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"La Europa que viene: el Tratado de Lisboa"

24/03/2010 | Asuntos institucionales
"La Europa que viene: el Tratado de Lisboa"

Es el título de un libro, pero también una advertencia esperanzada de que Europa va a cambiar y lo hará para mejor. Sus autores, Francisco Aldecoa y Mercedes Guinea, sostienen que con el Tratado de Lisboa la democracia, la solidaridad, la igualdad y el papel de la Unión Europea en el mundo dejan de ser valores retóricos. El futuro de Europa empieza aquí.

 

“El futuro de Europa depende de que nos creamos que estamos ante un nuevo modelo que debemos construir entre todos”. Así plantea el porvenir de la Unión Europea, Francisco Aldecoa, decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense y Mercedes Guinea, profesora de esa Universidad e investigadora Jean Monnet, autores del libro “La Europa que viene: el Tratado de Lisboa”.

Ambos sostienen que el nuevo Tratado abre un verdadero cambio político en Europa porque da nuevos instrumentos para que la Unión Europea sea más democrática, eficaz y actor de primer orden en un mundo multipolar. “No nos hacemos aún idea de lo que se nos viene encima. Todavía no somos capaces de apreciar los cambios que traerá el Tratado de Lisboa”, asegura Mercedes Guinea.

El Tratado de Lisboa, heredero del proyecto constitucional

El Tratado de Lisboa rescata los elementos sustanciales del fracasado proyecto constitucional. Tuvo que sufrir lo que Aldecoa llama la “estrategia del velo” para que pudiera ser ratificado por todos los Estados, es decir, sustituir fórmulas que resultaban agresivas en su enunciado para algunos países, por otras más suavizadas, pero que mantenían el fondo de sus propósitos.

El hecho de que el proyecto constitucional lo elaborara la llamada Convención fue el gran éxito de aquel texto. Por primera vez no negociaron los Estados, sino parlamentarios que, como representantes de la soberanía popular, tuvieron la audacia de abrir Europa a los cambios que esperaban los ciudadanos y que, con su heredero, el Tratado de Lisboa, marcarán la actuación de Europa para los próximos 20 años. “Lo que ha quedado es un nuevo modelo que será de consolidación o ruptura. Eso todavía está por ver”, dice Aldecoa.

El futuro de Europa se está construyendo ya

Ahora vivimos un momento decisivo. “Los juegos de poder van a abrir cuestiones de competencias entre las instituciones para saber cómo se reparte el trabajo o qué cadena de mando va a haber. Dependerá de la práctica y de la personalidad de los actores” aventura Mercedes Guinea. Pero en su opinión, ya hay nombres y datos que permiten ser optimistas, por ejemplo, el presidente estable de la UE, Herman Van Rompoy, “que se ha revelado como una sorpresa”, o el nuevo cuerpo diplomático de la Unión, la gran maquinaria que pondrá en marcha la política exterior de la Unión y que es “comparable a la existencia de la Unión monetaria”, según los autores del libro.

El peligro que aún acecha es que los ciudadanos sigan quedándose al margen. Aldecoa reconoce la complejidad y se lamenta de que los europeos no noten estos cambios, que son sustanciales, salvo casos muy concretos. Mercedes Guinea recuerda que cuando el Parlamento europeo veta un acuerdo de los 27 con Estados Unidos para la cesión de datos bancarios, el acuerdo SWIFT, lo hace con los argumentos y con la autoridad que le da el Tratado de Lisboa.

En la presentación del libro, el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, ha señalado que no hay que hablar de un futuro lejano, porque el nuevo Tratado ya se está aplicando durante la presidencia española de la UE. La Comisión presentará este mes de marzo las bases para regular la iniciativa ciudadana, por la que un millón de europeos podrán proponer al ejecutivo comunitario iniciativas legislativas; el reglamento interno del Consejo Europeo se va a ver en el Consejo de Primavera, esta misma semana; y la Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común, Catherine Ashton, presentará en breve la hoja de ruta del Servicio Europeo de Acción Exterior.

Los parlamentos nacionales, actores de la política europea

No por casualidad el libro de Aldecoa y Guinea se ha presentado en el Senado. Se ha querido subrayar el destacado papel que el Tratado de Lisboa reserva a los parlamentos nacionales como actores vivos de la política europea, “un papel participativo propio en representación directa de los ciudadanos”, ha señalado Javier Rojo, presidente de la Cámara Alta.

El ex presidente del Parlamento europeo, José María Gil Robles, ha recordado que dar esa relevancia a los legislativos nacionales fue una idea española para evitar que las instituciones europeas tuvieran otra Cámara de representación territorial, cuando era posible y necesario simplemente reforzar el papel de los Parlamentos nacionales y darles competencias para actuar en Europa.

Con todas estas claves, los autores del libro concluyen que “no está claro todavía, pero es seguro que la Europa que viene será muy diferente a la Europa de la que venimos”.

 

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