JAPÓN

“Oriente se encuentra con Occidente: Japón reforma su sistema de investigación”

Japón está transformando profundamente su sistema de investigación hacia un sistema más “estadounidense” basado en becas abiertas y competitivas. El aumento de la movilidad de los investigadores representa el punto más importante de esta reforma que pretende animar a los jóvenes investigadores “a hacerse más independientes”. Kiyoshi Kurokawa, consejero científico del Primer Ministro Shinzo Abe, opina que si los jóvenes investigadores abren sus horizontes llevarán a cabo una investigación más innovadora. El plan de reforma de Kurokawa también contempla la flexibilización del sistema universitario de Japón, jerárquico y centralizado. Kurokawa, aunque inspirado por el ejemplo del sistema estadounidense, elogia los programas marco de I+D comunitarios y considera que la movilidad de los investigadores es una baza fundamental del enfoque europeo.

Kiyoshi Kurokawa Kiyoshi Kurokawa
“La movilidad frena la ‘autofecundación’  y promueve la investigación original y creativa”. ““La movilidad frena la ‘autofecundación’ y promueve la investigación original y creativa”.”
The majority of the students go to graduate programmes at Tokyo University. This tends to suppress creativity. “La mayoría de los estudiantes siguen programas de primer ciclo en la Universidad de Tokio, lo que perjudica su creatividad”.
©ISSL – Universidad de Tokio, Japón

¿Cuáles son las reformas propuestas para las políticas de investigación japonesas?

Soy miembro del Comité de política científica y tecnológica desde hace tres años y en dicho comité estamos reformando el sistema universitario así como el sistema de becas. En los últimos 5-10 años, algunas univer- sidades se han hecho independientes y ha aumentado el presupuesto para las becas de investigación competitivas. Así que ya se están realizando algunos cambios y estamos avanzando rápidamente. No obstante, la transición se hace lentamente, ya que significa abandonar el viejo sistema hacia métodos más “estadounidenses”, basados sobre todo en esas becas competitivas.

En otras palabras, ¿un sistema de mercado más libre en materia de becas?

Sí, es esencial que las ideas compitan. Pero tiene que hacerse paralelamente a un sistema social que fomente la movilidad de los investigadores. Las estructuras sociales como la seguridad social, los planes de pensiones y otros sistemas tienen que favorecer la movilidad. Son asuntos prácticos, pero importantes.

La movilidad también es un componente esencial del 7PM. ¿Este elemento le parece especialmente importante?

La movilidad frena lo que yo denomino la “autofecundación” y promueve la investigación original y creativa. Favorece los intercambios. Antiguamente, los investigadores tenían tendencia a quedarse en la misma universidad, a veces en el mismo grupo dirigido por un profesor determinado, durante toda su carrera. El sistema actual no anima a que los jóvenes investigadores se hagan independientes. Ese aspecto es lo que intentamos reformar. Este tema nos viene preocupando desde hace más de 20 años.

¿Por eso es tan importante animar a los jóvenes investigadores a que se independicen?

La creatividad es la esencia del desarrollo futuro. Y la creatividad siempre procede de la generación más joven. Por eso hay que animarles a que se JAPÓN independicen. Probar su propia independencia, sus diferencias y su capacidad para destacar dentro de su propio grupo, eso anima a ser creativo.

¿Cómo los animan a independizarse?

Se fomenta la innovación y la creatividad a través de mentores de distintas instituciones. La “autofecundación” reina aún en Japón. La mayoría de los estudiantes con el diploma de la Universidad de Tokio estudiaron el primer ciclo en esa misma universidad. La estructura jerárquica del sistema universitario japonés destruye la creatividad y reduce las posibilidades de trabajar con otros investigadores. En comparación, en los EE.UU., las universidades con ciclos superiores aceptan las solicitudes de estu- diantes de otras universidades de primer ciclo y cuando un estudiante obtiene su título, está casi obligado a cambiar de universidad si quiere hacerse investigador como becario de postdoctorado y convertirse luego en un científico con identidad propia.

¿Por qué hay tal concentración de estudiantes en la Universidad de Tokio?

