel Durao Barroso) han marcado las prioridades de la Unión Europea para la reunión del G20 que se celebrará en Cannes a principios de noviembre. Estas prioridades servirán también como una base constructiva para la reunión del Consejo Europeo de octubre. Estas son las claves:

 

En su carta, Van Rompuy y Barroso piden a los miembros del Consejo de la UE recuperar el espíritu colectivo del G20 y subrayan que el que Francia ocupe la presidencia del G20 este año confiere una responsabilidad particular a Europa. Debemos lograr que la cumbre de Cannes sea una cumbre del G20 que restaure la confianza, apoye el crecimiento y la creación de empleo y mantenga la estabilidad financiera.

En este contexto, las prioridades de la Unión Europea en la cumbre del G20 de Cannes serán las siguientes:

  •  Restaurar el crecimiento y resolver los desequilibrios macroeconómicos:

Siguen presentes numerosas distorsiones que están en el origen de importantes desequilibrios que han precedido a la crisis – en particular, tipos de cambio infravalorados en las principales economías emergentes excedentarias y ahorro nacional insuficiente en algunas economías avanzadas. La UE debe apoyar sin reservas la adopción de un plan de acción ambicioso en la cumbre de Cannes, para responder a los retos inmediatos que derivan de la ralentización económica actual y reforzar y reequilibrar el crecimiento mundial a medio plazo. La Unión Europea debe demostrar que es consciente de su propia responsabilidad y hace todo lo posible para responder a los retos a los que nos enfrentamos. Nuestra contribución al plan de acción debe basarse en la estrategia de política económica de la que estamos convencidos, en particular, en las medidas decisivas que adoptamos para poner fin a la crisis de la deuda soberana y en nuestros firmes compromisos políticos en los ámbitos de la gobernanza económica, la política presupuestaria, la política monetaria, las medidas de rescate financiero, así como de las reformas estructurales y del restablecimiento del crecimiento

  •  Lograr progresos concretos en la implantación del programa de reforma de los mercados financieros.

Las reformas de los mercados financieros acordadas deben implantarse íntegramente, garantizándose al mismo tiempo la uniformidad de las reglas de juego. La Unión respeta los compromisos que ha asumido en el marco del G20, siendo la primera en lanzar, previa propuesta de la Comisión, el proceso jurídico que ha de llevar a la aplicación del acuerdo de Basilea III. Nuestros socios del G20 asimismo deben lograr resultados y, juntos, debemos acelerar nuestros esfuerzos por hacer avanzar las otras reformas de las que estamos convencidos, por ejemplo, en lo que respecta a los instrumentos derivados no negociados, les instrumentos derivados de materias primas, la prevención y la resolución de las crisis bancarias, ámbitos en los que la Unión ya ha adoptado medidas. Por otro lado, hay que seguir trabajando para llegar a la adopción de medidas ambiciosas sobre las entidades financieras de importancia sistémica y el sistema bancario paralelo y debemos abrir el camino a un conjunto único de normas contables de gran calidad, aceptadas al nivel mundial.

  •  Mejorar la resistencia del sistema monetario internacional.

Aunque presente numerosas imperfecciones, el sistema monetario internacionalha permitido que la integración económica y financiera mundial avance de manera significativa. No obstante, todavía se puede aportar mejoras y proceder a la realización de reformas para reforzar la supervisión económica llevada acabo por el Fondo Monetario Internacional, poniéndonos de acuerdo sobre los principios que deben guiar a los miembros del G20 en la gestión de los flujos de capitales, adoptando una hoja de ruta para la ampliación de los derechos especiales de giro del FMI, con vistas a facilitar la internacionalización de divisas clave de los mercados emergentes, mejorando la cooperación entre los acuerdos de financiación regionales y el FMI y perfeccionando la serie de instrumentos de que dispone el Fondo para apoyar a los países enfrentados a dificultades sistémicas. Es preciso asimismo examinar la cuestión de la adecuación de los recursos del FMI.

  •  Estimular los intercambios comerciales, el medio más eficaz de apoyar el crecimiento mundial.

A pesar de nuestro compromiso activo, y el de otros actores, durante el primer semestre de este año, la Ronda de Doha de la OMC no podrá llegar a término en 2011. La economía mundial se ve así privada de un importante motor de crecimiento, con lo que se corre peligro de impulsar la adopción de medidas proteccionistas. En Cannes, la Unión desempeñará un papel motor en los debates que se consagren a cómo el G20 podría apoyar a la OMC en el contexto actual. Debemos abogar en favor de un programa activo de negociaciones en la OMC, que facilite la obtención de resultados concretos a partir del programa de Doha para 2012, en particular en lo que se refiere a los países menos desarrollados, al tiempo que amplíe el abanico de cuestiones examinadas por la OMC poder hacer frente a nuevos retos mundiales. Debemos comprometernos, una vez más, por abstenernos de adoptar medidas proteccionistas, de cualquier tipo que sean, y tenemos que garantizar la existencia de un mercado mundial y de un sistema de intercambios abierto para las materias primas, exento de distorsiones, sostenible y transparente.

  •  Reforzar la dimensión social de la globalización.

Tal y como lo reafirmaron los ministros de trabajo y empleo de los países del G20 en París los días 26 y 27 de septiembre, el empleo y la reducción de la pobreza constituyen el núcleo central de coordinación de las políticas económicas mundiales.

  •  Garantizar la seguridad alimentaria y promover el programa de desarrollo del G20, así como los instrumentos de financiación innovadores.

Debemos afrontar el desafío de la seguridad alimentaria al nivel mundial, suscribiendo plenamente el plan de acción sobre la volatilidad de los precios de los alimentos y sobre la agricultura que ha sido adoptado por los ministros de agricultura del G20 los días 22 y 23 de junio de 2011. El programa de desarrollo del G20 se ha convertido en un capítulo importante de los trabajos del G20 y acogemos con satisfacción el que este año se haga hincapié en la seguridad alimentaria y las infraestructuras. Esperamos con gran interés el informe de Bill Gates sobre la financiación del desarrollo, que contribuirá a los debates sobre el desarrollo entre los dirigentes del G20.

La Comisión Europea ha propuesto recientemente la instauración de un impuesto sobre las transacciones financieras para la UE. Estamos convencidos de que la adopción de una medida semejante por nuestros socios del G20 podría ayudarnos a hacer frente a los retos mundiales. Por consiguiente, defenderemos activamente la prosecución de los debates en el seno del G20 en este ámbito.

  •  El G20 debe reforzar su acción frente al cambio climático y los retos energéticos y proseguir su lucha contra la corrupción.

La cumbre del G20 será una ocasión única para que procuremos que la conferencia sobre el clima de Durban (COP 17) sea un éxito y acogemos con satisfacción la iniciativa del G20 de proseguir los trabajos sobre la movilización de recursos para financiar la lucha contra el cambio climático.

  •  Mejorar la gobernanza mundial.

La Unión está decidida a que la cumbre de Cannes sea un éxito con objeto de restablecer la confianza y consolidar la recuperación económica mundial, demostrando la capacidad del G20 para actuar con un objetivo común. Los retos de la cumbre de Cannes son de gran envergadura, tanto para la credibilidad del G20, como para cada uno de sus miembros.

 

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