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Logo I+DT infoRevista de la investigación europea Edición especial - Febrero de 2007   
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 EDITORIAL

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ESRF
Title  La era de las nuevas luces

En 1975 nació la idea de instalar en Europa un primer sincrotrón, llamado de tercera generación, que tenía la capacidad de producir luz X un billón de veces más intensa que la utilizada tradicionalmente en medicina o en cristalografía.

Anillo sincrotrón de la ESRF de Grenoble.
Anillo sincrotrón de la ESRF de Grenoble.
© ESRF

Grenoble, ciudad de ciencia y de alta tecnología, fue elegida en 1988 para la Instalación Europea de Radiación Sincrotrónica (o ESRF, European Synchrotron Radiation Facility). La presencia del Instituto Laue- Langevin desde los años setenta, un éxito inter nacional en la investigación con los neutrones, favoreció esta decisión. Las técnicas neutrónicas y la radiación sincrotrónica son a la vez cercanas y complementarias. Dieciocho países forman parte de esta colaboración europea. Entre los aproximadamente cincuenta sincrotrones que existen en el mundo, sólo otros dos pueden rivalizar con el de Grenoble, uno en los Estados Unidos y otro en Japón.

5.500 investigadores al año

Alrededor del gran anillo sincrotrón de la ESRF funcionan actualmente unas cuarenta “líneas de luz”, sumamente productivas y en constante mejora. Cada línea de luz está especializada en una técnica o en un campo de investigación. De hecho, los sincrotrones son “máquinas polivalentes”, que permiten estudiar la materia en todas sus formas: sólida, líquida o gaseosa. Los haces de rayos X, extremadamente brillantes, que proporciona el anillo de la ESRF hacen posible la observación de muestras microscópicas (incluso nanoscópicas), la detección de contaminantes ultradiluidos (y aún así nocivos para la salud), o incluso el seguimiento de reacciones químicas como en una película, a escala del nanosegundo.

El sincrotrón europeo, que funciona las 24 horas del día, acoge cada año a 5.500 investigadores de todos los campos geográficos y científicos. Dos veces al año, unos comités de expertos exteriores seleccionan los proyectos procedentes de alrededor de 600 universidades y centros de investigación, utilizando el criterio de la excelencia. Los equipos científicos permanecen unos tres días de media en la línea de luz que se les atribuye. Los trabajos realizados en la ESRF se concretan en más de 1.300 publicaciones al año.

Los industriales también han comprendido desde hace mucho tiempo el interés de la luz sincrotrón y confían investigaciones a la ESRF con regularidad en campos como la farmacia, la petroquímica, la micro - electrónica o los cosméticos.

“El desarrollo de las actividades del sincrotrón europeo responderá cada vez más a las exigencias de exploración de las nanociencias”, subraya Bill Stirling, director de la ESRF. “El objetivo es suministrar pronto haces a escala del nanómetro. Reconvertiremos alrededor de una tercera parte de las líneas a fin de prepararnos para lo que será la ciencia de las próximas décadas, pero preservando y mejorando la herramienta de los científicos de hoy”.

Crisol multicultural

Dado que se aplica a los campos más diversos, el sincrotrón de Grenoble hace que se codeen físicos, químicos, biólogos, médicos o arqueólogos en experimentos inéditos, de ciencia fundamental o aplicada, que pretenden traspasar los límites del conocimiento. Este entorno multi - cultural favorece una apertura de mente que se refuerza con la presencia de numerosos trabajadores en prácticas, estudiantes de tesis y postdoctorandos.

Cada otoño, se dedica una jornada a los jóvenes investigadores que presentan sus trabajos. Asimismo, a lo largo del año, tienen lugar numerosos seminarios y conferencias. Además, el sitio web de la ESRF está especialmente bien concebido para el público inte - resado en la ciencia.

    
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