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Discriminación

Precios de entrada no discriminatorios para visitar los monasterios rumanos

Un ciudadano francés presentó una reclamación por los precios discriminatorios aplicados a los turistas para poder visitar los monasterios de Rumanía.

El precio de la entrada para los extranjeros era el doble del que pagaban los rumanos. Ante esta política contraria a los principios de la UE, el centro SOLVIT de Rumanía convenció a las autoridades eclesiásticas de que aplicaran precios no discriminatorios para la entrada a los monasterios.

Problema resuelto en 9 semanas.


Un sueco consigue competir en acontecimientos deportivos en Austria

Un sueco aficionado al curling y residente en Austria no podía participar allí en las competiciones en razón de su nacionalidad. El reglamento de la Federación Austriaca de Curling solo autorizaba a los jugadores extranjeros a participar en los campeonatos austriacos si habían vivido en el país durante los 18 meses anteriores.

Además, no podía haber más de un jugador extranjero en cada equipo.

SOLVIT señaló que estas normas eran discriminatorias y convenció a la federación de que retirara de su reglamento la cuota de extranjeros.

Problema resuelto en 18 semanas.


No más tasas adicionales para los buques noruegos en los puertos del Reino Unido

Un buque noruego que transportaba fertilizantes de Noruega a Irlanda del Norte fue obligado a pagar tasas más altas que los buques procedentes de puertos de la UE.

Como Noruega forma parte del Espacio Económico Europeo (EEE), sus buques deben recibir el mismo trato que los de cualquier país de la UE.

Así se lo hizo comprender SOLVIT a las autoridades portuarias, que cambiaron en consecuencia sus derechos aduaneros.

Problema resuelto en 12 semanas.


No discriminación en Bulgaria para los búlgaros que trabajan en el extranjero

Un matrimonio búlgaro que vivía y trabajaba en el extranjero no podía inscribir a su hija en un parvulario de su país por no tener cobertura de seguridad social de Bulgaria.

SOLVIT explicó a las autoridades búlgaras que, según la normativa europea, no podían penalizar a sus propios ciudadanos por ejercer su derecho a trabajar en otro país de la UE.

Las autoridades búlgaras corrigieron la situación y la familia pudo escolarizar a su hija.

Problema resuelto en 6 semanas.