una declaración sobre derechos de autor
   
Dirección de contacto   |   Búsqueda en EUROPA   
Logo I+DT infoRevista de la investigación europea Edición especial - Febrero de 2007   
Top
 INICIO
 ÍNDICE
 EDITORIAL

Descargar el pdf de en es fr


ESA
Title  Los centinelas del “Sistema Tierra”

Con vistas a reaccionar ante la preocupante evolución de las condiciones medioambientales del planeta, la tecnología espacial tiene que desempeñar un papel clave tanto para establecer un diagnóstico como para elaborar el tratamiento o velar por que este último se administre adecuadamente...

The Global Ozone Monitoring Experiment-2
(GOME-2), uno de los instrumentos de nueva
generación, contribuirá a las investigaciones
sobre la atmósfera, particularmente aportando
datos sobre las concentraciones de ozono.
The Global Ozone Monitoring Experiment-2 (GOME-2), uno de los instrumentos de nueva generación, contribuirá a las investigaciones sobre la atmósfera, particularmente aportando datos sobre las concentraciones de ozono.
© ESA

Antes del viaje, sabía desde un punto de vista científico lo pequeño y vulnerable que es nuestro planeta. Pero cuando lo vi desde el espacio, tan frágil y bello a la vez, como la cuna en la que apareció la vida, me embargó una intensa emoción y comprendí que lo primero que tenía que hacer la humanidad era quererlo y preservarlo por encima de todo para las futuras generaciones”. Esta frase escrita hace 30 años por Sigmund Jähn, podría parecer exagerada, si no fuera porque desde entonces decenas de astronautas de todas nacionalidades no hubieran dicho lo mismo.

La era del Antropoceno

Tan sólo eso bastaría para explicar los intensos esfuerzos de la ESA, que desde hace años pone a punto satélites cada vez mejores y más punteros para definir una concepción planetaria al servicio del desarrollo sostenible. Living Planet (o Planeta Vivo), un programa coordinado que la Agencia lleva a cabo desde 2004, tiene como objetivo “desempeñar un papel fundamental en el desarrollo de una capacidad global para comprender la Tierra, predecir sus cambios y limitar los efectos adversos del cambio climatico sobre su población”.

Los cambios globales no se limitan sólo al calentamiento climático. Más allá de la atmósfera, las mutaciones que, en sólo 150 años, el ser humano ha provocado en todo el planeta son de tal envergadura que el químico Paul Crutzen, premio Nobel, ha forjado el neo - logismo “Antropoceno” para designar la época actual. Dicho término señala hasta qué punto “la era del Hombre” ha desencadenado numerosos procesos planetarios que abarcan desde la evolución de las especies hasta los ciclos del carbono, del nitrógeno y del agua.

Además (y de ahí que se justifique la noción de “Sistema Tierra” aparecida a finales del siglo XX), la evolución de nuestro planeta sólo puede comprenderse si relacionamos los diferentes grandes conjuntos que lo constituyen y que interaccionan constantemente: la biosfera (el conjunto de los seres vivos), la criosfera (las zonas congeladas), los océanos, las superficies continentales y, por supuesto, la atmósfera. La primera fase consiste en conocer sus comportamientos y correlaciones, a fin de entender la dinámica de estas diferentes entidades y, en especial, el resultado de sus inter - acciones. La segunda fase consiste en poder prever su evolución conjunta a partir de la elaboración de modelos.

Las imágenes proporcionadas por los satélites han permitido que la ciencia
del “Sistema Tierra” tuviera avances comparables a los obtenidos
en medicina gracias a la generación de imágenes (IRM, escáner,
radiografía, ecografía, etc.). Aquí, Surinam y la Guayana francesa
“vistos desde arriba”.
Las imágenes proporcionadas por los satélites han permitido que la ciencia del “Sistema Tierra” tuviera avances comparables a los obtenidos en medicina gracias a la generación de imágenes (IRM, escáner, radiografía, ecografía, etc.). Aquí, Surinam y la Guayana francesa “vistos desde arriba”.
© ESA
“El banco de datos médicos” del planeta

Desde este punto de vista, los satélites son verdaderos observatorios de la Tierra y son muchos los ejemplos que lo ilustran. Gracias a unos altímetros espaciales de una precisión notable, hoy en día se puede registrar el aumento constante del nivel de los mares debido al calenta - miento climático independientemente de los movimientos tectónicos de los continentes, que pueden perturbar las mediciones clásicas de los mareógrafos. Cualquier aceleración en la subida se puede detectar rápidamente. Uno de los pioneros de estos altímetros, Carl Wunsh, destaca que “estos aparatos nos han revelado que el sistema oceánico cambia de forma apreciable cada día, lo que ha modificado nuestra visión. Tendíamos a considerarlo como un fenómeno geofísico muy lento, pero ha resultado ser un sistema mucho más complejo en el que el fluido se desplaza de forma permanente en todas las direcciones”.

Asimismo, se observa minuciosamente la evolución de los hielos. Unas imágenes tomadas por los satélites ERS muestran cada año el proceso de deshielo del casquete de Groenlandia y los especialistas vigilan las correlaciones del mismo con el nivel de las aguas. Otro ejemplo: unas imágenes del Envisat tomadas en agosto de 2006 revelaron la presencia inesperada en la banquisa ártica de una falla colosal que se extendía hasta el polo Norte. “Dicho fenómeno nunca se había observado anterior mente. En teoría, por esta fisura podría navegar un barco desde Spitzberg o Siberia hasta el polo Norte”, observa Mark Drinkwater, de la Unidad de Océanos/Hielos de la ESA.

