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Edición especial - Mayo 2005 |
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La dimensión humana sale de la sombra
Aunque hace varias décadas que empezó a desarrollarse con vigor, la investigación ártica en ciencias sociales a menudo han tenido que luchar para hacerse oír en el seno de la comunidad de la investigación polar, que ha estado centrada primordialmente en las ciencias naturales. Sin embargo, con la celebración del Año Polar Internacional 2007-2008 (API) y los espectaculares efectos que los cambios climáticos planetarios están empezando a producir en el Ártico y sus poblaciones, este campo de investigación está saliendo de la sombra gracias a sus importantes contribuciones a nuestra comprensión del Gran Norte y de las rápidas transformaciones que está sufriendo en la actualidad.
 | La pesca, principal fuente de alimentación de los Inuits, se ve afectada por los cambios climáticos: nunca antes se habían encontrado ciertas especies en latitudes tan altas. © Rémy Marion/Pôles d’images | Bajo la dirección de la Asociación para las Ciencias Sociales Árticas (IASSA) y con el apoyo de un gran número de organizaciones europeas, como el Scott Polar Research Institue (SPRI) de Cambridge y la universidad de Tromso (Noruega), las ciencias sociales árticas abarcan disciplinas tan diversas como la psicología, la antropología, la arqueología, la lingüística, la historia, la sanidad y la educación.
Un sistema de alerta precoz Debido a su amplio espectro de campos interconectados, las ciencias sociales árticas tienen mucho que enseñarnos sobre una región que engloba una gran parte de Europa, Asia y América del Norte, y que incluye numerosas poblaciones autóctonas, como los Saami, los Inuits y contingentes de inmigrantes de origen europeo. De acuerdo con Piers Vitebsky, director de los estudios sobre antropología y el Gran Norte ruso en el SPRI, el Ártico constituye, en efecto, una región “donde ciertos fenómenos globales y ciertos desafíos planetarios se pueden estudiar con más detalle que en otros lugares, y donde se podría poner en marcha un sistema de alerta precoz social, cultural y medioambiental que advierta sobre los cambios en las relaciones entre la sociedad y el medio ambiente a escala mundial”.
El Año Polar Internacional Como muestra de la importancia que están adquiriendo las ciencias sociales árticas, el Grupo de Planificación del Año Polar Internacional 2007-2008 ha incluido “La dimensión humana” entre los seis temas prioritarios del API, con el fin específico de “analizar los procesos culturales, históricos y sociales que determinan la viabilidad de las sociedades humanas circumpolares e identificar la aportación exclusiva de estas sociedades a la diversidad cultural y a la ciudadanía mundiales”. Además de añadir una nueva dimensión al API, la incorporación de este sexto tema está orientada a promover una mayor colaboración entre los investigadores de los campos de las ciencias sociales y los de las ciencias naturales.
BOREAS Otra iniciativa, lanzada dentro del programa internacional de investigación EUROCORES y de la Fundación Europea de la Ciencia, se titula “Historias del Gran Norte – entornos, movimientos y narraciones” (BOREAS). Dicha iniciativa, dirigida por Piers Vitebsky y que cuenta con el apoyo de 170 universidades e instituciones diversas, coincidirá con el Año Polar Internacional 2007-2008 y tiene como objetivo el de servir de complemento a las ciencias naturales, pero al mismo tiempo desmarcándose de ellas. Siguiendo un enfoque antropológico, BOREAS está destinada a promover el valor de los conocimientos de los pueblos autóctonos en el contexto de los cambios medioambientales, explorar los fundamentos filosóficos y espirituales de estos conocimientos y estudiar los mecanismos de adaptación ecológica a los cambios climáticos. BOREAS continuará así con los estudios ya iniciados por el grupo de ACIA (Evaluación del Impacto en el Clima Ártico).
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