una declaración sobre derechos de autor
   
Dirección de contacto   |   Búsqueda en EUROPA   
Logo I+DT infoRevista de la investigación europea N° 43 - Noviembre 2004   
Top
 INICIO
 ÍNDICE
 EDITORIAL
 Adiós Señor Busquin
 Seguir la pista de la inflamación
 Los alimentos de la infancia
 Nuevas ambiciones para la investigación europea
 Una ciencia de proximidad
 Los cultivos y los árboles
 Instantánea
 PROMOVER LA CIENCIA
 EN BREVE
 PUBLICACIONES
 AGENDA
 CONVOCATORIAS DE PROPUESTAS

Descargar el pdf de en fr
EDITORIAL Versión imprimible


¿Europa, incomunicable?

Antes de nacer, la Comisión de José Manuel Barroso había lanzado una señal importante al crear un puesto de Comisario responsable de la comunicación.

Aunque la iniciativa de la Comisión ha sido bien acogida, no es suficiente. Al tratarse de la comunicación, la responsabilidad sólo puede ser colectiva.

Ya que hay que reconocer que los espacios públicos de verdadera comunicación son poquísimos en nuestra sociedad "de la información". Se pueden buscar en vano en los medios de comunicación, en las escuelas, en las organizaciones públicas y privadas de todo tipo. Los responsables explican que no son responsables. Y no se equivocan completamente: Europa no pertenece, literalmente, a nadie y a todos. Y con Internet, la información ha superado a la comunicación. Las redes electrónicas están repletas de textos, documentos, presentaciones y discursos. Pero los espacios-tiempos de comunicación no abundan.

Sin duda se puede decir lo mismo de la ciencia. ¿Dónde están los espacios públicos de comunicación?, ¿dónde están los espacios de comunicación pública? Es verdad que los científicos hablan a los ciudadanos cada vez más. En ciertos casos, el hombre de la calle llega a captar, incluso a comprender al científico. Pero aunque los científicos estén dispuestos a escuchar a los ciudadanos, es menos frecuente que les oigan. Ya que la comunicación es más que una sucesión de informaciones que se intercambian por turnos emisores y receptores. Tiene que establecerse un enriquecimiento mutuo de los mensajes, es decir, una verdadera relación. A este respecto, las pocas experiencias de comunicación científica que han tenido éxito son sin duda las consultas populares como las conferencias de consenso, los talleres de escenarios y los debates de propuestas organizados en cada vez más países. Si comunicar la ciencia y Europa son tareas tan difíciles, ¿tiene algún sentido comunicar la investigación?, ¿o más exactamente, dos sentidos?. 

Top

MÁS INFORMACIÓN

CONTACTOS