Fue la primera universidad nacional en Japón, creada hace casi 150 años y se considera como la más prestigiosa. Tiene un gran número de facul- tades y cuenta con más financiación que, por ejemplo, la Universidad de Kyoto o la de Osaka. Al haber tantos investigadores e infraestructuras, se crea el ambiente propicio para convertirse en investigador. Así que, cuando alguien se matricula en la Universidad de Tokio, tiene la tentación de aprovechar al máximo esta estructura, no siente en absoluto ganas de irse. Y por desgracia eso fomenta el fenómeno de replegarse sobre su propia situación.

¿Qué avances ha habido para la consecución de estos objetivos?

Japón ha experimentado enormes cambios en los últimos diez años. Actualmente, más de la mitad de los investigadores buscan becas de postdoctorado fuera de su universidad de origen, en Japón o en el extranjero. La Sociedad Japonesa para la Promoción de la Ciencia, una de las mayores agencias de financiación, está animando a los jóvenes a convertirse en investigadores independientes.
Pero la transformación necesita tiempo. La implantación de un sistema de estilo estadounidense y la incitación a la independencia de los jóvenes investigadores no es algo que vaya a ocurrir de la noche a la mañana. Este cambio es lento debido a la cultura y al sistema social y universitario existentes.

Parece ser que usted se ha inspirado mucho en el sistema estadounidense. Aparte de la movilidad y el sistema de becas competitivas, según usted, ¿cuáles son sus puntos fuertes?

En los Estados Unidos, la investigación está sometida a reglas precisas. Si se invierten fondos, la gestión y la estructura de la universidad reaccionan rápidamente. Por ejemplo, en los últimos diez años, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) se beneficiaron de la duplicación de sus financiaciones. En Japón, en Francia o en cualquier otro lugar habría que preguntarse si un tal aporte bastaría para lograr una mayor productividad.

Según usted, ¿qué beneficios ha aportado el Séptimo Programa Marco y el enfoque europeo a la investigación?

La ampliación de la Unión Europea ofrece numerosas posibilidades de carrera a los jóvenes investigadores o a los que están en la mitad de su carrera. La movilidad transciende las fronteras, así que, por ejemplo, un investigador de un país de Europa Central o del Este encontrará mejores posibilidades en los países nórdicos, en Alemania o en Francia. El tipo de red ofrecido por el 7PM contribuye favorablemente a esa movilidad. Europa absorberá a más investigadores brillantes de otros países de la UE gracias al 7PM.

¿Opina usted que programas de investigación centralizados como el 7º Programa Marco de la UE o la estrategia “Innovation 25” de Japón son buenas formas de fomentar la innovación?

Sin duda. La investigación estructurada alrededor de una misión es una de las vías eficaces: un comité define el tema de investigación y luego se publica una convocatoria de propuestas. Pero a más largo plazo, las becas que suscitan la competencia ofrecen a los investigadores un mayor potencial creativo para que definan su propia investigación. En los Estados Unidos, la mayoría de las becas de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) se destinan a la investigación de este tipo. Es un sistema muy competitivo, pero funciona en paralelo con un sistema bien desarrollado de revisión por evaluadores inter pares.

En Japón, el Comité de política científica y tecnológica es el responsable de identificar las áreas de investigación y de asignar los fondos. Aproximadamente la mitad del presupuesto se dedica a la investigación originada por los investigadores, mientras que la otra mitad va a parar a programas o misiones definidas.

Según usted, ¿qué prioridades de investigación deberían promoverse?

La “innovación” es una expresión muy popular de estos últimos años. Supongo que es porque el gran público así como los responsables políticos desean que los científicos resuelvan los problemas fundamentales que amenazan a la humanidad (el cambio climático, la explosión demográfica o la seguridad energética), y que permanentemente extiendan los límites de la ciencia. En la era del intercambio de información creciente a través de Internet, las poblaciones de los países en desarrollo desearían tener la misma prosperidad que tenemos en los países ricos. Pero al mismo tiempo, las poblaciones de los países industrializados y en desarrollo hacen frente a los mismos problemas mundiales que amenazan la sos- tenibilidad del planeta y consideran que la ciencia y la innovación pueden aportar soluciones a dichos problemas.


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