Hace miles de años que el hombre se estableció
en las costas del mar Negro. Las civilizaciones que se han sucedido dependieron
de la gran diversidad de la vida vegetal y animal de este mar y de los
fértiles suelos de sus costas. Esta armonía ha sido destruida
en los últimos cuarenta años.
Como consecuencia de los procesos urbanos e industriales, se han vertido
al mar Negro, y en los ríos que en él desembocan, cantidades
cada vez mayores de residuos. A principios de la década de los
años 90, el mar Negro tuvo que enfrentarse con una gravísima
crisis ecológica. Las concentraciones de nitrógeno, fósforo
y plaguicidas en las tierras de cultivo eran sumamente elevadas. Este
excedente de elementos nutritivos provocó proliferaciones masivas
de microorganismos. Los metales pesados se acumularon porque no había
ninguna ley que regulara y restringiera la eliminación de residuos
industriales en los países de Europa central y del este, mientras
que la contaminación debida a los residuos petrolíferos
y la contaminación por plaguicidas alcanzaba índices no
igualados.
Los efectos acumulados de estos vertidos masivos han devastado los ecosistemas
locales. La industria de la pesca ha desaparecido prácticamente-
los peces no han sobrevivido estos cambios considerables y, por si fuera
poco, una pesca demasiado intensiva ha provocado su extinción casi
total. Una especie de medusa introducida por casualidad en la región
se ha multiplicado rápidamente ocupando ese entorno ecológico
abandonado. Enfermedades graves transmitidas por el agua - como el cólera
y la hepatitis A - se han instalado en las regiones costeras y han surgido
numerosas zonas críticas en las que las tasas de contaminación
por metales pesados eran tan altas que los investigadores pensaban que
era un error y tuvieron que comprobar el estado de sus instrumentos cuando
vieron las cifras por primera vez.
Los acontecimientos políticos en Europa central y del este, que
asestaron el golpe de gracia a la economía de esas regiones, dieron
la puntilla a la salud del mar Negro. En 1993 - y por primera vez - se
autorizó a los investigadores de la Unión Europea a estimar
la amplitud del drama ecológico en esa región. Pero surgió
de pronto, y por suerte, un espíritu de cooperación para
hacer todo lo posible para devolver a esa mar sus viejas cualidades.
No fue fácil el encarar tamaña catástrofe pero algo
se ha conseguido. Los científicos del proyecto EROS - una de las
principales iniciativas de la Unión Europea en este campo - han
comenzado estudiando detalladamente los daños sufridos por el ecosistema,
sin dejar de observar lo que seguía ocurriendo. Es de esperar que
este método riguroso, como lo muestran los últimos resultados
de EROS, permita esperar el restablecimiento del mar Negro.
La comparación de los resultados recogidos en la primavera de
1997, comparados con los que obtuvo en 1995 el buque oceanográfico
de EROS, permite saludar varios indicios muy positivos de que el ecosistema
está en fase de regeneración. Las concentraciones de oxígeno
en las capas de las aguas superficiales han aumentado de·manera evidente.
Varias especies de plancton y de invertebrados que se consideraban desaparecidas
para siempre han reaparecido y son de nuevo habituales. La población
de medusas se ha estabilizado y ha aumentado el número de huevos
y de larvas de anchoas.
Por estas razones se puede decir que las medidas legislativas que se
están tomando actualmente se fundan en datos científicos
exactos. Por ejemplo, todos los vertidos en el mar Negro estarán
sometidos a autorizaciones nacionales armonizadas y ello antes de fines
del año 2000.
Más
de 10 millones de personas utilizan los sistemas de alcantarillado
que vierten sus aguas en este mar.
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Un mar sometido a presión
- Los desechos de 17 países terminan en las aguas del
mar Negro.
- Unos dos tercios del nitrógeno en el agua del mar
Negro provienen de la cuenca del Danubio.
- Más de 10 millones de personas utilizan los sistemas
de alcantarillado que vierten sus aguas directamente al mar
Negro.
- 111.000 toneladas de petróleo que transitan por el
Danubio atraviesan el mar Negro cada año.
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