ESO
La fascinación del cosmos
La organización intergubernamental más importante (1) en
el campo de la astronomía y la astrofísica es europea, pero
sus telescopios observan los astros desde las montañas del
desierto de Atacama, en Chile. En esta región, la ausencia
de humedad en la atmósfera permite ver el cielo con la
mejor nitidez del mundo, según los especialistas. La
Organización Europea para la Investigación Astronómica en
el Hemisferio Austral (conocida también como el Observatorio
Europeo Austral o ESO), creada en 1962, ha llevado a cabo
la construcción de dos plataformas astronómicas a unos
2.500 metros de altura: una en La Silla, inaugurada en 1969,
y otra en Paranal, que funciona desde 1998.
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Nebulosa de la Tarántula, situada en la Gran Nube de Magallanes, vista a través del VLT. © ESO |
Los instrumentos de observación y de detección con los que están
equipados estos dos centros, concebidos y construidos por la propia
organización, son únicos en el mundo. El éxito tecnológico
más reciente del ESO han sido los cuatro elementos del célebre VLT
(Very Large Telescope), instalados en Paranal. El VLT permite realizar
observaciones inigualables, gracias a los instrumentos que lleva
incorporados, a la utilización de procedimientos innovadores como
la óptica adaptativa y la interferometría óptica, y a un modo de funciona -
miento único.
El centro de la organización científica está situado en Garching, cerca
de Munich (Alemania). La institución emplea a 570 personas de los dos
continentes. Cada año llegan al ESO más de 1.700 solicitudes para realizar
observaciones, tanto de Europa como del resto del mundo. En 2005,
se pudieron realizar más de 600 trabajos punteros, gracias a los observatorios
chilenos, que se tradujeron en publicaciones científicas, en revistas
dotadas de comités de selección de artículos.
Una ciencia con proyección hacia el futuro
La astronomía y la astrofísica son ciencias que se proyectan
permanente mente hacia el futuro. Desde el año 2003, a 5.000 metros
de altura, en el nuevo emplazamiento chileno de Llano de Chajnantor,
se está preparando el mayor despliegue de telescopios nunca antes realizado. Este proyecto, denominado The Atacama Large Millimeter
Array (ALMA), es fruto de la cooperación entre los miembros del ESO,
los Estados Unidos, Canadá, Japón, Taiwán y Chile.
Esta plataforma estará equipada con un gran número de antenas parabólicas
móviles de 12 metros de diámetro que “visionarán” el cielo en
frecuencias que van desde los 30 hasta los 950 GHz. El sistema informático
que centralizará los datos tendrá capacidad para tratar 16 mil
billones de operaciones por segundo (1,6X1016). ALMA permitirá explorar
el nacimiento y la muerte de los astros y sus planetas y estudiar las
galaxias más lejanas. El proyecto que seguirá a esta iniciativa, el
European Extremely Large Telescope (E-ELT), es un telescopio cuyo
diámetro es del orden de los 30 a los 60 metros, y suscita una intensa
actividad de preparación en el ESO desde hace ya algunos años. Se
espera que esta nueva herramienta esté lista para la próxima década.
Imágenes interminables
Las actividades realizadas en el ESO son una fuente inagotable de imágenes
astronómicas apasionantes. Su sitio Web ofrece periódicamente
explicaciones sobre nuevos descubrimientos y “paisajes” sorprendentes
del Universo.
La astronomía ejerce un gran poder de fascinación, digno de ser
compartido. Es una disciplina que muestra la matriz original de
donde provienen “nuestro” sistema solar, “nuestra” Tierra y “nuestra”
existencia como habitantes de la Tierra. El ESO informa al público proporcionando
una gran cantidad de información a la prensa, realizando
jornadas de puertas abiertas y concursos originales dirigidos a los
jóvenes de todo el mundo. Además, sus servicios educativos elaboran
un excelente material pedagógico destinado a los profesores, a los que
ofrece igualmente sesiones de formación específica cada año.
(1) Doce países son miembros del ESO: Bélgica, Dinamarca, Francia, Finlandia,
Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, Suecia, Suiza, Reino Unido y España.
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