Vigilancia del impacto humano

Por otro lado, casi ningún impacto de las diversas actividades humanas escapa a la capacidad de detección de los satélites. La desforestación, la urbanización (en especial del litoral), las alteraciones radicales del régimen hidrográfico por la construcción de canales, el drenaje de las zonas húmedas, la edificación de embalses, etc., se registran metódicamente en las constantes explo - raciones de estos “centinelas de la Tierra”. De este modo, los incendios, que se multiplican por todo el mundo, están a partir de ahora registrados en el World Fire Atlas que recoge los datos a medida que se van obteniendo. “Esta recopilación, que se actualiza de manera constante, representa una fuente totalmente innovadora para los investi - gadores”, comenta Matt Fitzpatrick, especialista en ecología y biología evolutiva. “Servirá a los ecologistas para que vuelvan a estudiar cuestiones antiguas no resueltas en lo que atañe al modo en que se reestructura el medio natural tras el paso del fuego y a extraer enseñanzas para su restauración”. Muchas de nuestras emisiones (metano, óxidos de nitrógeno) son igualmente visibles desde el espacio, así como los efectos de ciertas catástrofes ecológicas (como las mareas negras) y naturales (post-tsunami, erupciones volcánicas, etc.).
Groenlandia captada por el ojo de MERIS (siglas de Medium Resolution Imaging Spectrometer). El hielo se distingue de las nubes,
en la parte inferior de la imagen.
Groenlandia captada por el ojo de MERIS (siglas de Medium Resolution Imaging Spectrometer). El hielo se distingue de las nubes, en la parte inferior de la imagen.
© ESA


Modelos para descifrar

Establecer constataciones sólo representa la primera etapa para una comprensión en profundidad de los fenómenos. Para descifrar sus mecanismos y vínculos recíprocos, hay que recurrir a modelos que relacionen con la mayor precisión posible los datos y los conocimientos disponibles. Dichos modelos (constantemente perfeccionados, cali - brados y, sobre todo, probados a la luz de los datos de los satélites procesados por ordenadores cada vez más potentes) constituyen, de algún modo, un intento de construcción constantemente renovada del “Sistema Tierra”... Con el tiempo, incluso las reacciones o la pasividad de las distintas comunidades humanas frente a los cambios medio - ambientales (sequía, inundaciones, calentamiento o enfriamiento de las estaciones, subida del nivel del mar, etc.) podrían modelizarse, ya que cada vez serán más importantes para el funcionamiento del sistema. He aquí un desafío nada despreciable.

Si, como es de esperar, la comunidad internacional adopta finalmente medidas para preservar el “Sistema Tierra” de la desestabilización que lo amenaza, la Agencia Espacial Europea recibiría nuevas misiones. Entonces, será indispensable supervisar el respeto de los acuerdos internacionales. Quién sabe si finalmente el papel clave de la Agencia no será el de proporcionar a la Humanidad suficientes imágenes de su planeta (tanto de sus bellezas como de sus heridas) para que sus habitantes comprendan de una vez, como los astronautas, que se trata del bien común más preciado.


Versión imprimible

Dossier 1 2 3 3
  El espacio europeo sin fronteras
  Las revoluciones de la ciencia offshore
  Los centinelas del “Sistema Tierra”
  Marte y Venus, nuestros vecinos

  MÁS INFORMACIÓN  
  Exploradores de la Tierra

El programa Planeta Vivo ya ha seleccionado seis misiones llamadas Earth Explorers que se llevarán a cabo de aquí al año 2012. Mientras que antes la Agencia daba prioridad a las enormes naves que llevaban numerosos instrumentos...
 

   
  Top
Dossier 1 2 3 3
  Exploradores de la Tierra

El programa Planeta Vivo ya ha seleccionado seis misiones llamadas Earth Explorers que se llevarán a cabo de aquí al año 2012. Mientras que antes la Agencia daba prioridad a las enormes naves que llevaban numerosos instrumentos, ahora se pretende dar respuesta a las cuestiones más apremiantes que se plantea la comunidad científica, utilizando instrumentos más pequeños y específicos.
  • GOCE (Gravity Field and Steady State Ocean Circulation Explorer) se lanzará en 2007. GOCE, que se centra en el campo de gravedad de nuestro planeta, proporcionará información tanto sobre la circulación oceánica como sobre la física del interior de la Tierra.
  • SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity) se lanzará en 2007. Establecerá una cartografía de la humedad del suelo y de la salinidad de los océanos. También mejorará nuestra comprensión del ciclo del agua.
  • ADM-Aeolus (Atmospheric Dynamics Mission) se lanzará en 2008. Medirá los perfiles de viento de la atmósfera.
  • CryoSat-2 se lanzará en 2009 (sustituyendo a CryoSat 1, perdido en 2005). Estudiará el grosor de los hielos marinos y terrestres y su variación.
  • Swarm se lanzará en 2010. Se trata de un grupo de tres satélites que estudiarán la dinámica del campo magnético con el objetivo de comprender mejor el interior de la Tierra y el clima.
  • EarthCARE (Earth Clouds Aerosols and Radiation Explorer) se lanzará en 2012. Analizará el balance de radiación de la Tierra (proyecto europeo-japonés).

Se están estudiando otros proyectos que aseguren la continuidad de dichas misiones.