 |
 |

Las regiones polares: centinelas de los desórdenes climáticos
Las regiones polares no son sólo las guardianas de los archivos climáticos del planeta, sino que actúan como verdaderas centinelas. Son un sistema de alerta temprana, que advierte al planeta de lo que le espera, como si de un auténtico mecanismo de “alerta precoz” se tratara.
 | El glaciar Elephant Foot, situado a unos 81° N a lo largo de la costa oriental de Groenlandia. La zona gris de baja elevación es la zona de ablación atravesada por los canales de agua de deshielo, claramente separada de la zona blanca de acumulación en superficie, que se encuentra un poco más arriba. © P. Huybrechts/VUB | Philippe Huybrechts es glaciólogo de la VLB, la universidad libre y neerlandófona de Bruselas. En dos de sus artículos recientes (publicados en las revistas Nature y Geophysical Research Letters), pone claramente en evidencia el impacto actual del recalentamiento global del planeta sobre Groenlandia. Dos estudios que muestran el rápido deshielo del casquete glacial que cubre esa basta porción de tierra situada a caballo entre el Océano Atlántico y el Océano Ártico.
“Las zonas polares no sólo son las primeras en sufrir el recalentamiento climático global, sino que también lo sufren más que el resto de la Tierra, tanto en rapidez como en intensidad”, explica. “Es una cuestión de albedo y de temperatura. En verano, con el derretimiento del hielo del mar en el Ártico, la superficie del agua, más oscura, almacena más rayos solares. Eso es lo que acelera el fenómeno de recalentamiento. Y lo mismo sucede en las tierras emergidas, como Groenlandia y el norte de Canadá o la Siberia meridional, que a menudo se ven despojadas de su cubierta nevada. El científico precisa que, en promedio, el recalentamiento climático en esas regiones es entre dos y tres veces más acusado que en cualquier otro punto del planeta. La Antártida, a excepción de su península, parece estar protegida de ese tipo de cambios rápidos, gracias al mejor “aislamiento” térmico que le proporciona el Océano Antártico”.
El hundimiento de Groenlandia El panorama “catastrófico” del Ártico no tiene nada de ciencia-ficción. En efecto, lo que al principio no era más que una predicción de las simulaciones se ha visto ampliamente confirmado por las observaciones realizadas sobre el terreno. Un ejemplo es la evolución del casquete groenlandés.
“Entre 1950 y 1990, se observó una disminución de la temperatura de Groenlandia de 1,5 grados”, explica Philippe Huybrechts. "Desde 1990, se detecta un aumento de la temperatura. Una subida que contribuye al balance negativo existente entre las precipitaciones que caen sobre Groenlandia y el deshielo de su casquete.”
Esto significa que, dentro de poco más de 10 años, disminuirá el tamaño del casquete. Por si fuera poco, en estos últimos cinco años el fenómeno se ha acelerado. Por eso, el científico advierte de que nos estamos acercando a un punto crítico sin retorno.
“Cada año, Groenlandia pierde unos 80 kilómetros cúbicos de hielo (con respecto a un volumen global del casquete glacial de unos tres millones de kilómetros cúbicos). Si el casquete perdiese el veinte por ciento de su masa, el proceso sería irreversible”, según calcula.
El mar se eleva El impacto de este deshielo sobre el planeta se traduciría en un aumento del nivel de los mares. Cada año, la reducción de la masa de hielo de Groenlandia supone un aumento del nivel oceánico global de 0,2 milímetros. En los últimos quince años, esta subida suma un total de 3 milímetros. Si el fenómeno continúa, es decir, si la temperatura global del planeta no deja de aumentar, todo el casquete groenlandés se derretirá. El investigador opina que se alcanzará el punto sin retorno cuando se produzca un recalentamiento global de 2 grados y que, si este aumento alcanza los 10 grados, dentro de mil años, Groenlandia realmente hará honor a su nombre (“Tierra verde”). Este aumento supondrá también una elevación media del nivel del mar de 7,5 metros.
 | Las imágenes de satélite disponibles desde 1979 han mostrado una creciente tendencia a la expansión de las zonas de deshielo estacional del casquete glacial groenlandés, sobre todo en verano. © Clifford Grabhorn, 2004, ACIA/Map |
|
|
 |
| |
MáS INFORMACIóN |
|
 |
 |
 |
 |
 |
| |
- Geophysical Research Letters, vol. 31, L24402; Greenland Ice sheet: increased coastal thinning.
- Nature, vol. 428, p. 616.
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|